Realmente es un tema bastante trillado y llevo un par de años observándolo, pero siempre me es satisfactorio leer la opinión del resto.
¿A qué me refiero con altanería universitaria? Con este concepto me refiero al orgullo excesivo, a la soberbia, a la misma altanería que tienen los universitarios frente al resto de la sociedad, por una parte, y frente a sujetos de otras casas de estudios.
La excesiva privatización de la educación universitaria llevó a una cantidad nunca antes vista en la historia de nuestro país a acceder a la educación superior. Inevitablemente por muchas personas, ya sea académicos, estudiantes, rectores, políticos y profesionales de distinta índole, se vio con malos ojos esta privatización (excesiva si alguien quiere llamarla).
La consecuencia de esto se puede representar con la idea de que entre más dinero tenías y de mejor colegio egresaste, tus probabilidades de entrar a una casa de estudio con prestigio se aumentaban. La pluralidad en algunas casas de estudio tradicionales no fue tal. La "elitización" continuó y el arribismo se hizo cada día más patente. El ejemplo emblemático de esto son la Universidad de Chile y la Pontificacia universidad católica de Chile.
Pero a menudo ves, como estudiantes de estas casas de estudios -con soberbia- miran al resto de los estudiantes de otras casas de estudio. Y así los estudiantes de tradicionales ven con malos ojos a los estudiantes de privadas NT, y los estudiantes de privadas NT o buscan una posición mejor de la que tienen o por el contrario se comparan entre ellos, y por último el que poco puede hacer termina conformándose con la idea de que "al menos soy profesional".
El problema de todo esto es ignorar el telón de fondo. El sistema crea alumnos en sus colegios para determinada universidad. Así en colegios privados o en colegios emblemáticos se te hace bastante más sencillo llegar a una universidad con prestigio. Luego los municipales se ven segregados de esto, donde no se pasa toda la materia, y donde se te hace muy difícil llegar a una de estas universidades. No es difícil ir a un colegio, ver las notas del alumno, y saber en qué universidad quedará. Luego son estos mismos alumnos con dinero los que se convierten en profesionales que gracias a su casa de estudio tienen mayor prestigio y terminan siendo la elite económica de nuestro país. Es un círculo vicioso.
Cada estudiante, según su universidad, tiene una imagen social. Y esa imagen social influye en él y termina cumpliendo un rol social según cómo satisfaga sus expectativas. Ese rol hace que se denigre, se discrimine, se mire en menos, al estudiante de una universidad con menos prestigio o llamada peor (cosa que fortalecen los rankings de dudosa procedencia), obviando el porqué ocurre este fenómeno.
Es el mismo rol el que lleva a tener según la universidad tendencias. Así el rol social de universitario-revolucionario se ve con mucha fuerza en algunas universidad. Pero, ¿cuánto realmente sienten las injusticias sociales? Probablemente pocos, ya que estos mismos "revolucionarios" serán los futuros políticos y profesionales del país, y donde si no se hacen verdaderos cambios, las injusticias y desigualdades seguirán.
La explicación es que la presión de una imagen universitaria es muy grande, y te lleva a generar estudiantes con roles sociales y no agentes independientes de cambio, agentes cuya identidad no esté proyectada sobre un ente externo, sino influida de forma concientizada y en definitiva interiorizada por el mismo individuo. Es la misma educación universitaria la que crea individuos modelos, y no individuos capaces de crear y modificar realidades. No crea seres independientes, sino esclavos pro-mercado (aun cuando en su época universitaria tengan apariencia de otra cosa).
Estos estudiante pro-mercado terminan comparando en vez de integrando. Ya no forman parte de la comunidad, ni siquiera del grupo llamado "universitarios", sino que forman parte de su casa de estudio (en base a una necesidad incesante de identificación y de formar parte de.) y todo aquél que esté fuera de ella se convierte en un extranjero. Olvidan que esto es parte de un capitalismo devastador. Olvidan que son productos del sistema. Olvidan -lo pobres afortunados- de dónde salieron. Ahora ya no son pobres, no son de clase media. Ahora ya son profesionales y su esfuerzo al menos debe tener como recompensa mirar en menos al otro: Al no profesional, a cuyo individuo que no logró estudiar en una universidad con más prestigio, al que es diferente a él bajo su lógica.
Se alegran de escuchar a un profesor de poca monta, se alegran de escuchar a un profesional que tiene un doctorado probablemente encontrado en una caja de cereal, se alegran de tener mejores profesores que sus pares de otras universidades. Y cuando no les basta eso, se alegran de tener mejores calificaciones que el del lado, porque eso los hace sentir inteligentes, obviando nuevamente su insípido conformismo. Ahora ya no ofenden con las injusticias sociales que poco y nada le afectan, y el que poco se ofende también poco lucha. Ahora ya pueden decir -después de un brindis de chapagne en una famosa reunión de egresados- que son individuos pro-sistema.
