Hola de nuevo a todos,
Con mi cuenta anterior, yo había publicado varias experiencias. Pero no completé algunas acerca de mis inicios. Para aquellos que se lo perdieron, acá le dejo el link para esas tres experiencias
Fue como en el mes de marzo de ese año, tres meses después de mi primera junta, que el me comentó algo rico que quería regalarme. Mientras me tenia sentada en su pene, abrazándome después de acabar dos veces dentro de mí, me comentó que estaba de novio con una mujer por algunos años y que eran muy osados sexualmente hablando. Yo, con su pene atravesándome, y con la mirada extasiada y dije a todo que sí, como siempre fué. Me preguntó si había estado antes con una mujer, pero le dije que solo unos que otros besos con una compañera de clases y que me había gustado mucho, mentí un poquito. Me dijo entonces, me preguntó: Y si mi novia te besara, ¿te molestaría? Me encantaría, solo si es con usted, le dije. Así que el quedó en coordinar algo entre los tres.
Después que me fuí a casa, me puse a pensar y creí, juro que pensé que me arrepentiría. Pero, el tiempo me probaría lo rico que fue esa primera vez.
Como siempre, nos juntábamos una vez a la semana, pero a veces yo no podía así que se espaciaba. Esta vez pasaron dos semanas y yo super ansiosa, excitada y a la vez nerviosa. Recuerdo el lunes vi al caballero en la plaza esa vez, y le dije sin que me preguntara, que iría el jueves como siempre, después de la 1 de la tarde. Este intercambio duro casi 1 minuto, yo siempre tuve una diabla en mi interior, una diablita muy caliente desde chica. Me dijo, que rico y “te espero”; claro que no me imaginaba – lo deseaba – que sería una rica sorpresa.
Llego el jueves, y yo muy puntual entré a su casa a la 1 y media, y como siempre el dejaba la puerta desbloqueada, así yo entraba de una. Su casa estaba en una esquina y detrás de unos quioscos, la puerta no se veía desde casi ninguna parte. Yo lo que hacia era siempre darme una vuelta y así onda cabra despistada entre perdida y caminando, de repente me metía a su casa. Eso me lo enseñó el caballero. En los 6 meses que duró todo mi aprendizaje, lo hice así y nunca nadie me vió ni se dieron cuenta, creo.
Bueno, esa vez entré y la sorpresa fue grandiosa. Estaba mi amor junto a su novia: una mujer que según lo que me dijeron, tenia 35 años. Llevaban casi 3 años de noviazgo y se juntaban de vez en cuando. Me contaron que habían tenido algunas experiencias entre parejas y una que otra mujer. Yo, de solo llegando y verlos a los dos esperándome sentí un calor sumamente intenso.
Para recordarle como era el: un hombre adulto de 40 años, alto, de pelo entre cano y castaño oscuro, no muy blanco, diría una piel de color mate clara; delgado, pero con algunos músculos marcados, solo algunos, además nada de vellos. No me gustan los hombres de gym que se creen minos, me gusta lo natural bien formado, pero por favor nada de pelos ni panza cervecera. Su cosita hermosa creo que debió haber sido de unos 18 cms, recto, muchas venas y grueso por lo que experimenté. Un amor, y siempre ha sido ese mi estilo de hombres. Muy rico cuando me llevó desde la inocencia absoluta, casi absoluta, a ese momento y al de hoy, a disfrutar de mi sexualidad y tomar mis deseos para hacerlos realidad, no los de otros. Creo que el era de 1,80 o más o menos.
Ella, la novia, como dije tenia en ese entonces unos 35 años, de cabello largo, algo ondulado y castaño claro. Blanca de piel, mucho mas blanca que mi caballero. Era más baja que él, quizás en 1,72 o algo así. Para mi era altísima, bueno yo mido hoy 1,52 así que todo el mundo es altísimo. Era muy curvilínea, no era ninguna modelo de TV como se usaba decir en esa época, pero sin duda muy linda a mi saber, curvilínea, se notaba que se cuidaba mucho en su apariencia porque estaba ella con un vestido de colores vivos y algo suelto, pero se notaba su cintura estrecha y sus caderas proporcionales. Aunque lo que mas me llamo la atención fueron sus tetitas, se veían grandes debajo del vestido, el escote hacía resaltar esa línea que a todos y a muchas nos enloquece, esa línea que separan las tetitas. Yo tenía en esa época casi nada de tetitas, con suerte una pequeña protuberancia de donde asomaban mis pezones, y nunca había visto una mujer así con esos ojos de diabla de ese día. Ya saben, me desarrollé más tarde de lo normal.
