Hola Amigos
Les cuento lo que me sucedió hace unos días. Estaba durmiendo plácidamente y de pronto siento una sensación leve de algo a los pies. Me despierto repentinamente pero sigo como si nada, en la misma posición, de lado mirando hacia la pared. Para mi espanto eso empieza a presionar más y subir por la cama. Mantengo los ojos cerrados a la fuerza y con todo el cuerpo tenso. Tenía el corazón a mil tratando de racionalizar "es seguramente el peso de alguna ropa", "alguna cosa de las venas" o "es sólo algún efecto físico que no conozco"(la cama crujía del lado por donde supuestamente avanzaba esa cosa). Cuando la cosa ya estaba casi a la altura de mi cabeza de pronto se desvanece la sensación...llega la calma...respiro más relajado. Pero luego viene lo peor, siento que me tocan la espalda, un pequeño toque, como la manito de un niño y estaba heladísima. En ese instante pegué el grito, enciendo todas las luces. Reviso por todos lados, me siento en la cama por lo menos media hora pensando en lo que me había pasado. No había nada inusual. Todo estaba igual, incluso ordenado.
No se ha vuelto a repetir pero ya no veo a mi pieza con la tranquilidad de antes. No sé que pensar
Les cuento lo que me sucedió hace unos días. Estaba durmiendo plácidamente y de pronto siento una sensación leve de algo a los pies. Me despierto repentinamente pero sigo como si nada, en la misma posición, de lado mirando hacia la pared. Para mi espanto eso empieza a presionar más y subir por la cama. Mantengo los ojos cerrados a la fuerza y con todo el cuerpo tenso. Tenía el corazón a mil tratando de racionalizar "es seguramente el peso de alguna ropa", "alguna cosa de las venas" o "es sólo algún efecto físico que no conozco"(la cama crujía del lado por donde supuestamente avanzaba esa cosa). Cuando la cosa ya estaba casi a la altura de mi cabeza de pronto se desvanece la sensación...llega la calma...respiro más relajado. Pero luego viene lo peor, siento que me tocan la espalda, un pequeño toque, como la manito de un niño y estaba heladísima. En ese instante pegué el grito, enciendo todas las luces. Reviso por todos lados, me siento en la cama por lo menos media hora pensando en lo que me había pasado. No había nada inusual. Todo estaba igual, incluso ordenado.
No se ha vuelto a repetir pero ya no veo a mi pieza con la tranquilidad de antes. No sé que pensar