Reencuentro con la coleccionista

Palomoo

Usuario Habitual nvl.3 ★
5 Ene 2020
8.708
2.073
162
42
Puerto Varas
Continuación de este relato... https://www.portalnet.cl/temas/polvo-express-con-una-coleccionista.1564959/#post-195259851


Pasaron varias semanas desde ese encuentro con Mariana y aunque no nos habíamos vuelto a ver, nos seguíamos escribiendo a diario, a veces para mostrarnos alguna tarjeta nueva que alguno encontraba (compraba a otros revendedores), otras solo para preguntar cómo estaba el otro o simplemente para hablar de cosas del día a día. Bueno, está demás decir que también habíamos tenido un par de videollamadas calientes, en donde nos llegábamos hasta a masturbar tras la pantalla. Me gustaba esa naturalidad de las conversaciones con ella, pero pese a eso, ya habían pasado un par de semanas sin juntarnos, hasta que el jueves de la semana pasada en la tarde me escribió:

- Oye, hoy encontré una Bip que no tenía en mi colección… me acordé de ti.

Al leer el "Me acordé de tí" fue el inicio para pensar que podríamos vernos, asi que le respondí de inmediato:

- ¿Y cuándo la vemos en persona?

Se demoró unos minutos en contestar, y cuando lo hizo, sentí esa pequeña adrenalina recorrerme el cuerpo.

- Mañana viernes salgo temprano del trabajo… si quieres nos juntamos.

Acepté sin pensarlo, todo esto ya no se trataba solo de tarjetas, eso estaba claro. Había una complicidad que había quedado flotando desde la última vez que nos vimos.

Aunque ese viernes no me correspondía ir a la oficina, coordiné una ida por medio día. Y durante el viernes en la mañana acordamos juntarnos a las 15hrs cerca del metro Santa Lucía. Esta vez no hubo nervios ni presentaciones, solo una sonrisa mutua apenas nos vimos. Mariana llevaba un vestido simple, veraniego, que le quedaba increíble. Nada exagerado, pero suficiente para que no pudiera dejar de mirarla.

- Te ves muy linda -le dije apenas nos acercamos.

- Gracias… tú igual -respondió sonriendo.

Tras el primer beso y abrazo caminamos sin rumbo fijo, conversando de cosas cotidianas, de la vida, del trabajo, de tarjetas Bip, etc. Entramos a un restaurante y pedimos algo para almorzar. Ahí nos sentamos cerca de la ventana. La conversación fluía tan fácil que nos dieron las 5pm, así que pedí la cuenta, la cancelé y caminamos un poco por el entorno al cerro y de pronto, nos detuvimos, la miré, ella me miró y el beso llegó solo. Tranquilo, lento, cargado de deseo contenido. Nada apresurado, solo sentirnos.

- Me gustaría pasar esta noche contigo.

Al escuchar eso me di cuenta que esta salida no era solo para hablar de la vida, si no que habría que follar. Para mi ventaja, Paulina (mi polola) estaría donde sus padres, así que dimos una vuelta y le dije:

-¿Te tinca quedarte en mi casa?

-Me encantaría, pero debo ir a mi departamento a prepararle algo de comida a mi hijo que llega como a las 20hrs.

-Hagamos algo, tú vas a tu depto y para aprovechar el tiempo, pasaré al supermercado y compro algunas cosas, mientras tú le preparas algo a tu hijo.

Eran cerca de las 17:30 y antes de las 18 estábamos en el metro Padre Hurtado y ahí le dije:

-Nos vemos en una hora más y nos vamos en metrotrén a Buin.

-Ya amor.

Cuando nos separamos, me fui raudo al supermercado de Alameda con General Velásquez y estando ahí llamé a mi polola para reportarme y así evitar que me llamara durante la noche.

