Tan solo entre marzo de 2024 y mayo de 2025 la organización logró realizar con éxito unas 17 narco-operaciones. ¿La última de ellas? Una entrega controlada de cocaína y pasta base avaluada en más de 3 mil millones de pesos. Entre los imputados figura la esposa de uno de los militares, quien —según la indagatoria— jugó un papel clave: se encargaba de tramitar la documentación aduanera para la salida expedita de las SUV cargadas de droga oculta en dobles fondos. “Mantenía cabal conocimiento de las funciones y roles que cumple cada uno de los miembros de la organización y le correspondía colaborar con su cónyuge en actividades relativas al manejo de los dineros que la actividad ilícita reporta para éstos”, reza un escrito donde se describe la actuación de la única civil imputada.
Cinco meses prófugo cumplirá Pedro Natalio Ortega Ulloa, un sargento en retiro del Ejército devenido en narcotraficante, que movía los hilos de una aceitada organización criminal que cayó en junio recién pasado, cuando sus integrantes —entre ellos, al menos otros siete funcionarios activos de la institución castrense— intentaban ingresar más de 3 mil millones en pasta base y cocaína a Chile.
Según documentos judiciales a los que accedió BBCL Investiga, “Pepe” o “El Jefe”, como le decían, lo controlaba todo. No en sentido figurado. Literalmente los vehículos en los que la droga se distribuía desde Alto Hospicio tenían GPS instalados que le permitía a Ortega Ulloa seguir cada movimiento de la flota desde la comodidad de su casa.
Así fue como la red narco-castrense con base en la región de Tarapacá logró operar por más de un año, de forma estructurada y jerárquica. Siempre al alero de los conocimientos fronterizos que sus miembros habían adquirido gracias a su formación como militares.
De esa forma, lograron internar la droga a nuestro país desde Bolivia para posteriormente llevar los kilos por tierra hasta la región Metropolitana.
Sólo en el operativo de junio de este año que contempló una entrega vigilada de la mercancía, se logró la incautación de casi 200 kilos de droga, entre pasta base y cocaína. No obstante, se estima que entre marzo de 2024 y mayo de 2025 la organización logró realizar con éxito unas 17 operaciones.
De acorazados a acorralados
De acuerdo con antecedentes contenidos en el expediente, fue una investigación conexa de la Unidad de Análisis y Focos Investigativos (SACFI) de la Fiscalía Regional de Antofagasta la que permitió alertar sobre los movimientos de los narco-militares en la región de Tarapacá.
Y es que la gran cantidad de droga que trasladaban desde el norte a la capital no podría haber continuado pasando desapercibida por mucho tiempo. Más si, según conocedores de las diligencias, en cada una de sus operaciones la banda lograba trasladar entre 100 y 200 kilos de droga hasta la capital.
En la mayoría de las veces antes de su traslado a la zona central, la droga que ingresaba desde Bolivia por pasos fronterizos clandestinos cerca de Colchane, los mismos que debían ser custodiados por los militares, era almacenada temporalmente en tomas de la comuna de Alto Hospicio.
En su intento por no levantar sospechas, la banda utilizaba para las entregas distintos vehículos que —en sus días de franco— eran conducidos y escoltados por distintos militares activos del Ejército de Chile. Todos pertenecían a la dotación de la 2º Brigada Acorazada “Cazadores” con base en Pozo Almonte.
El listado está compuesto por el sargento 1º Cristian Alejandro Díaz Silva, con 24 años de servicio y considerado el jefe operativo de la red criminal; el sargento 2º Juan Pablo Riquelme Carvajal, el cabo 1º Manuel Alejandro Delgado Garcés, el cabo 1º Diego Alberto Garcés Sánchez, el cabo 1º Joaquín Bastián Rojas Fuentes, el cabo 1º Erick Ignacio Luego Aguayo y la cabo 2º Leticia Catalina Mena Baeza. Todos actualmente en prisión preventiva en dependencias del Ejército de Chile, pese a ser dados de baja de la institución.
https://www.biobiochile.cl/especial...arco-militar-completara-5-meses-profugo.shtml
Cinco meses prófugo cumplirá Pedro Natalio Ortega Ulloa, un sargento en retiro del Ejército devenido en narcotraficante, que movía los hilos de una aceitada organización criminal que cayó en junio recién pasado, cuando sus integrantes —entre ellos, al menos otros siete funcionarios activos de la institución castrense— intentaban ingresar más de 3 mil millones en pasta base y cocaína a Chile.
Según documentos judiciales a los que accedió BBCL Investiga, “Pepe” o “El Jefe”, como le decían, lo controlaba todo. No en sentido figurado. Literalmente los vehículos en los que la droga se distribuía desde Alto Hospicio tenían GPS instalados que le permitía a Ortega Ulloa seguir cada movimiento de la flota desde la comodidad de su casa.
Así fue como la red narco-castrense con base en la región de Tarapacá logró operar por más de un año, de forma estructurada y jerárquica. Siempre al alero de los conocimientos fronterizos que sus miembros habían adquirido gracias a su formación como militares.
De esa forma, lograron internar la droga a nuestro país desde Bolivia para posteriormente llevar los kilos por tierra hasta la región Metropolitana.
Sólo en el operativo de junio de este año que contempló una entrega vigilada de la mercancía, se logró la incautación de casi 200 kilos de droga, entre pasta base y cocaína. No obstante, se estima que entre marzo de 2024 y mayo de 2025 la organización logró realizar con éxito unas 17 operaciones.
De acorazados a acorralados
De acuerdo con antecedentes contenidos en el expediente, fue una investigación conexa de la Unidad de Análisis y Focos Investigativos (SACFI) de la Fiscalía Regional de Antofagasta la que permitió alertar sobre los movimientos de los narco-militares en la región de Tarapacá.
Y es que la gran cantidad de droga que trasladaban desde el norte a la capital no podría haber continuado pasando desapercibida por mucho tiempo. Más si, según conocedores de las diligencias, en cada una de sus operaciones la banda lograba trasladar entre 100 y 200 kilos de droga hasta la capital.
En la mayoría de las veces antes de su traslado a la zona central, la droga que ingresaba desde Bolivia por pasos fronterizos clandestinos cerca de Colchane, los mismos que debían ser custodiados por los militares, era almacenada temporalmente en tomas de la comuna de Alto Hospicio.
En su intento por no levantar sospechas, la banda utilizaba para las entregas distintos vehículos que —en sus días de franco— eran conducidos y escoltados por distintos militares activos del Ejército de Chile. Todos pertenecían a la dotación de la 2º Brigada Acorazada “Cazadores” con base en Pozo Almonte.
El listado está compuesto por el sargento 1º Cristian Alejandro Díaz Silva, con 24 años de servicio y considerado el jefe operativo de la red criminal; el sargento 2º Juan Pablo Riquelme Carvajal, el cabo 1º Manuel Alejandro Delgado Garcés, el cabo 1º Diego Alberto Garcés Sánchez, el cabo 1º Joaquín Bastián Rojas Fuentes, el cabo 1º Erick Ignacio Luego Aguayo y la cabo 2º Leticia Catalina Mena Baeza. Todos actualmente en prisión preventiva en dependencias del Ejército de Chile, pese a ser dados de baja de la institución.
https://www.biobiochile.cl/especial...arco-militar-completara-5-meses-profugo.shtml