El desempleo aumentó, y los sueldos se estancaron o bajaron según qué áreas examinamos.
Obvio que los inmigrantes van donde hay oportunidad de trabajo, y si no descentralizamos el país, es natural que se produzca saturación de trabajadores en ciertas ciudades.
Pero si se inician políticas que promuevan emprendimientos en zonas aisladas bajando impuestos e instalando servicios públicos, es lógico que los inmigrantes se muevan a esas zonas y se produzca un equilibrio en la generalidad del país.
Además de eso, es pertinente seleccionar la gente y ser estrictos en la ley.
Vean los planes de Canadá, Australia, o Nueva Zelanda. Canadá y Australia lo hicieron así, y su absorción inmigracional ha sido exitosa en zonas poco pobladas. Hay muchos documentos en francés y en Inglés que dejan claridad sobre ello. Hagan la pega, en Google Document los encuentran y usen el traductor por último. No sean flojos como los vagos del congreso, que jamás han estudiado estas materias.
En resumen, es estúpido abrir fronteras a tontas y a locas, como también es estúpido cerrar fronteras.
El movimiento natural de personas es una oportunidad para desarrollar al país. Es un fenómeno que hay que aprovechar de manera inteligente, para el bien del país y de la gente que llega, pero si no hacemos las cosas bien como los países antes nombrados, lo único que lograremos es armar un problema gigante.
Todos los países que logran un cierto nivel de desarrollo respecto de su región, van a atraer personas de países cercanos y hasta gente de otros continentes, de modo que es imperioso también prepararse para recibir a esa gente.