Pasó cerca de media hora, hice la compra y me fui en metro raudo a la Estación Central en donde compré una tarjeta del metrotren y regresé al supermercado. Pasaron cerca de 15 minutos y Mariana me escribe que se iba a cambiar de ropa y salía. La esperé y de pronto aparece con una polera con transparencia, mostrando su sostén de copa. También llevaba un polerón en la mano y una pequeña mochila. Cuando la vi, le dije:

-Vamos, sale un tren a las 19.40 y no quiero esperar el siguiente tren.

Entramos rápido al metro y al llegar a la Estación Central le digo:

-Toma amor, una tarjeta para que la uses aquí y la colecciones.

-Gracias amor.

Alcanzamos el tren, aunque nos fuimos de pie. A los minutos partió y en media hora ya estábamos en Buin. Al llegar a mi pueblo, fuimos al lugar en donde dejo mi auto y como aún quedaban rastros de luz, le dije que fuéramos a dar una vuelta en el auto y sin problemas dice que ya, así que nos fuimos a dar una vuelta por Alto Jahuel, Paine, Huelquen (en donde hubieron sus manoseos en el auto para calentar el ambiente) y a eso de las 21.30 pasamos a comer algo por el centro de Buin. A pesar de estar muy caliente, prefería que no cachara de cómo llegar a mi casa con la luz del día.

Después de comer, volvimos a mi auto y manejé hacia mi casa... ya eran cerca de las 23horas y en realidad estaba muy caliente. En el auto, Mariana llamó a su hijo y le dijo que llegaría mañana. Y al cortar la llamada, le pregunté:

-¿Está noche vas a ser mi putita?

No dijo nada, la notaba un poco preocupada por dejar a su hijo, pero me respondió con una sonrisa.

-Esta noche deja que tu hijo se quede solo, ya tiene 19años y deja que disfrute de un viernes sin su mami y ahora piensa que te follaré mucho sin que nadie nos moleste.

-Así es amor

Aprovechando que tenía el auto detenido en ese momento, Mariana me giró la cara suavemente y me besó en los labios, metió su lengua en mi boca, mis manos acariciaron su cintura y empezamos a besarnos con lengua sensualmente.

-Tengo unas ganas de comerte tu conchita- le murmuré mientras le mordía los labios

Como estábamos casi por llegar a casa, manejé raudo, entré mi auto a mi casa, nos bajamos rápidamente y entramos. Una vez dentro de mi casa, empezamos a besarnos como dos amantes desesperados de sexo, ella con agilidad me abrió la camisa y mis manos le levantaron su polera y le desabrocharon hábilmente el sostén y teniéndola en topless empecé a lamerle los pezones y noté su excitación y me lo hizo saber mirándome fijamente a los ojos, pidiéndome que le mordiera con más fuerza los pezones y cuando lo hice, soltó un grito doloroso y placentero al mismo tiempo.

-¡Te voy a culear como nadie te ha follado! – Le dije mientras le besaba el cuello y los hombros.

- Si amor... culeame

La tome de la mano y así semi desnuda subimos al segundo piso y entramos en mi dormitorio, en donde la empuje encima de la cama y nos terminamos de desnudar, mientras no parábamos de besarnos. Ya desnudos se subió encima de mí mientras nos volvíamos a besar, se acomodó sobre mi pene y veía como disfrutaba de la penetración y observaba el vaivén de sus tetas, al tiempo que disfrutaba de sus gemidos y de sus gestos.

Me daba cuenta que ella estaba muy caliente, así que cambiamos de posición, la recosté en la cama y le hice un gesto con la cabeza y ella abrió mis piernas y empecé a pasar los dedos por su conchita y ella se retorció de placer al hacerlo. Luego le pasé la lengua por el culo, lo cual la estremeció, así que empecé a pasar mi lengua por su concha y mis dedos en su culo. Así estuve un buen rato recorriendo su concha y haciendo que mi lengua la penetrara, mientras mis dedos la masturbaban, haciéndola disfrutar como loca y sus manos se agarraban a las sábanas.

