En este tipo de instancias diplomáticas las autoridades no actúan como representantes de una ideología, sino como representantes de Estado, de modo que son instancias que están más allá de las pugnas ideológicas, por legítimas que éstas sean. Encontrarse con gente que está en las antípodas ideológicas en cambios de mando, funerales o foros internacionales es simplemente un gaje del oficio para alguien que representa a un Estado. Hasta corea del norte tiene su asiento en la ONU, y es mejor que así sea, porque nunca es recomendable cerrar todos los canales de diálogo y puntos de encuentro.
Es probable que maduro diga o haga alguna tontera, pero con lo desacreditado que está, fuera de causar algunas carcajadas no debiera resultar dañino para nadie.