Los cruzados vencieron 2-1 a los azules y quedaron como líderes solitarios del torneo a dos fechas del final. El marcador final no reflejó la enorme superioridad de los pupilos de Mario Salas.
Aquello de que los clásicos son partidos diferentes, donde no suelen reflejarse las diferencias circunstanciales en la tabla de posiciones, no se reflejó en San Carlos de Apoquindo. Y no sólo no eso. El partido fue el fiel reflejo de la enorme distancia colectiva que hoy separan a la UC de la U. Y si los cruzados no estructuraron en el marcador su evidente supremacía fue simplemente porque enfrente todavía quedan restos de algunas individualidades. Así de simple.
La UC no sólo se dio el gusto de ganar el clásico. Con plena justicia. De principio a fin. En la cancha y en la banca, donde Salas le dio una bofetada táctica a Beccacece. Además, tomó el envión que necesitaba para atrapar la ansiadas, y esquiva, undécima estrella. Y por si fuera poco, espantó al menos por un tiempo todos los fantasmas que la vienen acechando.
Tan clara fue la superioridad cruzada que el marcador quedó corto. Demasiado para la enorme diferencia en favor del local. En el juego no tuvo compasión. En el resultado, sí. Con un poco más de precisión en el remate final, la UC pudo sellar un marcador histórico.
Mucho ayudó al trámite del partido en esos 45 minutos la rápida apertura de la cuenta por parte de José Pedro Fuenzalida. Largo carrerón del extremo, que batió con un zurdazo bajo a Herrera. A partir de ahí, el arco de la U corrió peligro permanente. Hasta cuatro chances claras tuvo para aumentar la UC.
A esa altura, pese a que quedaban largos minutos, el partido estaba para el nocáut. El descanso le dio cierto aire a la U, que incluso se encontró con el empate apenas volvió del camarín tras un tiro libre de Corujo que conectó en área chica Rodríguez. A muchos en las tribunas se les aparecieron los fantasmas de siempre. El estigma de las definiciones.
Pero esta vez no aparecieron en la cancha. Y ahí estuvo el gran mérito de los jugadores de la UC. Bien pudieron caerse tras la igualdad parcial, como sucedió en Arica. Y en esa cruzada que significaba torcer la historia resultó clave un chico de casa, poco contaminado con historias pasadas. Jaime Carreño, una de las apuestas de Salas para el clásico, enseñó el camino.
El volante, desde su frescura y desparpajo, levantó al equipo en esos momentos en que habitualmente flaquea. Le guapeó a Pereira y Corujo con un gran despliegue. Y se disfrazó de Gary Mede, emulando aquel clásico de 2007, al anotar su primer gol en el profesionalismo justamente ante la U. Sí, este sobrino del recordado Óscar Lee Chong, quedará en la historia de esta campaña de la UC con un tanto que bien puede valer un título. Su cachetazo lleno de clase, con Herrera en el suelo, sellaría el marcador y su mediodía de gloria.
La U, sin ideas y con jugadores que no supieron jugar el clásico, terminaría siendo un fantasma vestido de azul transitando la cancha, en una fiel imagen de lo que ha sido la etapa de Beccacece. Todo lo contrario a la UC, que al fin, después de mucho tiempo, supo ganar un partido clave, que esta vez sí parece conducirla a un título que se les viene negando desde hace muchos años
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Aquello de que los clásicos son partidos diferentes, donde no suelen reflejarse las diferencias circunstanciales en la tabla de posiciones, no se reflejó en San Carlos de Apoquindo. Y no sólo no eso. El partido fue el fiel reflejo de la enorme distancia colectiva que hoy separan a la UC de la U. Y si los cruzados no estructuraron en el marcador su evidente supremacía fue simplemente porque enfrente todavía quedan restos de algunas individualidades. Así de simple.
La UC no sólo se dio el gusto de ganar el clásico. Con plena justicia. De principio a fin. En la cancha y en la banca, donde Salas le dio una bofetada táctica a Beccacece. Además, tomó el envión que necesitaba para atrapar la ansiadas, y esquiva, undécima estrella. Y por si fuera poco, espantó al menos por un tiempo todos los fantasmas que la vienen acechando.
Tan clara fue la superioridad cruzada que el marcador quedó corto. Demasiado para la enorme diferencia en favor del local. En el juego no tuvo compasión. En el resultado, sí. Con un poco más de precisión en el remate final, la UC pudo sellar un marcador histórico.
Mucho ayudó al trámite del partido en esos 45 minutos la rápida apertura de la cuenta por parte de José Pedro Fuenzalida. Largo carrerón del extremo, que batió con un zurdazo bajo a Herrera. A partir de ahí, el arco de la U corrió peligro permanente. Hasta cuatro chances claras tuvo para aumentar la UC.
A esa altura, pese a que quedaban largos minutos, el partido estaba para el nocáut. El descanso le dio cierto aire a la U, que incluso se encontró con el empate apenas volvió del camarín tras un tiro libre de Corujo que conectó en área chica Rodríguez. A muchos en las tribunas se les aparecieron los fantasmas de siempre. El estigma de las definiciones.
Pero esta vez no aparecieron en la cancha. Y ahí estuvo el gran mérito de los jugadores de la UC. Bien pudieron caerse tras la igualdad parcial, como sucedió en Arica. Y en esa cruzada que significaba torcer la historia resultó clave un chico de casa, poco contaminado con historias pasadas. Jaime Carreño, una de las apuestas de Salas para el clásico, enseñó el camino.
El volante, desde su frescura y desparpajo, levantó al equipo en esos momentos en que habitualmente flaquea. Le guapeó a Pereira y Corujo con un gran despliegue. Y se disfrazó de Gary Mede, emulando aquel clásico de 2007, al anotar su primer gol en el profesionalismo justamente ante la U. Sí, este sobrino del recordado Óscar Lee Chong, quedará en la historia de esta campaña de la UC con un tanto que bien puede valer un título. Su cachetazo lleno de clase, con Herrera en el suelo, sellaría el marcador y su mediodía de gloria.
La U, sin ideas y con jugadores que no supieron jugar el clásico, terminaría siendo un fantasma vestido de azul transitando la cancha, en una fiel imagen de lo que ha sido la etapa de Beccacece. Todo lo contrario a la UC, que al fin, después de mucho tiempo, supo ganar un partido clave, que esta vez sí parece conducirla a un título que se les viene negando desde hace muchos años
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