Una vez que nos presentamos, ella se presentó, mi caballero dio el vamos y me dijo: ¿Solcita hermosa, vamos a la cama, tú ya sabes para qué? Yo le dije, creo saberlo amor, pero estoy algo nerviosa. Ella entonces me tomó de la mano, y me abrazó y me dio un besito super rico, suave y tierno, muy amorosa. Así que me tomo y me puso sentada en el borde de la cama y ella tomo la iniciativa besándome y tocándome, a mi caballero le faltaban manos, yo sentía y veía que sus dos manos no sabían donde meterse entre mi cuerpo delgado y plano y el de su novia, tan abundante. Yo estaba muy caliente, excitadísima y con ganas locas de más y más.
Sus manos, junto a los de mi caballero, comenzaron a hacer estragos, a hacerme sentir mas calor que de costumbre y yo en el paraíso (¿o en el infierno?). Ella comenzó a acariciarme mas y mas y me quito la polera con tirantes y me dejo con mis tetitas planas a su merced. Mientras me decía cositas ricas como: “Así que tú eres la Solcita, la putita de mi hombre, Así que tú eras las se come su pene y sus bolas cuando yo no lo hago. Quién diría que deteás de esa carita tierna hay un putita y maraca tan rica”. Cada vez que me dicen cosa, me sobre caliento, pero durante el acto no en un mensaje ni por teléfono. Sus manos se volvieron locas, su boca me tomó con mucha pasión cada uno de mis pezones diminutos en ese entonces. Yo gemía sintiendo su boca, mientras mi caballero la recorría a ella en el cuello. ¡Yo estaba desnuda desde la cintura para arriba, entregada a sus manos y a su boca, sus labios me apretaban los pezones, sus manos me recorrían la espalda, ay! que maravilla.
Ella me dijo, “Solicita párate un poco”; yo que soy tan obediente lo hice. Y ella con sus manos expertas, uñas pintadas de un fuerte rojo - nunca las he olvidado- y hermosas pero cortas, me bajó el short y el calzón que tenía. Mi culo y mi conchita quedaron expuestos. Ella dijo: “Oh, que hermosa, que culito tan fino y paradito, y esta conchita, casi sin pelitos me la quiero comer”. Mi caballero le dijo: “Si amor, la Solcita está para eso, cierto outita?”, y ella comenzó a tocarme y a pasar su boca por mis nalgas y metió su lengua por mi culito, sentí escalofríos sintiendo esa lengua de mujer meterse por mi pequeño orificio, después se fue a mi conchita pelada, la lamió, la besó, la olió y la acarició con su cara. “Que suave, que tierna, que hermosa” recuerdo que me dijo y yo en la gloria máxima. Sentía sus mejillas rozar mi monte de Venus, su nariz oliendo mis pliegues mientras yo con mis ojos casi blancos solo gemía.
Sentí su boca suave, tocarme y darme besitos como tiernuchos. Sus labios me calentaron al infierno. Yo estaba parada frente a ella, y ella me lamia y besaba, cuando de repente mi caballero me tomo por el culo y me metió un dedito y ella, la novia, se sobre calentó y empezó a chuparme con menos delicadeza, mas pasión, mucha lengua, me metía su lengua y uno de sus dedos se metió en mi conchita. Ella se puso mas y mas caliente, bueno yo también, me tiro la espalda en la cama y quedé tendida. Me abrió las piernas y se devoró mi conchita y mi culo; mientras mi caballero me metía su pene en la boca como siempre lo hacía. Ahí estaba esta Solcita atrapada entre el pene de mi caballero en mi boca y la boca de ella, mamándome y lamiéndome, y chupándome con pasión, mucha pasión.
Así me tuvieron por largos minutos y mi caballero comenzó a temblar y me culeaba la boca, como siempre le gustó, hasta que acabó en un torrente de semen casi interminable, yo ahí me movía, en realidad ella me afirmaba las caderas y me movía con su boca tratando de comerme entera y me vine gritando y gimiendo de maravillas. Me retorcí en la cama, pero ella me afirmaba, como si quisiera no terminar nunca de hacerme gozar, yo me corrí rico y mojado, no soy muy jugosa pero lo suficiente, y ella no paraba nunca. Mi caballero le decía a ella: “Cómetela, la Solcita es nuestra puta linda, nuestra nenita pare culiarla y comerla toda”. Yo gemía más y más, trate de zafarme, pero mi caballero me afirmo y me beso y me dijo: “Esta era la sorpresa Solcita Puta, ¿te gusta mi amor?” Yo comencé a gritarle que sí, que me encantaba que no quería parar de sentirlos a los dos.
