Apagando la llama.
Aquí estoy,
apagando la llama,
esa que encendiste con tu mirada nerviosa,
vacilante.
Soy un árbol que busca la cima,
la luz que sólo los que crecen conocen.
Tú eres belleza, pura, brillo.
Siempre supe que eras lejana,
cuando te vi brillar tanto como el sol
conocí las distancias
entre tu y yo.
Y aunque ya no pueda leerte,
y el atardecer no grabe tu nombre en mi ventana,
fue una bonita experiencia caminar contigo,
verte hablar tanto,
tu risa nerviosa.
Yo soy un baúl empolvado,
si lo abres sólo encontrarás vestigios de dolor, de soledad, de invierno más frio.
Quisiera ser los cálidos rayos que caen en tu abdomen cada verano,
pero no lo soy,
y tu corazón cabalga salvaje por las praderas prístinas.
Te construí un hogar,
en la soledad, el silencio del bosque,
aquí te canto,
aquí recito poesías,
aquí esperé,
aunque otro fuese tu camino.
Aquí estoy,
apagando la llama,
esa que encendiste con tu mirada nerviosa,
vacilante.
Soy un árbol que busca la cima,
la luz que sólo los que crecen conocen.
Tú eres belleza, pura, brillo.
Siempre supe que eras lejana,
cuando te vi brillar tanto como el sol
conocí las distancias
entre tu y yo.
Y aunque ya no pueda leerte,
y el atardecer no grabe tu nombre en mi ventana,
fue una bonita experiencia caminar contigo,
verte hablar tanto,
tu risa nerviosa.
Yo soy un baúl empolvado,
si lo abres sólo encontrarás vestigios de dolor, de soledad, de invierno más frio.
Quisiera ser los cálidos rayos que caen en tu abdomen cada verano,
pero no lo soy,
y tu corazón cabalga salvaje por las praderas prístinas.
Te construí un hogar,
en la soledad, el silencio del bosque,
aquí te canto,
aquí recito poesías,
aquí esperé,
aunque otro fuese tu camino.