Me da pena el viejo, o sea los pobres ancianos, también alguno de ustedes señores, sí, que triste que toda su vida se reduzca al dinero, vaya que es útil, pero no lo es todo. Vivan su vida y dedíquense a ser felices y a hacer felices a quienes les rodean, la vida es corta, muy corta. ¿Se llevarán sus pertenencias a la tumba esos dos?... ¿Y ustedes?
Saludos