Hola! soy un nuevo miembro de la comunidad portaliana y quería plantear esta inquietud,la de sentir deseo por las amistades de la pareja o sentirse deseado por ellas en algún momento. Me ha tocado estar en ambas posiciones y siempre me pareció una situación incómoda, inquietante, y por lo mismo, tremendamente erótica.
Con mis amigos varones no solemos detallar la intimidad que tenemos con nuestras parejas estables: no hablamos de los atributos físicos ni tampoco lo que hacemos en la cama. Sin embargo, he oído de boca de las amigas de mis parejas, descripciones detalladas, "películas porno" sobre lo que hacen y no hacen, conversaciones sumamente amenas y entretenidas, pero que en algún momento avivan la imaginación y el deseo.
En mi caso, siempre las amigas de mis parejas me han provocado deseo, pero una excitación que no llegan a movilizarme para saciarlos con sus cuerpos: son calenturas que surgen de los relatos eróticos que cuentan las amigas o historias que mis parejas me han comentado sobre sus vidas sexuales que se resuelven normalizando o con un tributo masturbatorio. Queda todo ahí, resuelto en la imaginación y en la eyaculación. Sin embargo, debo confesar que me he sentido observado e imaginado con los mismos detalles que yo las imaginé porque probablemente mis parejas también comentaron cosas de mí: ellas deben haber sabido qué hacíamos y qué no en la cama, así como también las dimensiones de mi verga. Yo también conocía las de sus parejas o de sus amantes pasajeros e intuía que a mis pololas también podía provocarle cierta excitación saber que tal tipo que llegaría a la fiesta la besa y la toca de tal manera, que estaba todo marcado y que su pene era grueso y largo o tal vez no tan prominente, pero que se movía intensamente al punto de volver loca a aquella amiga que no escatimaba en gestos para transmitir lo que le provocaba el sexo con su pareja. En más de una ocasión y no en un solo grupo oí la pregunta: "oye, ¿y cómo lo tiene?" con una seriedad técnica que no lograba disimular la imagen de ese miembro independientemente de la respuesta. Al menos así lo viví yo con las amigas de mis parejas, de boca de amigas mías, de mis compañeras de colegio y universidad y con una que otra familiar de confianza. Y está bien, porque son expresiones de cuerpos deseantes, pero que pueden prender otros deseos, estimular otros cuerpos, desatar curiosidad y la excitación prohibida, la constatación de atracciones que fluyen inconscientemente y que pueden saciarse en cuerpos comprometidos.
Entre mis amigos mantenemos la reserva, no comentamos ni afirmamos, pero el cuerpo femenino es mucho más visible y sabemos qué carnes predominan en los cuerpos de las parejas que tenemos y es inevitable no pensar en cómo se moverán los pechos de la novia tetona de tal amigo cuando lo monta ni tampoco imaginar a la culona en cuatro. Pero no lo decimos ni tampoco preguntamos sino cuando ellos o uno mismo solemnemente instala el tema. Y quizás, ese silencio es mucho más morboso, pues todos hemos visto a un amigo mirando más intensamente a tu pareja. Y también las hemos visto a ellas y desde ahí el silencio morboso empieza a evidenciar cierta complicidad que se manifiesta de otras maneras en aquellas instancias en las que se comparte en pareja. Así lo he vivido yo, que me calentado con amigas de mis pololas y las he visto en una actitud similar hacia mí. También he percibido tensión de parejas de amigos conmigo y , del mismo modo, he visto a mis parejas coquetamente interactuar con los míos y ellos sin poder disimular ante esas pulsiones.
La diferencia que he percibido radica en lo que pregunto, pues desde amigas de mis pololas ha habido provocaciones con conocimiento de causa: lo que se hacía y no se hacía en la cama se sacaba acolación, en cambio con mis amigos se instalaba como tema.
¿Cómo lo han vivido ustedes? ¿Sienten que explicitar mucho la intimidad con las amistades puede generar que tu pareja se vuelva objeto de deseo? ¿Puede que no hablarlo y dejarlo a la imaginación sea aún más excitante?
