Segunda sesión: Me costó muchísimo poder concertarla, dado que entre el trabajo, el pituto y la vida cotidiana de responsabilidades no se hace para nada fácil. En fin cuando se pudo, todo ocurrió una tarde-noche de martes. Uno de mis mejores amigos viajaba fuera de la ciudad y me dejo las llaves de su casa. Nos pusimos de acuerdo para que ella llegara sola, estando dentro de la ciudad (cuando esta es pequeña es más complicado aún), hay que tomar sus precauciones. Una hora antes le envié el mapa por whatsapp, quedamos de juntarnos a las 20:30… 20:35 y no llegaba, fue inevitable acordarme de la época de pololeos cuando cabro. 20:45 TOC… TOC… en la puerta… era ella. Radiante, luminosa, hermosa…
Yo tenía la mesa puesta con un picadillo y jugos naturales, conversamos muchísimo, de verdad tenía ganas de conocerla, saber más de ella. Por su parte ella nerviosa, pero muy cómoda. Fue tan buena esa conversación que paso el tiempo volando y como que el incómodo en esta oportunidad era yo, no sabía cómo dar inicio a nuestra segunda experiencia, digo nuestra porque para ella tenía un contexto, para mi tenía otro muy distinto. Yo estaba explorando en un cuerpo perfecto matizado con la belleza que antes ya les mencioné y a todo eso puede sumarle 12 años menos que yo (ella tiene 22).
Y bien… como dirían por ahí “LLEGOOO EL MOOOMENTOOOO”… Le pregunte ¿recuerdas las segunda sesión? Me dice… claro que si “CONOCER Y EXPLORAR” La quede mirando un par de segundos, ella me devolvió la mirada y luego de unos segundos esbozo esa sonrisa que derrite a cualquiera. La tome suavemente y repetí paso a paso la primera sesión (para resumir https://www.portalnet.cl/temas/experincia-religiosa-me-voy-a-ir-al-infierno-parte-01.1450779/)
Claro… deje que conociera su segundo orgasmo, el que en esta oportunidad llegó un poco más rápido… la deje que disfrutara un poco de ese momento y ahí en ese instante comencé a quitarme la ropa yo… estaba sacando mi polerón cuando la escucho decirme… “NOOO… Esto lo hago yo” de verdad que fue un momento tan genial y a la vez complicado en mi vida… pensar que estaba viviendo sin duda el momento más erótico del que yo tuviera recuerdo. Todo lo sacaba muy lentamente, y eso con la mirada entre lo que estaba haciendo y sus ojos en los míos, siempre con una tierna sonrisa. Hasta que llego a mi ropa interior, ahí como que tomó una pausa, para luego decirme que me pusiera de pie y procediera a sacar lo que faltaba.
Me abalance sobre ella frotando su cuerpo con el mío, la bese y la bese y la continué besando, no me cansaba de hacerlo, su olor, su suavidad, su delicadeza eran un afrodisiaco que hasta aquel minuto jamás había sentido. Ella estaba lubricada por toda la previa en el ritual de la primera sesión, yo estaba lubricado por naturaleza con toda esta situación. Por lo que penetrarla por primera vez no fue tan difícil, si ya sentía que lo anterior era afrodisiaco, sentir su primer gemido tras la penetración, fue un impulso psicológico y feromonal para mí. Fueron aproximadamente 25 minutos de una orquesta dirigida por mí, donde ella se entregó de lleno a lo que estaba sintiendo y a lo que yo iba haciendo, no dijimos palabra alguna – Cada vez que vuelvo a esa pieza siento los ecos de los gemidos de ella y los míos como si hubiera sido ayer –
Desnudos los dos en esa cama con una complicidad y una confianza que aún me abruma, comenzamos una conversación respecto a estas 2 sesiones, donde ella sacó muchas conclusiones y todavía tenía muchas dudas y miedos, pues por lo que entendía, la 3era sesión era una gran responsabilidad para ella, dado que le correspondía dar placer, resumiendolo en un “no me imagino como debo hacerlo”…
Mi respuesta fue categórica… todavía no terminamos de vivir nuestra segunda sesión, olvídate de la tercera… la tome la puse sobre mí en la cama, abrí sus piernas y sentada sobre mi cara procedí a lamer una y otra vez su clítoris, con esos mordisquitos tenues y cariñosos que ella ya había aprendido a disfrutar…. No la dejé que acabara en esta ocasión. La tome de la cintura la baje y la senté en mi pene… quería verla desde abajo en esta ocasión. Quería disfrutarla desde otra tribuna. Ella excitada y todo me seguía regalando esas sonrisas, mientras abría su boca y se mordía los labios de placer.
Nos dieron las 11:30 de la noche, momento en que nuestros malditos celulares como si se hubieran puesto de acuerdo, desde el living de la casa y al unísono con melodías extremadamente diferentes rompieron tan hermoso momento de silencio entre los dos.