Asi, gocé rico y caliente. Mi boca y cara llena de semen de mi caballero y mi concha y culo inundados con mis jugos y la saliva de ella. Cuando pararon, ella se fue a tomar agua y se fue al sofá: mi adorado y siempre fetiche sofá (ahora entienden porque me gusta culiar tanto en los sofás). Y me dijo, ven amor. Ella aún con el vestido y noté recién que no llevaba sostén. Toma y prueba me dijo bajando los tirantes y dejando caer su vestido a la cintura (de esos con tirantes nada más) y me ofreció sus tetitas hermosas, grandes y formadas, naturales y pezones super erectos y rosados. Para que hagan una idea, sus tetas creo debían ser como el doble o más de las que tengo hoy, totalmente naturales. Yo no pude esperar más y comencé a chupárselos como loca, mientras el caballero me volvía a tocar por debajo, yo sentía sus manos y dedos metiéndose en mi conchita y de repente uno o dos en mi culo.
Ahí estaba de nuevo la Solcita, pero ahora chupando unos pezones y afirmándome de unas tetas hermosas, mucho más grandes que las actuales que tengo ahora de adulta. después ella se paró y se quitó el vestido, quedo solo en medias y tacones, no usaba calzón o tanga ni nada y me ofreció su conchita. Ella me dijo después, que cuando iban en tono de batalla y convencida nunca usaba sostén ni calzón, en su “homenaje” yo hago lo mismo. Su Conchita estaba toda peladita, como la mía, pero más morena, una mezcla entre morena oscura y rosada, de labios finos (bueno, así la recuerdo), que al abrirlos me mostraron el paraíso rosado y húmedo. Me puso sus manos en mi nuca y me presionó y empujó a su conchita, mojada, suave recién depilada, lo que supe después, y me dijo haz esto, lo otro, bésale, ponle la lengüita, méteme la lengua, muerde mis labios, bésala con lengua. Mi primera conchita de mi vida, de tantas que he saboreado después de ella.
Ella se abría mas y mas de piernas y yo tenia todo para mí. Se me quito la timidez y el nerviosismo de una, bueno hacia rato que se me habían quitado.
Yo comencé como loca a chuparla, a lamerla y sentirla en mi boca. Me dijo usa los dedos, y mis dedos pequeños se metieron dentro de su concha, entraban y salían mientras a intervalos yo la chupaba. Con cada entrada y salida de mis dedos, ella más mojada se ponía y yo sentía ese sabor entre algo salado y acido de los jugos femeninos mezclados con mi saliva, algo que ya había aprendido de mi caballero.me decía bésalas como si fuera otra boca, y yo trataba de voltear mi cabeza y meter mi lengua hasta que no podía más, me separaba y lamía y rozaba sus labios, como un beso normal y apasionado de dos amantes. En esos pensamientos y acciones estaba cuando mi caballero me penetra de una en mi conchita y me hace gritar, no tanto por el dolor (casi nada) sino la sorpresa, yo estaba tan ensimismada chupando la conchita de ella que ni cuenta me di que éramos tres.
El me culiaba rico, entrando y saliendo, afirmándome las caderas y yo comía a la novia, ella me afirmaba la cabeza y me presionaba la cara a su entrada. Me bajo la cara y me hizo chuparle el culo, apretado y riquísimo. Yo a mi caballero ya le había hecho eso, asi que no era nada secreto. Entre su culo y su concha, mientras el me culiaba riquísimo, ella gemía más y más, me decía suciedades: cómeme putita, cómeme Solcita, mi maraca chiquita, dame rico con tu boca: eso era lo único que yo quería. Mientras más ella gemía, yo más ganas le ponía y mi caballero más me culiaba.
Hoy creo que fueron largos minutos, pero ni el tiempo me preocupaba. A esa edad, una no se da cuenta y en realidad, a quien le importa, ¿no?