-Ay…Ay… cómo me pones – me dice tartamudeando mientras sus pies temblaban cada vez que mi lengua buscaba su clítoris.

-¡Mírame como te como la concha y voy a hacer que te corras.

Levantó la cabeza y vi el rostro de satisfacción de Mariana así que continué haciéndole oral, hasta que ella me dice que iba a estallar y le sobrevino un orgasmo salvaje, junto con un grito de satisfacción y noté como de día concha salían flujos que empapaban las sábanas, así que lamí sus fluidos y una vez seca, me acerqué a besarla.

Ella me lame mi barbilla y disfrutaba del sabor de sus jugos y noté que nuevamente se ponía caliente y así que se pegó a mi cara besándome, sin parar, pero a medida que el beso se ponía más apasionado, se acomodaba y me dice que la penetré, pero me puse de pié, fui al velador, tomé un consolador (que varias veces he usado con Paulina) y empecé a introducirlo poco a poco, ya que yo quería jugar y alargar la situación, ya que si se la metía de una, yo me correría pronto porque estaba muy excitado y yo quería que Mariana disfrutara de ese polvo.

La estuve follando con aquel vibrador unos minutos a la vez que le comía su concha y disfrutaba de sus jugos, ya que ella estaba muy excitada ya, paré un momento dejándola a ella que se masturbara con aquel pene mientras yo le comía su pie izquierdo dándole más placer aún a ella y a mí mismo. Solté su pie para acomodarme entre sus piernas, ya que no aguantaba más y necesitaba meterle mi pene y sin sacar el pene de goma de su concha, introduje mi pico súper duro.

Mariana tenía dos penes en su concha y se estremecía de placer, su vagina estaba llena y ella a punto de correrse. No tardamos nada con mi penetración en corrernos los dos a la vez, fue brutal ese orgasmo, ya que yo estaba a mil, entonces saqué aquel pene de goma y me lo metí en la boca para que saboreara los jugos suyos, mezclados con mi semen, seguidamente llevé mi pene a su boca para que lo siga lamiendo hasta dejarlo seco y limpio. Y lo hizo disfrutando de aquello, para luego abrazarnos y nos quedamos descansando unos minutos. En ese momento yo pensaba que con eso dormiríamos y eventualmente tendríamos otra sesión de sexo al amanecer.

Pero pasaron unos minutos, vi de reojo que eran las 2am, asi que me levanté para ir al baño y al volver a la cama (desnudo) veo a Mariana de pie, vestida solo con una camisa mia y me dice:

-Me gustaría hacer algo en el patio

-¿Qué cosa?

Ella no dudó, me tomó de la mano y me llevó por la escalera y reconozco que me fue calentando al verla caminar con mi camisa. Al llegar al primer piso, Mariana caminaba delante mío con paso lento, seguro y yo no podía dejar de mirarla. Observaba su culo pequeño, pero firme y que se movían con ritmo, hasta que abrió la puerta de la cocina y se quita la camisa y la extiende detrás de mi auto. Y estando desnuda, se acerca a mí y me da un beso profundo, con lengua, cargado de deseo contenido. La apretaba contra mí, mis manos le agarraban su culo y ella me agarraba del cuello, me tironeaba el pelo, me apretaba las nalgas también, como queriendo fundir nuestros cuerpos.

Luego le chupé las tetas con todas mis ganas. Le mordía los pezones, suave, los lamía, los tenía entre los labios como si fueran mi salvación. Ella gemía bajo, con la cabeza para atrás, completamente rendida.

De repente se dio vuelta y se apoyó sobre la puerta trasera de mi auto. Esa imagen con su culo elevado, ofrecido, esperándome, me volvió loco. Me puse detrás de ella y me hinqué frente a su culo y comencé a besarle las piernas, desde los tobillos hacia arriba, centímetro a centímetro, respirando su piel.

