Como dice el tema, no es secreto que la poesía y en particular algunos autores son de vital influencia para bandas metaleras contemporáneas, este es el caso del gran Charles Baudelaire mi autor favorito de siempre, bandas Francés principalmente han tomado desde sus palabras y han hecho un pequeño homenaje en algunas canciones, siempre supe cuales pero nunca las encontré todas juntas, hasta ayer... acá les dejo algo que encontré navegando por la web y esta absolutamente sublime, acá algunos de los sombríos y fúnebres poemas de Baudelaire y su respectiva adaptación al Black Metal, ojala les guste, comenten que les parece ¿les agrada la mezcla?, si tienen otros autores y bandas haciendo una especie de adaptación posteenlos no más.
Spleen.
"Abtei Im Eichwald" (1808-1810); Caspar David Friedrich.
Cuando el cielo bajo y grávido pesa como una losa
sobre el espíritu gimiente víctima de largos enojos,
y que del horizonte abrazando el gran círculo
nos depara un día negro, más triste que las noches;
cuando la Tierra se transforma en un calabozo húmedo
donde la esperanza, como un murciélago,
se va batiendo los muros con su ala tímida
y golpeándose la cabeza contra los techos podridos.
Cuando la lluvia extendiendo sus inmensos regueros
imita los barrotes de una vasta prisión,
y que un pueblo mudo de infames arañas
viene a tender sus hilos en el fondo de nuestros cerebros,
las campanas de súbito saltan con furia
y lanzan hacia el cielo un horrísono aullido,
como los espíritus errantes y sin patria
que se ponen a gemir obstinadamente.
Largos coches fúnebres, sin tambores ni música,
desfilan lentamente en mi alma; la esperanza
vencida, llora, y la angustia atroz, despótica,
en mi cráneo abatido clava su bandera negra.
Le Revenant.

"Wieczór", por Władysław Podkowiński.
Como los ángeles, con ojo furtivo,
Yo volveré a tu alcoba
Y hasta ti me deslizaré sin ruido
Entre las sombras de la noche;
Y te daré, mi morena,
Besos fríos como la luna
Y caricias de serpiente
Alrededor de una fosa rampante.
Cuando llegue la mañana lívida,
Tú encontrarás mi lugar vacío,
En el que hasta en la noche hará frío.
Como otros para la ternura,
Sobre tu vida y sobre tu juventud,
Yo, yo quiero reinar por el terror.
Ciel Brouillé.

Se diría cubierta de vapor tu mirada;
Tu mirar misterioso (¿es azul, gris o verde?)
Alternativamente tierno, cruel, soñador,
Refleja la indolencia y palidez del cielo.
Recuerdas los días blancos, y tibios y velados,
Que a las cautivas almas hacen fundirse en lágrimas,
Cuando, presa de un mal confuso que los tensa,
Los excitados nervios se burlan del dormido.
A veces te asemejas a esos bellos paisajes
Que iluminan los soles de estaciones brumosas...
¡Y cómo resplandeces, oh mojado paisaje
Que atraviesan los rayos entre un cendal de niebla!
¡Oh mujer peligrosa, oh seductores climas!
¿Acabaré adorando vuestras nieves y escarchas,
Y, al cabo, arrancaré del implacable invierno
Placeres más agudos que el hielo y que la espada?
Elévation.