“Dale putita, mas Solcita, cómela putita, no dejes de chuparla” me decía mi caballero y yo mas y mas ganas le ponía. Entonces ella se estremeció, me apretó la cabeza, me presiono la boca a su concha y en un grito acabó y me lanzó el chorro de jugos mas delicioso de mi vida. Ese que nunca olvidare junto a los de mi caballero. Entonces sentí como sus jugos me inundaban la cara, un chorro caliente y entre salado y acido me llenó la boca y yo desesperada me lo tomé todo, como loca comencé a mover mi cara para no perder una gota, saboreando cada una de ellas. Después ella me dijo que yo estaba como poseída tratando de beberme sus jugos. Como seria que ella se sorprendió y más me chorreaba y mojaba. Una mujer sumamente liquida en mis recuerdos. Me dejó como 5 minutos saboreándola, lamiéndola y limpiándola mientras por atrás mi caballero acababa. Para ser honesta, casi ni cuenta me di que él había acabado mientras yo saboreaba a la hermosa mujer.
Asi, fue mi primera experiencia con una mujer y un hombre al mismo tiempo. después de esta acabada, nos duchamos y me volví a casa. Pero nos vimos al menos una 4 o 5 veces más y me fueron probando en muchas formas, en un rico 69 mientras el nos culiaba una tras la otra, o yo chupándole la conchita mientras mi caballero la culiaba a ella. En fin, tanta variedad. Por eso cuando me preguntan cuál es mi posición favorita, en realidad no se que responder porque todo es muy rico siempre. Disfruto lo que caiga del cielo y esa experiencia debe ser inolvidable sino para que, ¿no?
Como les contaba en el primer relato, después de 6 meses, mi caballero se fue de Santiago y nunca más supe de él. Yo estoy pasadita, llegando peligrosamente a los 50, ahora, así que el debe estar en 75 ahora. Me encantaría verlo de nuevo y contarle como todas sus enseñanzas me han forjado disfrutando del sexo, no por complacer a otros sino yo misma. Como el siempre me dijo: el goce es tuyo, tu debes buscarlo y no el de los demás.
Con mi cuenta anterior, yo había publicado varias experiencias. Pero no completé algunas acerca de mis inicios. Para aquellos que se lo perdieron, acá le dejo el link para esas tres experiencias
- Mis Relatos 09: Mis Primeras Experiencias (parte 1 c/n Foto) | Portalnet.cl
- Mis Relatos 10: Mi Perdida de la inocencia (parte 2 c/n fotos) | Portalnet.cl
- Mis Relatos 11: Mi primera Experiencia Anal | Portalnet.cl
Fue como en el mes de marzo de ese año, tres meses después de mi primera junta, que el me comentó algo rico que quería regalarme. Mientras me tenia sentada en su pene, abrazándome después de acabar dos veces dentro de mí, me comentó que estaba de novio con una mujer por algunos años y que eran muy osados sexualmente hablando. Yo, con su pene atravesándome, y con la mirada extasiada y dije a todo que sí, como siempre fué. Me preguntó si había estado antes con una mujer, pero le dije que solo unos que otros besos con una compañera de clases y que me había gustado mucho, mentí un poquito. Me dijo entonces, me preguntó: Y si mi novia te besara, ¿te molestaría? Me encantaría, solo si es con usted, le dije. Así que el quedó en coordinar algo entre los tres.
Después que me fuí a casa, me puse a pensar y creí, juro que pensé que me arrepentiría. Pero, el tiempo me probaría lo rico que fue esa primera vez.
Como siempre, nos juntábamos una vez a la semana, pero a veces yo no podía así que se espaciaba. Esta vez pasaron dos semanas y yo super ansiosa, excitada y a la vez nerviosa. Recuerdo el lunes vi al caballero en la plaza esa vez, y le dije sin que me preguntara, que iría el jueves como siempre, después de la 1 de la tarde. Este intercambio duro casi 1 minuto, yo siempre tuve una diabla en mi interior, una diablita muy caliente desde chica. Me dijo, que rico y “te espero”; claro que no me imaginaba – lo deseaba – que sería una rica sorpresa.
Llego el jueves, y yo muy puntual entré a su casa a la 1 y media, y como siempre el dejaba la puerta desbloqueada, así yo entraba de una. Su casa estaba en una esquina y detrás de unos quioscos, la puerta no se veía desde casi ninguna parte. Yo lo que hacia era siempre darme una vuelta y así onda cabra despistada entre perdida y caminando, de repente me metía a su casa. Eso me lo enseñó el caballero. En los 6 meses que duró todo mi aprendizaje, lo hice así y nunca nadie me vió ni se dieron cuenta, creo.