Luego se da vuelta y repetí los besos desde los pies hasta llegar a su entrepierna, en donde me detuve, ya que la noté empapada. Su concha brillaba con la luz tenue que se colaba desde la cocina. Hundí la cara sin pensar, como quien mete la cabeza en un balde con agua. Era un manjar, me embobaba su aroma, el sabor, la textura… toda su zorrita me enloquecía. Le pasaba la lengua por todas partes, le recorría los labios, el clítoris, cada rincón. Ella se retorcía sobre el auto, se apretaba, se abría más. Sus gemidos eran suaves pero intensos, cargados de placer. Y mis dedos entraban en su concha con facilidad y se los tragaba enteros.

Estaba completamente entregada y en un momento intentó girarse, como queriendo devolverse, pero la detuve. No quería más chupadas y me acerqué despacio a su oído

-Quiero culearte -le dije con voz suave en su oído.

Ella me miró por encima del hombro y me responde:

-Métemela toda.

Apoyé la cabeza de mi pene en la entrada de su concha y la froté despacio. La frotaba sobre sus labios, mojándola más, haciéndola vibrar. Ella se volvió loca. Se empujó hacia atrás y el pene le entró de una, todo y sin resistencia.

Ambos largamos un gemido contenido, casi al unísono. La tenía toda adentro, caliente. Me recibió como si me hubiera estado esperando desde hace tiempo. Empecé a follarla despacio, saboreando cada embestida. El choque de nuestros cuerpos llenaba el entorno de sonidos húmedos. Cada vez el pene entraba más profundo, cada vez la sentía más rendida.

Ella se dio vuelta, quedó parada frente a mí con la espalda contra mi pecho y yo seguí follandola parado. Le agarraba las tetas, le apretaba los pezones mientras se dejaba coger, callada y ardiente. Mis manos recorrían su abdomen, su cuello, su cintura. Su cuerpo encajaba perfecto contra el mío. Era una locura.

De repente se giró, me miró con una intensidad y me empujó al suelo, me acomodé sobre mi camisa y ella se subió sobre mí, con las piernas abiertas, y sin perder tiempo se dejó caer, para que mi pene entrara de nuevo en su cuerpo. Se apoyó con las manos en mi pecho y empezó a cabalgarme. Yo no me movía, solo la miraba., ya que era ella quien hacía todo. Movía las caderas con fuerza, con un ritmo lento pero profundo, haciendo que mi pene desapareciera dentro suyo en cada bajada. La veía rebotar, sudar, gemir con la boca entreabierta. Me miraba fijo, ya que me estaba cogiendo salvaje.

Yo ya no aguantaba. Sentía que me venía, que me iba a explotar dentro de ella, pero ella lo notó, así que se inclinó un poco y con una sonrisa maquiavélica, me dice::

-No vayas a acabar… todavía falta que pruebes mi colita.

No nos movimos del suelo.

Apenas acabó de cabalgarme, se levantó sin decir palabra y se puso de perrito, apoyando manos y rodillas en donde estaba de espaldas, meneó su culo de un lado al otro, sabiendo exactamente lo que hacía, ya que me llamaba con ese culito pequeñito y durito.

Me puse de rodillas detrás de ella, tenía la cola bien levantada, las piernas abiertas, la conchita mojada aún palpitando, asi que le escupí directo en la entrada de su culo. Un hilo de saliva grueso le cayó justo en el punto exacto, deslizándose suave por la entrada de su culo. El pene me latía, asi que lo acerqué con lentitud, apoyando la punta en la entrada de su colita y comencé a empujar.

De a poco. Sentía cómo se le abría, cómo me iba recibiendo centímetro a centímetro. Ella respiraba profundo, se iba relajando con cada avance. No se resistía, ni se apuraba. Cuando lo tuvo todo adentro, se aflojó. Apoyó la frente contra el suelo, los brazos estirados, el cuerpo completamente entregado. La cola seguía elevada, ofrecida, abierta para mí y así empecé a darle.