¿A qué me refiero con altanería universitaria? Con este concepto me refiero al orgullo excesivo, a la soberbia, a la misma altanería que tienen los universitarios frente al resto de la sociedad, por una parte, y frente a sujetos de otras casas de estudios.
La excesiva privatización de la educación universitaria llevó a una cantidad nunca antes vista en la historia de nuestro país a acceder a la educación superior. Inevitablemente por muchas personas, ya sea académicos, estudiantes, rectores, políticos y profesionales de distinta índole, se vio con malos ojos esta privatización (excesiva si alguien quiere llamarla).
La consecuencia de esto se puede representar con la idea de que entre más dinero tenías y de mejor colegio egresaste, tus probabilidades de entrar a una casa de estudio con prestigio se aumentaban. La pluralidad en algunas casas de estudio tradicionales no fue tal. La "elitización" continuó y el arribismo se hizo cada día más patente. El ejemplo emblemático de esto son la Universidad de Chile y la Pontificacia universidad católica de Chile.
Pero a menudo ves, como estudiantes de estas casas de estudios -con soberbia- miran al resto de los estudiantes de otras casas de estudio. Y así los estudiantes de tradicionales ven con malos ojos a los estudiantes de privadas NT, y los estudiantes de privadas NT o buscan una posición mejor de la que tienen o por el contrario se comparan entre ellos, y por último el que poco puede hacer termina conformándose con la idea de que "al menos soy profesional".
El problema de todo esto es ignorar el telón de fondo. El sistema crea alumnos en sus colegios para determinada universidad. Así en colegios privados o en colegios emblemáticos se te hace bastante más sencillo llegar a una universidad con prestigio. Luego los municipales se ven segregados de esto, donde no se pasa toda la materia, y donde se te hace muy difícil llegar a una de estas universidades. No es difícil ir a un colegio, ver las notas del alumno, y saber en qué universidad quedará. Luego son estos mismos alumnos con dinero los que se convierten en profesionales que gracias a su casa de estudio tienen mayor prestigio y terminan siendo la elite económica de nuestro país. Es un círculo vicioso.
Cada estudiante, según su universidad, tiene una imagen social. Y esa imagen social influye en él y termina cumpliendo un rol social según cómo satisfaga sus expectativas. Ese rol hace que se denigre, se discrimine, se mire en menos, al estudiante de una universidad con menos prestigio o llamada peor (cosa que fortalecen los rankings de dudosa procedencia), obviando el porqué ocurre este fenómeno.
Es el mismo rol el que lleva a tener según la universidad tendencias. Así el rol social de universitario-revolucionario se ve con mucha fuerza en algunas universidad. Pero, ¿cuánto realmente sienten las injusticias sociales? Probablemente pocos, ya que estos mismos "revolucionarios" serán los futuros políticos y profesionales del país, y donde si no se hacen verdaderos cambios, las injusticias y desigualdades seguirán.
La explicación es que la presión de una imagen universitaria es muy grande, y te lleva a generar estudiantes con roles sociales y no agentes independientes de cambio, agentes cuya identidad no esté proyectada sobre un ente externo, sino influida de forma concientizada y en definitiva interiorizada por el mismo individuo. Es la misma educación universitaria la que crea individuos modelos, y no individuos capaces de crear y modificar realidades. No crea seres independientes, sino esclavos pro-mercado (aun cuando en su época universitaria tengan apariencia de otra cosa).
Estos estudiante pro-mercado terminan comparando en vez de integrando. Ya no forman parte de la comunidad, ni siquiera del grupo llamado "universitarios", sino que forman parte de su casa de estudio (en base a una necesidad incesante de identificación y de formar parte de.) y todo aquél que esté fuera de ella se convierte en un extranjero. Olvidan que esto es parte de un capitalismo devastador. Olvidan que son productos del sistema. Olvidan -lo pobres afortunados- de dónde salieron. Ahora ya no son pobres, no son de clase media. Ahora ya son profesionales y su esfuerzo al menos debe tener como recompensa mirar en menos al otro: Al no profesional, a cuyo individuo que no logró estudiar en una universidad con más prestigio, al que es diferente a él bajo su lógica.
Se alegran de escuchar a un profesor de poca monta, se alegran de escuchar a un profesional que tiene un doctorado probablemente encontrado en una caja de cereal, se alegran de tener mejores profesores que sus pares de otras universidades. Y cuando no les basta eso, se alegran de tener mejores calificaciones que el del lado, porque eso los hace sentir inteligentes, obviando nuevamente su insípido conformismo. Ahora ya no ofenden con las injusticias sociales que poco y nada le afectan, y el que poco se ofende también poco lucha. Ahora ya pueden decir -después de un brindis de chapagne en una famosa reunión de egresados- que son individuos pro-sistema.
