No exageres. Hay gente valiosísima que viene, especialmente de Venezuela. Y uno de esos vale por diez delincuentes que tarde o temprano terminarán por ser expulsados o acabarán en la cárcel.
Chile debe aprovechar la gente de bien, y con ello levantar la competencia laboral y por ende la productividad.
Aparte de seleccionar debidamente a la gente, hay que instalar una política de descentralización de la inmigración, derivando gente hacia provincias mediante la instalacion de proyectos productivos en regiones aisladas.
Santiago, Antofagasta, Viña, Valparaíso, ya no pueden seguir recibiendo inmigrantes. Es necesario derivarlos a otras zonas, y para eso es necesario dar oportunidad y facilidades para que empresas se instalen en esos lugares, para entregar oportunidad a los nuevos trabajadores.
La inmigración positiva es una manera de crecer como país, las razones demográficas demuestran que Chile requiere inmigración. Pero esta debe estar dirigida hacia zonas donde falta mano de obra y profesionales, y para ello hay que facilitar el emprendimiento en esas zonas para aumentar la oferta laboral y resolver la saturación en ciertas ciudades.