Nuestros abuelos y padres, la mayoría tuvo la dicha de trabajar solo para su casa, sin comodidades, ni lujos, pero pudieron tener su vivienda propia, en esos años sin créditos, algunos con subsidios, otros a pulso y pala, esforzándose por el futuro de sus hijos, sin preocuparse de la propia vejez de ellos,
personalmente los admiro, ahorraban la última gota de agua, ahorraban hasta el último peso...
hoy son otros tiempos, le damos importancia a una mejor comodidad pero no a la estabilidad, no tenemos la costumbre de ahorrar, porque a veces no se alcanza ni a terminar el mes, el alto costo de la vida nos ha tenido en cuatro patas varias veces, pero dándole preferencia a la comodidad siempre, la
mayoría de nosotros tenemos educación superior, estamos sin trabajo, trabajando a medias o ejerciendo en áreas nada que ver, muchos esperando herencias de abuelos y padres, pero con autos del año, viajando por el mundo, endeudados hasta el cuello, viviendo mantenidos de la mamita y el papito, para muchos de nosotros el tener hijos es un desafío, no un sueño, es un gran miedo, no estamos dispuestos a postergar el último iPhone, a cambiar el auto, comprar zapatillas de marca y ropa a criar un hijo... Desgraciadamente ni si quiera estamos dispuestos a pagar un arriendo de casa, no se puede simplemente, sobre todo en Santiago, donde un departamento estudio cuesta más de un sueldo mínimo, que a parte te pidan 3 meses de adelanto, mes de garantía, pagar al corredor de propiedades, etc. Que sea imposible vivir con 1 millón tranquilamente, personalmente me preocupa para nuestras futuras generaciones, nuestra vejez, si bien puede que nuestra jubilación aumente, pero pensar que todo subirá de precio y al final será la misma mierda de siempre.
No tenemos la valentía de luchar por nuestra estabilidad económica y política de país, menos voluntad para cambiar nuestra mentalidad, el futuro se ve difícil.
Me doy cuenta que somos verdaderas máquinas de la ignorancia y perdimos el sentido de la vida, al fin y al cabo somos animales inteligentes, que estamos perdiendo la capacidad de razonar y pensar que también pertenecemos a la naturaleza.
personalmente los admiro, ahorraban la última gota de agua, ahorraban hasta el último peso...
hoy son otros tiempos, le damos importancia a una mejor comodidad pero no a la estabilidad, no tenemos la costumbre de ahorrar, porque a veces no se alcanza ni a terminar el mes, el alto costo de la vida nos ha tenido en cuatro patas varias veces, pero dándole preferencia a la comodidad siempre, la
mayoría de nosotros tenemos educación superior, estamos sin trabajo, trabajando a medias o ejerciendo en áreas nada que ver, muchos esperando herencias de abuelos y padres, pero con autos del año, viajando por el mundo, endeudados hasta el cuello, viviendo mantenidos de la mamita y el papito, para muchos de nosotros el tener hijos es un desafío, no un sueño, es un gran miedo, no estamos dispuestos a postergar el último iPhone, a cambiar el auto, comprar zapatillas de marca y ropa a criar un hijo... Desgraciadamente ni si quiera estamos dispuestos a pagar un arriendo de casa, no se puede simplemente, sobre todo en Santiago, donde un departamento estudio cuesta más de un sueldo mínimo, que a parte te pidan 3 meses de adelanto, mes de garantía, pagar al corredor de propiedades, etc. Que sea imposible vivir con 1 millón tranquilamente, personalmente me preocupa para nuestras futuras generaciones, nuestra vejez, si bien puede que nuestra jubilación aumente, pero pensar que todo subirá de precio y al final será la misma mierda de siempre.
No tenemos la valentía de luchar por nuestra estabilidad económica y política de país, menos voluntad para cambiar nuestra mentalidad, el futuro se ve difícil.
Me doy cuenta que somos verdaderas máquinas de la ignorancia y perdimos el sentido de la vida, al fin y al cabo somos animales inteligentes, que estamos perdiendo la capacidad de razonar y pensar que también pertenecemos a la naturaleza.