Bueno, esa vez entré y la sorpresa fue grandiosa. Estaba mi amor junto a su novia: una mujer que según lo que me dijeron, tenia 35 años. Llevaban casi 3 años de noviazgo y se juntaban de vez en cuando. Me contaron que habían tenido algunas experiencias entre parejas y una que otra mujer. Yo, de solo llegando y verlos a los dos esperándome sentí un calor sumamente intenso.
Para recordarle como era el: un hombre adulto de 40 años, alto, de pelo entre cano y castaño oscuro, no muy blanco, diría una piel de color mate clara; delgado, pero con algunos músculos marcados, solo algunos, además nada de vellos. No me gustan los hombres de gym que se creen minos, me gusta lo natural bien formado, pero por favor nada de pelos ni panza cervecera. Su cosita hermosa creo que debió haber sido de unos 18 cms, recto, muchas venas y grueso por lo que experimenté. Un amor, y siempre ha sido ese mi estilo de hombres. Muy rico cuando me llevó desde la inocencia absoluta, casi absoluta, a ese momento y al de hoy, a disfrutar de mi sexualidad y tomar mis deseos para hacerlos realidad, no los de otros. Creo que el era de 1,80 o más o menos.
Ella, la novia, como dije tenia en ese entonces unos 35 años, de cabello largo, algo ondulado y castaño claro. Blanca de piel, mucho mas blanca que mi caballero. Era más baja que él, quizás en 1,72 o algo así. Para mi era altísima, bueno yo mido hoy 1,52 así que todo el mundo es altísimo. Era muy curvilínea, no era ninguna modelo de TV como se usaba decir en esa época, pero sin duda muy linda a mi saber, curvilínea, se notaba que se cuidaba mucho en su apariencia porque estaba ella con un vestido de colores vivos y algo suelto, pero se notaba su cintura estrecha y sus caderas proporcionales. Aunque lo que mas me llamo la atención fueron sus tetitas, se veían grandes debajo del vestido, el escote hacía resaltar esa línea que a todos y a muchas nos enloquece, esa línea que separan las tetitas. Yo tenía en esa época casi nada de tetitas, con suerte una pequeña protuberancia de donde asomaban mis pezones, y nunca había visto una mujer así con esos ojos de diabla de ese día. Ya saben, me desarrollé más tarde de lo normal.
Una vez que nos presentamos, ella se presentó, mi caballero dio el vamos y me dijo: ¿Solcita hermosa, vamos a la cama, tú ya sabes para qué? Yo le dije, creo saberlo amor, pero estoy algo nerviosa. Ella entonces me tomó de la mano, y me abrazó y me dio un besito super rico, suave y tierno, muy amorosa. Así que me tomo y me puso sentada en el borde de la cama y ella tomo la iniciativa besándome y tocándome, a mi caballero le faltaban manos, yo sentía y veía que sus dos manos no sabían donde meterse entre mi cuerpo delgado y plano y el de su novia, tan abundante. Yo estaba muy caliente, excitadísima y con ganas locas de más y más.
Sus manos, junto a los de mi caballero, comenzaron a hacer estragos, a hacerme sentir mas calor que de costumbre y yo en el paraíso (¿o en el infierno?). Ella comenzó a acariciarme mas y mas y me quito la polera con tirantes y me dejo con mis tetitas planas a su merced. Mientras me decía cositas ricas como: “Así que tú eres la Solcita, la putita de mi hombre, Así que tú eras las se come su pene y sus bolas cuando yo no lo hago. Quién diría que deteás de esa carita tierna hay un putita y maraca tan rica”. Cada vez que me dicen cosa, me sobre caliento, pero durante el acto no en un mensaje ni por teléfono. Sus manos se volvieron locas, su boca me tomó con mucha pasión cada uno de mis pezones diminutos en ese entonces. Yo gemía sintiendo su boca, mientras mi caballero la recorría a ella en el cuello. ¡Yo estaba desnuda desde la cintura para arriba, entregada a sus manos y a su boca, sus labios me apretaban los pezones, sus manos me recorrían la espalda, ay! que maravilla.