Al inicio la culeaba despacio, viendo cómo mi pico desaparecía dentro de su culito ajustado. Y mis manos le apretaban las caderas mientras le daba con más fuerza. Las embestidas se hacían más profundas, más rápidas y el sonido de mi cuerpo chocando contra su culo llenaba el entorno. De pronto ella empezó a tocarse la concha mientras la penetraba. Se frotaba el clítoris con desesperación, gemía cada vez más fuerte. A esta altura, ya los vecinos de las casas del alrededor escuchaban a Mariana gemir.

Y de repente, sin mirar, sin detenerse, me dijo con la voz quebrada:

-Acaba ya, quiero tu leche en mi culo.

La tomé por las caderas con ambas manos, la apreté fuerte y en pocas penetradas, solté toda la leche adentro de ese culito. Sentí como el pico me latía con cada chorro, descargando todo, sin contener nada. Al mismo tiempo, ella se vino al masturbarse. La vi temblar, gemir con la boca abierta contra el piso, mientras sus jugos con mi semen le chorreaban entre las piernas. Y nos quedamos un rato tirados en el piso del patio, desnudos, transpirados y exhaustos, detrás de mi auto. Estábamos respirando agitados, con los cuerpos rendidos, la piel sudada y caliente. No hablamos, ya que no hacía falta. Solo escuchábamos nuestras respiraciones mezcladas con el silencio de la madrugada.

Cuando el corazón volvió a su ritmo, nos besamos, sonreímos al vernos uno al otro en el patio, asi que nos pusimos de pie y entramos a la casa, ya que nuestra temperatura corporal bajaba.

Entramos a mi casa y caminamos desnudos con pasos lentos, hasta que llegamos a la cama y nos empezamos a besar, al tiempo que nos tumbamos en la cama extasiados.

Tras unos minutos tumbados y yo estaba medio dormido, pero ella seguía caliente, ya que estaba tumbada a mi lado y empezó a tocarme y a lamer mis tetillas y con una mano empezó a masturbarme y me dice:

- Tengo ganas de ti, a lo que le respondo.

-Otra vez!

No me dejó terminar mi respuesta y nos empezamos a besar y Mariana se empezó a calentar ahí. Hasta que se levanta de la cama y me dice:

-Me voy a la ducha te espero allí dentro de 5 minutos.

Pasaron unos minutos, vi unos videos pornos para despertar mi pico, mientras ella me esperaba duchándose me estaba excitando solo de pensar en culear otra vez, pero esta vez tenía ganas de dominar yo la situación.

Ya teniendo mi pene bastante erecto, entré al baño totalmente desnudo y fui directamente a meterme en la ducha pero antes de que dijera algo, le dije:

-Ponte de rodillas.

A lo que ella accedió poniéndose de rodillas sobre la tina y yo me acerque a ella poniéndole mi pico bastante erecto delante de su cara y le dije:

-Chúpamelo

Yo disfrutaba de esa chupada de pico, aunque ya me había corrido un par de veces, tenía ganas de correrme nuevamente, mientras Mariana seguía chupando mi pene muy concentrada. Pasaron unos minutos y dejó de chuparme el pene y nos empezamos a besar mientras el agua nos caía por encima, tras besarnos un instante bajé y me pusé de rodillas en el suelo de la ducha frente a su entrepierna y Mariana abrió sus piernas para permitirme meter mi boca debajo de ella y lamer su concha.

Yo notaba que Mariana estaba disfrutando de mi lengua, yo estaba muy caliente y seguía lamiendo su concha con ganas. Le pedí que se masturbara y se corriera en mi boca y me dijo:

-¿Ya? Es muy pronto, ¿eso es lo que quieres?

Yo le respondí:

-Si eso es lo que quiero sentir tú corrida en mi boca.

