Senador Navarro presenta “Ley Bolsonaro” que busca castigar a los políticos que difunden mentiras
El objetivo es erradicar de la política el juego sucio basado en la propagación de noticias falsas, utilizado para neutralizar a opositores. Penalizando ésta práctica puede restaurarse el debate de ideas y la difusión de propuestas en las campañas políticas.
El senador Alejandro Navarro introdujo al Congreso a un Proyecto de Reforma Constitucional denominado
“Ley Bolsonaro que busca
destituir presidenciales, parlamentarios y municipales que
promuevan, promocionen o
financien noticias falsas (fake news) sobre algún contendor”.
Navarro explicó que este
proyecto de Ley pretende que “quien aspire a alcanzar un cargo de elección popular
repartiendo noticias falsas en redes sociales de internet o mensajería online durante la elección,
no continúe en carrera”.
Consideró que esta reforma es
“necesaria para resguardar la democracia” y sancionar “la nueva manera de hacer política que ha adoptado
la extrema derecha latinoamericana, que avanza utilizando Big Data, es decir, investiga las preferencias de los usuarios de redes sociales, para luego esparcir mentiras y destruir la reputación de candidaturas de sus contendores”.
“Ello ocurrió en nuestro país con el concepto de Chilezuela que disminuyó las posibilidades de Alejandro Guillier; en Estados Unidos, con d
ecenas de noticias falsas que afectaron a Hillary Clinton y favorecieron a Donald Trump y recientemente en Brasil, con Jair Bolsonaro”, describió.
¿Por qué Ley Bolsonaro?
El congresista explicó que el proyecto de ley lleva el nombre del presidente electo de Brasil,
Jair Bolsonaro, “debido a la cuestionada forma de hacer política” del ultraderechista, quien durante la campaña electoral fue acusado de haber pagado -mediante empresarios amigos- la
difusión de noticias falsas para afectar la imagen de su contendor Fernando Haddad.
A través de esta estrategia, se trató de
confundir a la electorado brasileño alertando que el candidato del Partido de los Trabajadores (PT) iba a distribuir un
kit gay para niños de 6 años en las escuela, que defendió el i
ncesto en uno de sus libros o que presentaría un proyecto de ley para legalizar la pedofilia.
También se difundió foto de una mujer pro Bolsonaro que había sido agredida, pero que en realidad era una a
ctriz que sufrió un accidente y se enviaron cadenas de mensajes en Facebook y Whatsapp que aseguraban que
Adélio Bispo de Oliveira, agresor de Bolsonaro, era
afiliado al PT, a pesar de que no existen datos que comprueben este hecho.
Incluso
Facebook decidió cerrar 68 páginas y 43 cuentas vinculadas al grupo Raposo Fernandes Associados (RFA), la mayor red de apoyo en internet a Bolsonaro durante la campaña, por
violar las políticas de tergiversación y spam de la red social.
Facebook afirmó que la RFA creó
páginas utilizando cuentas falsas o cuentas múltiples y que redirigió el tráfico de las mismas a sitios web de terceros mediante una ola de clickbait.
“Nuestra decisión de eliminar estas páginas se basó en el comportamiento de estos actores -incluyendo la utilización de cuentas falsas y la
publicación reiterada de spam- en lugar del tipo de contenido que estaban publicando”, dijo la compañía.
Incluso en medio de la campaña presidencial, el
Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil acogió una petición del PT y
abrió una investigación sobre Bolsonaro, por abuso de poder económico y uso indebido de los medios de comunicación.
Esta
petición se produjo luego de que el diario ‘
Folha de Sao Paulo’ publicara que un grupo de empresarios
financiaba de manera ilícita una red criminal que envía millones de mensajes falsos por
Whatsapp con ataques al PT y su abanderado, Fernando Haddad, para manchar su imagen.
Otros “ejemplos”
El senado Navarro se refirió a otros ejemplos en los que se ha utilizado la
difusión de noticias falsas sobre un político para afectar su reputación y percepción dentro de la opinión pública.
Al respecto, recordó el del
candidato y exfutbolista Cuauhtémoc Blanco, en México, quien fue difamado por una empresa pagada por su competidor electoral para culparlo del corte masivo de agua en el municipio de Cuernavaca.
“
Inventaron hasta que el obispo del lugar protestó contra Blanco, pero luego el mismo obispo ofreció demandar junto a Blanco a los mentirosos, quienes confesaron la estrategia electoral utilizada. Casos como éste son impresentables”, dijo Navarro.
Acotó que
algo parecido pasó con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, “cuando se le acusó de utilizar el sistema de
Cambridge Analytica, que estudiaba perfiles de usuarios de
Facebook, para enviarles noticias falsas personalizadas en favor de su candidatura”.
En este sentido, advirtió que las
fake news son una maniobra electoral efectiva, porque los candidatos que las usan lamentablemente ganan elecciones. “
No podemos dejar que estas malas artes conquisten la política chilena. Vemos algo de esto particularmente en el estilo de Camila Flores y sus dichos de que la Brigada Ramona Parra era un grupo extremista. En definitiva, es una bola de nieve que no podemos dejar crecer, pues la mentira no puede ser base de estrategia electoral alguna”, expresó tal en una nota de Prensa Parlamentaria.
Invasión a la privacidad
Navarro también cuestionó el
uso de herramientas digitales que analizan grandes volúmenes de información
para configurar un discurso, muchas veces ficticio, que permita seducir al electorado.
Indicó que las
fake news, o noticias falsas, son difíciles de combatir, “pues los electores se quedan con la primera impresión” y advirtió que
“la mentira electoral tiene efectos devastadores en el debate político, pues quien las profiere, difícilmente se desdice, y es probable que nunca lo haga”.
Mientras que en Chile los políticos se han valido de herramientas como el
software Instagis, para conocer
datos sobre la concentración de votantes, caracterización socioeconómica e incluso su tendencia política de los mismos.
El cuestionado método habría sido medular en las últimas elecciones presidenciales, y fue contratado
por más de una docena de políticos, principalmente del conglomerado Chile Vamos, donde pertenece el presidente
Sebastián Piñera.
El software permite cruzar diferentes bases de datos con información obtenida, por ejemplo, en redes sociales como
Facebook, Twitter e Instagram para
predecir patrones de comportamiento, consumo y, lo más polémico: la preferencia política.
“El programa
monitorea constantemente el contenido para cruzarlo con el número identificatorio personal, el domicilio y otras bases de datos que entregan sus clientes, donde se encuentra el Servel, el sistema de Compras Públicas o Senda”, refiere en un artículo publicado por el portal
Fayerwayer.
Con toda esta información se crea un mapa georeferenciado con las inclinaciones políticas, que es vendido en momentos claves, como las elecciones.
Según el artículo, el registro de gasto electoral del Servel indicó que para las primarias presidenciales de Chile Vamos,
Piñera desembolsó al menos $20 millones por el arriendo de la licencia del software de Instagis
Para el senador Navarro, el presidente de la República debe ser un líder “que triunfe sin trampas en el debate político y en las urnas”, ya que de
lo contrario, “ganará el que miente más, el que tiene más acceso a desinformar mediante las redes sociales, el que contrata más empresas de
marketing político para manipular la información y entregar contenido falso de manera deliberada. Eso no es vivir una sana democracia”.
Leer en:
https://www.elciudadano.cl/politica...os-que-difunden-mentiras/12/14/#ixzz5Zx8Eqe16