Ella me dijo, “Solicita párate un poco”; yo que soy tan obediente lo hice. Y ella con sus manos expertas, uñas pintadas de un fuerte rojo - nunca las he olvidado- y hermosas pero cortas, me bajó el short y el calzón que tenía. Mi culo y mi conchita quedaron expuestos. Ella dijo: “Oh, que hermosa, que culito tan fino y paradito, y esta conchita, casi sin pelitos me la quiero comer”. Mi caballero le dijo: “Si amor, la Solcita está para eso, cierto outita?”, y ella comenzó a tocarme y a pasar su boca por mis nalgas y metió su lengua por mi culito, sentí escalofríos sintiendo esa lengua de mujer meterse por mi pequeño orificio, después se fue a mi conchita pelada, la lamió, la besó, la olió y la acarició con su cara. “Que suave, que tierna, que hermosa” recuerdo que me dijo y yo en la gloria máxima. Sentía sus mejillas rozar mi monte de Venus, su nariz oliendo mis pliegues mientras yo con mis ojos casi blancos solo gemía.
Sentí su boca suave, tocarme y darme besitos como tiernuchos. Sus labios me calentaron al infierno. Yo estaba parada frente a ella, y ella me lamia y besaba, cuando de repente mi caballero me tomo por el culo y me metió un dedito y ella, la novia, se sobre calentó y empezó a chuparme con menos delicadeza, mas pasión, mucha lengua, me metía su lengua y uno de sus dedos se metió en mi conchita. Ella se puso mas y mas caliente, bueno yo también, me tiro la espalda en la cama y quedé tendida. Me abrió las piernas y se devoró mi conchita y mi culo; mientras mi caballero me metía su pene en la boca como siempre lo hacía. Ahí estaba esta Solcita atrapada entre el pene de mi caballero en mi boca y la boca de ella, mamándome y lamiéndome, y chupándome con pasión, mucha pasión.
Así me tuvieron por largos minutos y mi caballero comenzó a temblar y me culeaba la boca, como siempre le gustó, hasta que acabó en un torrente de semen casi interminable, yo ahí me movía, en realidad ella me afirmaba las caderas y me movía con su boca tratando de comerme entera y me vine gritando y gimiendo de maravillas. Me retorcí en la cama, pero ella me afirmaba, como si quisiera no terminar nunca de hacerme gozar, yo me corrí rico y mojado, no soy muy jugosa pero lo suficiente, y ella no paraba nunca. Mi caballero le decía a ella: “Cómetela, la Solcita es nuestra puta linda, nuestra nenita pare culiarla y comerla toda”. Yo gemía más y más, trate de zafarme, pero mi caballero me afirmo y me beso y me dijo: “Esta era la sorpresa Solcita Puta, ¿te gusta mi amor?” Yo comencé a gritarle que sí, que me encantaba que no quería parar de sentirlos a los dos.
Asi, gocé rico y caliente. Mi boca y cara llena de semen de mi caballero y mi concha y culo inundados con mis jugos y la saliva de ella. Cuando pararon, ella se fue a tomar agua y se fue al sofá: mi adorado y siempre fetiche sofá (ahora entienden porque me gusta culiar tanto en los sofás). Y me dijo, ven amor. Ella aún con el vestido y noté recién que no llevaba sostén. Toma y prueba me dijo bajando los tirantes y dejando caer su vestido a la cintura (de esos con tirantes nada más) y me ofreció sus tetitas hermosas, grandes y formadas, naturales y pezones super erectos y rosados. Para que hagan una idea, sus tetas creo debían ser como el doble o más de las que tengo hoy, totalmente naturales. Yo no pude esperar más y comencé a chupárselos como loca, mientras el caballero me volvía a tocar por debajo, yo sentía sus manos y dedos metiéndose en mi conchita y de repente uno o dos en mi culo.
Ahí estaba de nuevo la Solcita, pero ahora chupando unos pezones y afirmándome de unas tetas hermosas, mucho más grandes que las actuales que tengo ahora de adulta. después ella se paró y se quitó el vestido, quedo solo en medias y tacones, no usaba calzón o tanga ni nada y me ofreció su conchita. Ella me dijo después, que cuando iban en tono de batalla y convencida nunca usaba sostén ni calzón, en su “homenaje” yo hago lo mismo. Su Conchita estaba toda peladita, como la mía, pero más morena, una mezcla entre morena oscura y rosada, de labios finos (bueno, así la recuerdo), que al abrirlos me mostraron el paraíso rosado y húmedo. Me puso sus manos en mi nuca y me presionó y empujó a su conchita, mojada, suave recién depilada, lo que supe después, y me dijo haz esto, lo otro, bésale, ponle la lengüita, méteme la lengua, muerde mis labios, bésala con lengua. Mi primera conchita de mi vida, de tantas que he saboreado después de ella.
