Mi impresión es que este registro de vándalos tiene un objetivo mucho más político que práctico.
Después de años diciendo que Chile se caía a pedazos, hoy el Gobierno parece gobernar con el miedo permanente a que vuelva a existir una protesta masiva o un nuevo estallido social. Da la sensación de que buscan tener herramientas para desincentivar cualquier expresión que pueda incomodarlos, y este registro va justamente en esa línea.
Ojo, no estoy defendiendo que se rayen casas o espacios públicos. Si alguien daña la propiedad de otro, que responda por ese daño, lo limpie, lo pague o reciba la sanción que corresponda. Pero otra cosa muy distinta es empezar a etiquetar personas como "vándalos" y quitarles beneficios sociales por un rayado. Eso deja de ser una sanción proporcional y pasa a ser una forma de ejercer presión.
Además, ¿de verdad este es el problema más urgente de Chile? El país necesita recuperar inversión y empleo. Durante la campaña se repitió hasta el cansancio que Chile se caía a pedazos, generando un clima de enorme cautela en muchos inversionistas y empresarios. Si a eso le sumamos medidas como el bencinazo, que aumentó costos para personas y empresas, cuesta entender cómo eso ayuda a reactivar la economía.
Mientras miles de familias están preocupadas por encontrar trabajo o llegar a fin de mes, el Gobierno parece poner más energía en crear registros y nuevas sanciones. En mi opinión, el foco debería estar en generar empleo, dar certezas para invertir y mejorar la calidad de vida de las personas, no en seguir gobernando desde el temor a que la ciudadanía vuelva a movilizarse.
Mi presagio que este será el peor gobierno de la historia repúblicana de Chile se hace cada vez mas cierto.