Muchas veces lo que hace a la eutanasia más problemática es que no sucede lo destacado en verde; la persona se halla inconsciente e incapacitada para manifestar la voluntad de disponer sobre su vida, y a menos que lo haya manifestado con anterioridad, cuando estaba consciente y en pleno uso de sus facultades, la decisión quedará entregada a terceros. En esas circunstancias resulta bastante discutible tratar a la eutanasia como una libertad propiamente tal del individuo.
Es verdad, pero eso se solucionaría simplemente si legalizáramos la eutanasia voluntaria, y no la "no voluntaria" como ha sido llamada.