'Ophelia' (1889); John William Waterhouse.
Más allá de los lagos, más allá de los valles,
de los montes, los bosques, de las nubes y el mar,
por encima del sol, más allá de los cielos,
por sobre los confines de la esfera estrellada,
te mueves ágilmente, ¡oh tú espíritu mío!
y como un nadador complacido en la onda
con alegría surcas la inmensidad profunda
gustando un indecible y varonil placer.
Vuela lejos, bien lejos de estos miasmas malsanos;
marcha a purificarte en el éter más alto,
y bebe, cual un puro y divino licor,
ese fuego que colma los límpidos espacios.
Spleen.
"Abtei Im Eichwald" (1808-1810); Caspar David Friedrich.
Cuando el cielo bajo y grávido pesa como una losa
sobre el espíritu gimiente víctima de largos enojos,
y que del horizonte abrazando el gran círculo
nos depara un día negro, más triste que las noches;
cuando la Tierra se transforma en un calabozo húmedo
donde la esperanza, como un murciélago,
se va batiendo los muros con su ala tímida
y golpeándose la cabeza contra los techos podridos.
Cuando la lluvia extendiendo sus inmensos regueros
imita los barrotes de una vasta prisión,
y que un pueblo mudo de infames arañas
viene a tender sus hilos en el fondo de nuestros cerebros,
las campanas de súbito saltan con furia
y lanzan hacia el cielo un horrísono aullido,
como los espíritus errantes y sin patria
que se ponen a gemir obstinadamente.
Largos coches fúnebres, sin tambores ni música,
desfilan lentamente en mi alma; la esperanza
vencida, llora, y la angustia atroz, despótica,
en mi cráneo abatido clava su bandera negra.
· Charles Baudelaire.
Le Revenant.

"Wieczór", por Władysław Podkowiński.
Como los ángeles, con ojo furtivo,
Yo volveré a tu alcoba
Y hasta ti me deslizaré sin ruido
Entre las sombras de la noche;
Y te daré, mi morena,
Besos fríos como la luna
Y caricias de serpiente
Alrededor de una fosa rampante.
Cuando llegue la mañana lívida,
Tú encontrarás mi lugar vacío,
En el que hasta en la noche hará frío.
Como otros para la ternura,
Sobre tu vida y sobre tu juventud,
Yo, yo quiero reinar por el terror.
· Charles Baudelaire.
Ciel Brouillé.

Se diría cubierta de vapor tu mirada;
Tu mirar misterioso (¿es azul, gris o verde?)
Alternativamente tierno, cruel, soñador,
Refleja la indolencia y palidez del cielo.
Recuerdas los días blancos, y tibios y velados,
Que a las cautivas almas hacen fundirse en lágrimas,
Cuando, presa de un mal confuso que los tensa,
Los excitados nervios se burlan del dormido.
A veces te asemejas a esos bellos paisajes
Que iluminan los soles de estaciones brumosas...
¡Y cómo resplandeces, oh mojado paisaje
Que atraviesan los rayos entre un cendal de niebla!
¡Oh mujer peligrosa, oh seductores climas!
¿Acabaré adorando vuestras nieves y escarchas,
Y, al cabo, arrancaré del implacable invierno
Placeres más agudos que el hielo y que la espada?
· Charles Baudelaire.
Elévation.

'Ophelia' (1889); John William Waterhouse.
Más allá de los lagos, más allá de los valles,
de los montes, los bosques, de las nubes y el mar,
por encima del sol, más allá de los cielos,
por sobre los confines de la esfera estrellada,
te mueves ágilmente, ¡oh tú espíritu mío!
y como un nadador complacido en la onda
con alegría surcas la inmensidad profunda
gustando un indecible y varonil placer.
Vuela lejos, bien lejos de estos miasmas malsanos;
marcha a purificarte en el éter más alto,
y bebe, cual un puro y divino licor,
ese fuego que colma los límpidos espacios.
Tras todas las molestias y las enormes penas
que agobian con su peso la existencia brumosa,
¡dichoso aquél que puede con sus alas pujantes
lanzarse hacia otro campo luminoso y sereno!
Y cuyos pensamientos igual que unas alondras,
en la libre mañana hasta el cielo se elevan,
-que vuela por la vida y sin esfuerzo entiende
lo que dicen las flores y todo lo que es mudo.
que agobian con su peso la existencia brumosa,
¡dichoso aquél que puede con sus alas pujantes
lanzarse hacia otro campo luminoso y sereno!
Y cuyos pensamientos igual que unas alondras,
en la libre mañana hasta el cielo se elevan,
-que vuela por la vida y sin esfuerzo entiende
lo que dicen las flores y todo lo que es mudo.
· Charles Baudelaire.
Última edición por un moderador:
), debido a que con los años llegue a la conclusion de que todo, incluso la vida misma es poetica, tan solo hay que darle la entonacion correcta.
no pueda conmoverse con poemas y recibir inspiracion de ellos.