Falso animalismo
Yo condeno la domesticación en todas sus formas, aunque no reniego de los lazos de la fuerza. El encanto y la necesidad de oprimir. Lo que me molesta son los que pretenden hacer algo distinto que servirse de los animales, ponerlos un peldaño más abajo, y tienen el descaro de llamarse animalistas. ¿De dónde habrán sacado que una especie puede interceder por otra? Y más aun, ¿quiénes son para evaluar y sojuzgar lo bueno o malo de estas interacciones? Parecen olvidar que la muerte es el mecanismo de supervivencia por antonomasia, y que la ley del más fuerte en efecto fue aprendida de la vida salvaje.
Criar animales, para convertirlos en mascotas, parece que está bien, pero sacrificarlos o dejarlos a su suerte está mal. Es decir, no hay nada de malo con la esclavitud, en tanto cada uno se preocupe de su esclavo, o de su juguete para el caso. De su mascota. Hay que ver que le dan al hombre un papel demasiado importante en la tierra, pero lo hacen con la incongruencia de tratar de antagonistas a quienes se apropian de esta creencia a cabalidad. Dicho de otra forma: el que tiene una mascota no es distinto del que caza, respecto de la ideología respecto al rol superior del hombre, ambos miran desde las alturas a perros y gatos, pero por alguna razón, los primeros creen ser capaces de definir un límite donde su práctica es la correcta y lo demás lo equivocado. Me gustaría que la gente se enterara de una vez que el hombre es solo una especie más. Una gran especie de individuos.
En la vida salvaje, los animales suelen disputar territorios, alimentarse de otras especies (inclusive de distintos reinos) haciéndoles la vida imposible, y sin embargo nadie se aventura a emitir un juicio moral (disciplina netamente humana) al respecto. Entonces, ¿por qué juzgar la relación del hombre con los animales bajo parámetros de lo bueno y lo malo? Porque el hombre al observarse, se desprende de su calidad de especie terrestre, y se eleva a una categoría distinta, desde la que cree puede decidir sobre todas las materias, incluso las que le competen a la mera existencia.
Propongo enfrentar al público a diario con algunas verdades: Los perros asesinan perros, asesinan gatos, asesinan otras cosas. Eso es natural. Los territorios, el bien de la manada, los exiliados. Naturaleza.
Si vamos a transgredir el estado de las cosas apropiándonos de algunas facultades interpretando características evolutivas como derechos, sepamos que no es nada más que un capricho nuestro, una decisión, una ideología, pero nunca un orden natural. El domesticar a los animales es un invento más del hombre. No pretendan hacerme creer que hay una razón absoluta detrás del mal llamado animalismo, pues tal como esa creencia existen miles, de distinta talla y horrores.
Fuente
Yo condeno la domesticación en todas sus formas, aunque no reniego de los lazos de la fuerza. El encanto y la necesidad de oprimir. Lo que me molesta son los que pretenden hacer algo distinto que servirse de los animales, ponerlos un peldaño más abajo, y tienen el descaro de llamarse animalistas. ¿De dónde habrán sacado que una especie puede interceder por otra? Y más aun, ¿quiénes son para evaluar y sojuzgar lo bueno o malo de estas interacciones? Parecen olvidar que la muerte es el mecanismo de supervivencia por antonomasia, y que la ley del más fuerte en efecto fue aprendida de la vida salvaje.
Criar animales, para convertirlos en mascotas, parece que está bien, pero sacrificarlos o dejarlos a su suerte está mal. Es decir, no hay nada de malo con la esclavitud, en tanto cada uno se preocupe de su esclavo, o de su juguete para el caso. De su mascota. Hay que ver que le dan al hombre un papel demasiado importante en la tierra, pero lo hacen con la incongruencia de tratar de antagonistas a quienes se apropian de esta creencia a cabalidad. Dicho de otra forma: el que tiene una mascota no es distinto del que caza, respecto de la ideología respecto al rol superior del hombre, ambos miran desde las alturas a perros y gatos, pero por alguna razón, los primeros creen ser capaces de definir un límite donde su práctica es la correcta y lo demás lo equivocado. Me gustaría que la gente se enterara de una vez que el hombre es solo una especie más. Una gran especie de individuos.
En la vida salvaje, los animales suelen disputar territorios, alimentarse de otras especies (inclusive de distintos reinos) haciéndoles la vida imposible, y sin embargo nadie se aventura a emitir un juicio moral (disciplina netamente humana) al respecto. Entonces, ¿por qué juzgar la relación del hombre con los animales bajo parámetros de lo bueno y lo malo? Porque el hombre al observarse, se desprende de su calidad de especie terrestre, y se eleva a una categoría distinta, desde la que cree puede decidir sobre todas las materias, incluso las que le competen a la mera existencia.
Propongo enfrentar al público a diario con algunas verdades: Los perros asesinan perros, asesinan gatos, asesinan otras cosas. Eso es natural. Los territorios, el bien de la manada, los exiliados. Naturaleza.
Si vamos a transgredir el estado de las cosas apropiándonos de algunas facultades interpretando características evolutivas como derechos, sepamos que no es nada más que un capricho nuestro, una decisión, una ideología, pero nunca un orden natural. El domesticar a los animales es un invento más del hombre. No pretendan hacerme creer que hay una razón absoluta detrás del mal llamado animalismo, pues tal como esa creencia existen miles, de distinta talla y horrores.
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