El actual técnico de Cobreloa, quien logró el tercer puesto con la Roja Sub 20 en el Mundial de Canadá, analiza los errores que han cometido el técnico y el combinado juvenil en el Sudamericano de Ecuador.
El coquimbano alude a la inestabilidad emocional del plantel y del cuerpo técnico. “Hay nerviosismo de Héctor para abajo. Lo vi en la conferencia de prensa y eso se transmite al grupo, sobre todo tratándose de jóvenes. Les cambió la historia cuando se toparon con los rivales. No han encontrado caminos tácticos, técnicos ni físicos. No hay respuestas”, enfatiza.
La consideración se traspasa al aspecto fubolístico. “Chile no tiene confianza, pierde el balón. Hubo muchos cambios y se perdió la línea técnica y si eso pasa los resultados no llegan. A nosotros nos pasó algo similar, pero logramos reaccionar y clasificar. Tengo esperanzas, pero viendo a Colombia, será muy difícil. Es un equipo punzante, de mucha velocidad. Y contundente en el ataque”, precisa.
Luego analiza los pecados de Robles. “Cuando uno es técnico tiene la responsabilidad de sacar resultados. Después vendrá su autocrítica. Si creyó demasiado en los futbolistas o si ellos no creyeron tanto en lo que les planteó. No aprovechó haber jugado bastante, tuvo mucho tiempo. Se hizo un trabajo importante. No sacó conclusiones de las selecciones que iba a enfrentar. Incluso enfrentó a Brasil dos veces. No aprovechó un proceso en que tuvo todo. El mismo me contó que estaban trabajando muy bien. Hablé con él y le dije que debía estar claro cómo quería jugar y que debía buscar los jugadores. No sé si fue tan así”, sostiene.
Finalmente, aludió a las falencias ofensivas de la Rojita. “Sin gol, no sirve ningún sistema. Transito lento, tener la pelota, pero sin daño te expone a que te hagan un gol y se derrumba todo”, concluye.