Voy a contar lo que me ha ido sucediendo en el último año mas o menos a raiz de la llegada a nuestro edificio de un nuevo vecino.
Con esto de la crisis cuando nos vinimos a vivir al piso nuevo mi chica y yo mas o menos estaban vacios la mitad de los pisos, pero últimamente se estaban llenando todos.
Mi chica y yo escuchábamos ruidos en el piso justo de debajo nuestro, que hasta ese momento había estado deshabitado, pero no oíamos voces. Unos 20 días mas tarde, un viernes por la noche a eso de las 12 o así comenzamos a escuchar gemidos. Primero se oía poco pero luego cada vez mas alto. Menuda sesión de sexo se dieron los nuevos inquilinos. Estábamos en el dormitorio justo encima de ellos y se escuchaba con toda claridad los gemidos de ella. Por lo menos estuvieron una hora follando. La tía se debió correr tres o cuatro veces.
Así que ahí estaba yo a la una de la mañana totalmente empalmado mientras mi novia dormía plácidamente. Luego escuché unas voces, como que se despedían y la puerta de casa.
Me empezó a picar la curiosidad sobre la identidad de los nuevos vecinos. Tenía que poner cara a aquella sesión de sexo tan fabulosa. Un día me encontré con una vecina habitual y le pregunté si ella sabía algo de los nuevos y me dijo que no, que solo había visto a un señor que debía ser el padre de alguno de los chicos nuevos pero no me supo decir nada más.
Pasaron un par de semanas mas y nada. Otra vez el viernes por la noche lo mismo. Sobre la una de la mañana empiezo a escuchar como follan los vecinos de abajo. Con toda claridad, como gime ella, sus cuerpos chocando, incluso algún azote. Esta vez mi chica no está dormida y yo que me he puesto caliente de nuevo de oir como follan me apetece hacer algo con ella.
- joder con los nuevos, dice mi chica, con lo tranquilitos que estábamos antes.
Yo la cojo la mano y la llevo a mi polla que está muy dura.
- te pone escuchar esto?, dice ella.
- tu que crees?
Total que en un momento estamos follando al compás de los vecinos de abajo. No tardé en descargar dentro de mi chica mientras los de abajo seguían dale que te pego. Por lo menos debieron estar media hora mas follando. Joder el tío era una puta maquina. Vaya aguante.
Cada vez me picaba mas la curiosidad por ver quienes eran los de abajo. Unos días mas tarde cuando llegaba con mi chica del gimnasio nos encontramos con un señor mayor esperando el ascensor. Tendría unos 55 años. Sobre 1,70, no muy alto,delgado aunque con algo de barriga, de cara atractiva, pelo canoso peinado a ralla y venía de pasear al perrito. Se presentó.
- hola que tal soy Miguel, vivo en el tercero, creo que a vosotros no os conozco.
- si yo soy David y esta es mi novia Raquel, nosotros vivimos en el cuarto. Creo que somos tus vecinos de arriba.
- bueno para cualquier cosa ya sabéis donde vivo, dijo con una sonrisa
Yo le dí la mano y él le dió dos besos a mi novia. Justo en el momento en que llegaba el ascensor. Abrió la puerta y nos dejo pasar. Primero mi chica y con todo disimulo el nuevo vecino se quedó mirando el culazo de Raquel que iba apretado en las mallas del gimnasio. Luego nos miramos y pasé yo. Se tuvo que dar cuenta perfectamente que le había pillado mirando el culo de mi chica pero no se puso muy nervioso. A mi tampoco me importó mucho. Yo también me habría quedado mirando el culo de una morenaza de 27 años.
continua..
Con esto de la crisis cuando nos vinimos a vivir al piso nuevo mi chica y yo mas o menos estaban vacios la mitad de los pisos, pero últimamente se estaban llenando todos.
Mi chica y yo escuchábamos ruidos en el piso justo de debajo nuestro, que hasta ese momento había estado deshabitado, pero no oíamos voces. Unos 20 días mas tarde, un viernes por la noche a eso de las 12 o así comenzamos a escuchar gemidos. Primero se oía poco pero luego cada vez mas alto. Menuda sesión de sexo se dieron los nuevos inquilinos. Estábamos en el dormitorio justo encima de ellos y se escuchaba con toda claridad los gemidos de ella. Por lo menos estuvieron una hora follando. La tía se debió correr tres o cuatro veces.
Así que ahí estaba yo a la una de la mañana totalmente empalmado mientras mi novia dormía plácidamente. Luego escuché unas voces, como que se despedían y la puerta de casa.
Me empezó a picar la curiosidad sobre la identidad de los nuevos vecinos. Tenía que poner cara a aquella sesión de sexo tan fabulosa. Un día me encontré con una vecina habitual y le pregunté si ella sabía algo de los nuevos y me dijo que no, que solo había visto a un señor que debía ser el padre de alguno de los chicos nuevos pero no me supo decir nada más.
Pasaron un par de semanas mas y nada. Otra vez el viernes por la noche lo mismo. Sobre la una de la mañana empiezo a escuchar como follan los vecinos de abajo. Con toda claridad, como gime ella, sus cuerpos chocando, incluso algún azote. Esta vez mi chica no está dormida y yo que me he puesto caliente de nuevo de oir como follan me apetece hacer algo con ella.
- joder con los nuevos, dice mi chica, con lo tranquilitos que estábamos antes.
Yo la cojo la mano y la llevo a mi polla que está muy dura.
- te pone escuchar esto?, dice ella.
- tu que crees?
Total que en un momento estamos follando al compás de los vecinos de abajo. No tardé en descargar dentro de mi chica mientras los de abajo seguían dale que te pego. Por lo menos debieron estar media hora mas follando. Joder el tío era una puta maquina. Vaya aguante.
Cada vez me picaba mas la curiosidad por ver quienes eran los de abajo. Unos días mas tarde cuando llegaba con mi chica del gimnasio nos encontramos con un señor mayor esperando el ascensor. Tendría unos 55 años. Sobre 1,70, no muy alto,delgado aunque con algo de barriga, de cara atractiva, pelo canoso peinado a ralla y venía de pasear al perrito. Se presentó.
- hola que tal soy Miguel, vivo en el tercero, creo que a vosotros no os conozco.
- si yo soy David y esta es mi novia Raquel, nosotros vivimos en el cuarto. Creo que somos tus vecinos de arriba.
- bueno para cualquier cosa ya sabéis donde vivo, dijo con una sonrisa
Yo le dí la mano y él le dió dos besos a mi novia. Justo en el momento en que llegaba el ascensor. Abrió la puerta y nos dejo pasar. Primero mi chica y con todo disimulo el nuevo vecino se quedó mirando el culazo de Raquel que iba apretado en las mallas del gimnasio. Luego nos miramos y pasé yo. Se tuvo que dar cuenta perfectamente que le había pillado mirando el culo de mi chica pero no se puso muy nervioso. A mi tampoco me importó mucho. Yo también me habría quedado mirando el culo de una morenaza de 27 años.
continua..
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