¿Han sentido a amigos o amigas de sus parejas desearlos porque saben lo que rinden en la cama o le que les calienta hacer o ver para excitarse?
Con mis amigos varones no solemos detallar la intimidad que tenemos con nuestras parejas estables: no hablamos de los atributos físicos ni tampoco lo que hacemos en la cama. Sin embargo, he oído de boca de las amigas de mis parejas, descripciones detalladas, "películas porno" sobre lo que hacen y no hacen, conversaciones sumamente amenas y entretenidas, pero que en algún momento avivan la imaginación y el deseo.
En mi caso, siempre las amigas de mis parejas me han provocado deseo, pero una excitación que no llegan a movilizarme para saciarlos con sus cuerpos: son calenturas que surgen de los relatos eróticos que cuentan las amigas o historias que mis parejas me han comentado sobre sus vidas sexuales que se resuelven normalizando o con un tributo masturbatorio. Queda todo ahí, resuelto en la imaginación y en la eyaculación. Sin embargo, debo confesar que me he sentido observado e imaginado con los mismos detalles que yo las imaginé porque probablemente mis parejas también comentaron cosas de mí: ellas deben haber sabido qué hacíamos y qué no en la cama, así como también las dimensiones de mi verga. Yo también conocía las de sus parejas o de sus amantes pasajeros e intuía que a mis pololas también podía provocarle cierta excitación saber que tal tipo que llegaría a la fiesta la besa y la toca de tal manera, que estaba todo marcado y que su pene era grueso y largo o tal vez no tan prominente, pero que se movía intensamente al punto de volver loca a aquella amiga que no escatimaba en gestos para transmitir lo que le provocaba el sexo con su pareja. En más de una ocasión y no en un solo grupo oí la pregunta: "oye, ¿y cómo lo tiene?" con una seriedad técnica que no lograba disimular la imagen de ese miembro independientemente de la respuesta. Al menos así lo viví yo con las amigas de mis parejas, de boca de amigas mías, de mis compañeras de colegio y universidad y con una que otra familiar de confianza. Y está bien, porque son expresiones de cuerpos deseantes, pero que pueden prender otros deseos, estimular otros cuerpos, desatar curiosidad y la excitación prohibida, la constatación de atracciones que fluyen inconscientemente y que pueden saciarse en cuerpos comprometidos.
Entre mis amigos mantenemos la reserva, no comentamos ni afirmamos, pero el cuerpo femenino es mucho más visible y sabemos qué carnes predominan en los cuerpos de las parejas que tenemos y es inevitable no pensar en cómo se moverán los pechos de la novia tetona de tal amigo cuando lo monta ni tampoco imaginar a la culona en cuatro. Pero no lo decimos ni tampoco preguntamos sino cuando ellos o uno mismo solemnemente instala el tema. Y quizás, ese silencio es mucho más morboso, pues todos hemos visto a un amigo mirando más intensamente a tu pareja. Y también las hemos visto a ellas y desde ahí el silencio morboso empieza a evidenciar cierta complicidad que se manifiesta de otras maneras en aquellas instancias en las que se comparte en pareja. Así lo he vivido yo, que me calentado con amigas de mis pololas y las he visto en una actitud similar hacia mí. También he percibido tensión de parejas de amigos conmigo y , del mismo modo, he visto a mis parejas coquetamente interactuar con los míos y ellos sin poder disimular ante esas pulsiones.
La diferencia que he percibido radica en lo que pregunto, pues desde amigas de mis pololas ha habido provocaciones con conocimiento de causa: lo que se hacía y no se hacía en la cama se sacaba acolación, en cambio con mis amigos se instalaba como tema.
¿Cómo lo han vivido ustedes? ¿Sienten que explicitar mucho la intimidad con las amistades puede generar que tu pareja se vuelva objeto de deseo? ¿Puede que no hablarlo y dejarlo a la imaginación sea aún más excitante?
¿Han sentido a amigos o amigas de sus parejas desearlos porque saben lo que rinden en la cama o le que les calienta hacer o ver para excitarse?