Debíamos volver a nuestras vidas… que hasta ese momento se estaban transformando en una mentira. Pero para mí era la mentira que más valía la pena de mi cotidiana y normal vida…
Llame a un taxi(una ciudad sin Uber), y antes que llegara a la puerta le descargue una canción en su celular… la que graficaba lo que estaba significando ella para mi… sin abrir la puerta para que el taxista no viera mi cara(insisto en lo de pueblo chico), la tomé nuevamente y abrazándola desde la cintura sintiendo sus caderas como se dibujaban en mis manos, le di un beso como si fuera el ultimo… lo mejor de todo es que ella los respondió con la misma intensidad. El taxista tocó la bocina del auto, ella me dice “chao… nos vemos cuando podamos” y yo le digo… BONITA… ANDATE ESCUCHANDO TU CANCIÓN…
Yo tenía la mesa puesta con un picadillo y jugos naturales, conversamos muchísimo, de verdad tenía ganas de conocerla, saber más de ella. Por su parte ella nerviosa, pero muy cómoda. Fue tan buena esa conversación que paso el tiempo volando y como que el incómodo en esta oportunidad era yo, no sabía cómo dar inicio a nuestra segunda experiencia, digo nuestra porque para ella tenía un contexto, para mi tenía otro muy distinto. Yo estaba explorando en un cuerpo perfecto matizado con la belleza que antes ya les mencioné y a todo eso puede sumarle 12 años menos que yo (ella tiene 22).
Y bien… como dirían por ahí “LLEGOOO EL MOOOMENTOOOO”… Le pregunte ¿recuerdas las segunda sesión? Me dice… claro que si “CONOCER Y EXPLORAR” La quede mirando un par de segundos, ella me devolvió la mirada y luego de unos segundos esbozo esa sonrisa que derrite a cualquiera. La tome suavemente y repetí paso a paso la primera sesión (para resumir https://www.portalnet.cl/temas/experincia-religiosa-me-voy-a-ir-al-infierno-parte-01.1450779/)
Claro… deje que conociera su segundo orgasmo, el que en esta oportunidad llegó un poco más rápido… la deje que disfrutara un poco de ese momento y ahí en ese instante comencé a quitarme la ropa yo… estaba sacando mi polerón cuando la escucho decirme… “NOOO… Esto lo hago yo” de verdad que fue un momento tan genial y a la vez complicado en mi vida… pensar que estaba viviendo sin duda el momento más erótico del que yo tuviera recuerdo. Todo lo sacaba muy lentamente, y eso con la mirada entre lo que estaba haciendo y sus ojos en los míos, siempre con una tierna sonrisa. Hasta que llego a mi ropa interior, ahí como que tomó una pausa, para luego decirme que me pusiera de pie y procediera a sacar lo que faltaba.
Me abalance sobre ella frotando su cuerpo con el mío, la bese y la bese y la continué besando, no me cansaba de hacerlo, su olor, su suavidad, su delicadeza eran un afrodisiaco que hasta aquel minuto jamás había sentido. Ella estaba lubricada por toda la previa en el ritual de la primera sesión, yo estaba lubricado por naturaleza con toda esta situación. Por lo que penetrarla por primera vez no fue tan difícil, si ya sentía que lo anterior era afrodisiaco, sentir su primer gemido tras la penetración, fue un impulso psicológico y feromonal para mí. Fueron aproximadamente 25 minutos de una orquesta dirigida por mí, donde ella se entregó de lleno a lo que estaba sintiendo y a lo que yo iba haciendo, no dijimos palabra alguna – Cada vez que vuelvo a esa pieza siento los ecos de los gemidos de ella y los míos como si hubiera sido ayer –
Desnudos los dos en esa cama con una complicidad y una confianza que aún me abruma, comenzamos una conversación respecto a estas 2 sesiones, donde ella sacó muchas conclusiones y todavía tenía muchas dudas y miedos, pues por lo que entendía, la 3era sesión era una gran responsabilidad para ella, dado que le correspondía dar placer, resumiendolo en un “no me imagino como debo hacerlo”…
Mi respuesta fue categórica… todavía no terminamos de vivir nuestra segunda sesión, olvídate de la tercera… la tome la puse sobre mí en la cama, abrí sus piernas y sentada sobre mi cara procedí a lamer una y otra vez su clítoris, con esos mordisquitos tenues y cariñosos que ella ya había aprendido a disfrutar…. No la dejé que acabara en esta ocasión. La tome de la cintura la baje y la senté en mi pene… quería verla desde abajo en esta ocasión. Quería disfrutarla desde otra tribuna. Ella excitada y todo me seguía regalando esas sonrisas, mientras abría su boca y se mordía los labios de placer.
Nos dieron las 11:30 de la noche, momento en que nuestros malditos celulares como si se hubieran puesto de acuerdo, desde el living de la casa y al unísono con melodías extremadamente diferentes rompieron tan hermoso momento de silencio entre los dos.
Debíamos volver a nuestras vidas… que hasta ese momento se estaban transformando en una mentira. Pero para mí era la mentira que más valía la pena de mi cotidiana y normal vida…
Llame a un taxi(una ciudad sin Uber), y antes que llegara a la puerta le descargue una canción en su celular… la que graficaba lo que estaba significando ella para mi… sin abrir la puerta para que el taxista no viera mi cara(insisto en lo de pueblo chico), la tomé nuevamente y abrazándola desde la cintura sintiendo sus caderas como se dibujaban en mis manos, le di un beso como si fuera el ultimo… lo mejor de todo es que ella los respondió con la misma intensidad. El taxista tocó la bocina del auto, ella me dice “chao… nos vemos cuando podamos” y yo le digo… BONITA… ANDATE ESCUCHANDO TU CANCIÓN…
