En efecto, pero no solo en el sentido metabólico, hay también un problema mecánico. Que tiene que ver con objetos con forma no natural, como una botella o bolsa en el océano, que puede afectar el desplazamiento del placton o de otras formas de vida microscópicas.
Y eso no lo tiene en cuenta el informe de la OMS, que solo se reduce al simple consumo de agua potable.
Si te tragas un pedazo de plástico no pasa nada, porque tu metabolismo lo hace seguir de largo en el tubo digestivo y lo cagas después, pero no es el caso de que esos pedazos de plástico afecten la dinámica de la microbiología en los mares.
De modo que el asunto del plástico no se reduce al mero consumo de agua, si no a la existencia de plástico en la generalidad del medio ambiente.
Es triste ver una tortuga con una bombilla incrustada, pero eso no significa que el plástico sea una amenaza para el ecosistema.
Una tortuga también puede ser devorada por un tiburón o una ballena. La vida de los animales es difícil.