Mariana empezó a tocarse, mientras yo sentado le metía 2 dedos, el agua de la ducha me daba en mi espalda y yo estaba sintiendo mucho placer al ver a mi amante tan caliente, pero al rato me dijo:

-¿Quieres que me corra encima de ti?

Yo le respondí:

-Si, cierra el agua y córrete en mi boca.

Ella cerró el agua y siguió masturbándose hasta que empezó a gemir, con una mano se masturbaba y con la otra me agarró del pelo acercando mi cara a su concha. Empezó a correrse y yo sentí un placer extremo, notaba como sus flujos caían de mi nariz hacia abajo y podía saborearlos con mi lengua. Mariana estaba un poco sumisa así que me levanté del suelo muy excitado, había disfrutado mucho sintiendo y saboreando el placer de Mariana en mí. Nos besamos y se puso delante, dándome la espalda, pero inclinada hacia delante mostrándome su concha para que la follara.

Mi pico estaba duro, no estaba a tope pero estaba deseando entrar en su cuerpo. Llené mis manos de jabón y abracé a Mariana masajeando todo su cuerpo y haciendo que sus tetas y espalda estuvieran llenas de espuma, la incliné un poco más hacia delante para acercar su concha a mí. Enseguida me acomodé y la empecé a penetrar. En momentos yo bajaba el ritmo para acomodar mi pene y seguidamente le metia un dedo mientras mi pico entraba en su concha y le dije:

-¿Te gusta cariño?

Mariana respondió que sí por lo que yo seguí haciéndolo, si me hubiera dicho lo contrario hubiera parado, seguíamos follando aunque mi pene no estaba muy duro, pero notaba que Mariana estaba disfrutando de la penetración. Saque la pene y Mariana me dijo:

-¿Qué quieres ahora cariño?

- Quiero correrme en tu boca le respondí.

Ella estaba excitada y cansada a la vez, pero quería darme placer por lo que se agacho delante de mí y empezó a comerse mi pene, por lo que disfruté de aquella chupada unos minutos, hasta que le dije:

- Abre la boca y saca la lengua me voy a correr en tu lengua.

Mariana obedeció sin decir nada, entonces seguí masturbándome y mi amante me miraba muy excitada como yo me masturbaba. Me decia que le gusta mucho ver cómo me toco. Cuando noté que me corría le dije:

-Me corro

Y acerque mi pene a su lengua, me corrí en su lengua, mi pene soltó poco semen (en relación a las corridas anteriores) dándome un placer intenso. Y le dije.

-Traga mi semen.

Yo cerré los ojos extasiado por el orgasmo tan placentero que sentí.

Mariana se levantó, nos besamos y tras nos dimos una breve ducha juntos y nos fuimos a mi dormitorio a descansar. Eran las 4am y ya nuestros cuerpos estaban exhaustos.

Al despertar, nos dimos un polvo relajado y a posterior nos quedamos abrazados en la cama. En ese momento entendí que no todo se trataba de lo físico, sino de esa conexión inesperada que aparece cuando menos lo buscas. Luego nos duchamos y nos fuimos en auto a Estación Central a dejarla. Al llegar a su lugar nos abrazamos y antes de despedirnos, me abrazó fuerte

- Me gustas -me dijo al oído.

-Tú también… y mucho.

Nos separamos con la promesa tácita de volver a vernos pronto. No hizo falta decirlo en voz alta. Mientras caminaba a su edificio, sonreía solo. Quién diría que un simple hobby, unas tarjetas de transporte y una casualidad terminarían convirtiéndose en algo tan intenso y bonito a la vez. Y aunque no sé qué pasará más adelante, algo me dice que esta historia recién comienza.
 
goat palomo!!
tremenda historia con la coleccionista... salio timida...
La dejaste enamorada a cachas... bien
se agradece el aporte y lo bien escrito.
 
Genial, espectacular. Que mejor que culiar así bien caliente y derecho a eso nada más. Jejejeje