Soldados:
El poder marítimo del enemigo ha desaparecido. La Escuadra de la República lo destruyó el 8 de Octubre, batiendo en rudo combate y capturando al más formidable de sus buques de guerra. La bandera que representaba ese poder, vedla ahí en manos de los vencedores, y la nave, en cuyos palos se enseñoreaba, fondeada en esta bahía con el glorioso tricolor de la Patria enarbolado en sus mástiles.
Esto significa que la hora definitiva del triunfo se acerca. La marina ha cumplido ya su deber, arrojando al enemigo de estos mares. ¡Honor a ella por las glorias que ha dado al país!
Pronto también tocará su turno al Ejército; y vosotros, soldados, que habéis soportado ya las penalidades de la inacción, dando ejemplo de moralidad y disciplina, no tendréis que aguardar mucho tiempo la hora del combate.
Confío en vuestro valor y espero que las glorias antiguas de Guías, Matucana y Yungay, y las más recientes de Chipana, Iquique y Mejillones han de ser igualadas en la campaña terrestre que se acerca.
Soldados:
Conocéis vuestro deber y espero que sabréis cumplirlo. La Patria os ha confiado la defensa de su honor y sus derechos, y tenéis que haceros dignos de esta augusta misión, peleando hasta poner el sello del triunfo a la justicia de nuestra causa.
Aguardando la hora de poder conduciros al combate y a la victoria, os saluda vuestro general.
Erasmo Escala