Se pide permiso porque las marchas suelen "perturbar" derechos de las personas que no están marchando. Por ejemplo, la libertad ambulatoria o de locomoción (19 N°7) de una persona puede verse afectada si una marcha obstruye la calle por donde necesita desplazarse. La autoridad tiene que mantener un equilibrio entre libertad de expresión y otros derechos, como la libertad de locomoción o de ejercer una actividad económica, que también se ve afectada por las marchas, aunque sean pacíficas. Por eso se regulan las manifestaciones, su lugar, hora, etc., para mantener un equilibrio entre derechos y no simplemente privilegiar los derechos de los manifestantes.