Ella se abría mas y mas de piernas y yo tenia todo para mí. Se me quito la timidez y el nerviosismo de una, bueno hacia rato que se me habían quitado.
Yo comencé como loca a chuparla, a lamerla y sentirla en mi boca. Me dijo usa los dedos, y mis dedos pequeños se metieron dentro de su concha, entraban y salían mientras a intervalos yo la chupaba. Con cada entrada y salida de mis dedos, ella más mojada se ponía y yo sentía ese sabor entre algo salado y acido de los jugos femeninos mezclados con mi saliva, algo que ya había aprendido de mi caballero.me decía bésalas como si fuera otra boca, y yo trataba de voltear mi cabeza y meter mi lengua hasta que no podía más, me separaba y lamía y rozaba sus labios, como un beso normal y apasionado de dos amantes. En esos pensamientos y acciones estaba cuando mi caballero me penetra de una en mi conchita y me hace gritar, no tanto por el dolor (casi nada) sino la sorpresa, yo estaba tan ensimismada chupando la conchita de ella que ni cuenta me di que éramos tres.
El me culiaba rico, entrando y saliendo, afirmándome las caderas y yo comía a la novia, ella me afirmaba la cabeza y me presionaba la cara a su entrada. Me bajo la cara y me hizo chuparle el culo, apretado y riquísimo. Yo a mi caballero ya le había hecho eso, asi que no era nada secreto. Entre su culo y su concha, mientras el me culiaba riquísimo, ella gemía más y más, me decía suciedades: cómeme putita, cómeme Solcita, mi maraca chiquita, dame rico con tu boca: eso era lo único que yo quería. Mientras más ella gemía, yo más ganas le ponía y mi caballero más me culiaba.
Hoy creo que fueron largos minutos, pero ni el tiempo me preocupaba. A esa edad, una no se da cuenta y en realidad, a quien le importa, ¿no?
“Dale putita, mas Solcita, cómela putita, no dejes de chuparla” me decía mi caballero y yo mas y mas ganas le ponía. Entonces ella se estremeció, me apretó la cabeza, me presiono la boca a su concha y en un grito acabó y me lanzó el chorro de jugos mas delicioso de mi vida. Ese que nunca olvidare junto a los de mi caballero. Entonces sentí como sus jugos me inundaban la cara, un chorro caliente y entre salado y acido me llenó la boca y yo desesperada me lo tomé todo, como loca comencé a mover mi cara para no perder una gota, saboreando cada una de ellas. Después ella me dijo que yo estaba como poseída tratando de beberme sus jugos. Como seria que ella se sorprendió y más me chorreaba y mojaba. Una mujer sumamente liquida en mis recuerdos. Me dejó como 5 minutos saboreándola, lamiéndola y limpiándola mientras por atrás mi caballero acababa. Para ser honesta, casi ni cuenta me di que él había acabado mientras yo saboreaba a la hermosa mujer.
Asi, fue mi primera experiencia con una mujer y un hombre al mismo tiempo. después de esta acabada, nos duchamos y me volví a casa. Pero nos vimos al menos una 4 o 5 veces más y me fueron probando en muchas formas, en un rico 69 mientras el nos culiaba una tras la otra, o yo chupándole la conchita mientras mi caballero la culiaba a ella. En fin, tanta variedad. Por eso cuando me preguntan cuál es mi posición favorita, en realidad no se que responder porque todo es muy rico siempre. Disfruto lo que caiga del cielo y esa experiencia debe ser inolvidable sino para que, ¿no?
Como les contaba en el primer relato, después de 6 meses, mi caballero se fue de Santiago y nunca más supe de él. Yo estoy pasadita, llegando peligrosamente a los 50, ahora, así que el debe estar en 75 ahora. Me encantaría verlo de nuevo y contarle como todas sus enseñanzas me han forjado disfrutando del sexo, no por complacer a otros sino yo misma. Como el siempre me dijo: el goce es tuyo, tu debes buscarlo y no el de los demás.
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