Al menos yo he dejado las fuentes de donde obtengo las evidencias, y el porque pienso que son evidencias reales.
Que nos dejas tú?, nada más que una opinión. Debatir de esa forma es muy sencillo, pero lamentable no ilustra ni enseña.
Si las evidencias del tema te convencen o no, es algo secundario. Siempre dije que yo solo aporto la información, no vengo a hacer cambiar pensamientos ni sentimientos. Eso esta demás decirlo ocurre en los momentos menos esperados (si es que ocurre algún día).
En fin, al comienzo tuve algo de curiosidad en como seria abordado este tema, que se me "empapelaría" con las abundantes evidencias en contra que hay ante la Biblia. Nada de eso ha sucedido, y en cierto forma, los ateos y escépticos, solo han corroborado lo que antes pensaba: Creen ser personas intelectualmente superiores, pero están muy lejos de serlo.
Mi conclusión seria en ese sentido, ateos, cristianos, escépticos, agnósticos, todos somos personas mentalmente parecidas y con "inteligencias" similares. La diferencia no las hace el tamaño de nuestro cerebro, ni la cantidad de sinapsis, sino más bien nuestro corazón.
Que nos dejas tú?, nada más que una opinión. Debatir de esa forma es muy sencillo, pero lamentable no ilustra ni enseña.
Si las evidencias del tema te convencen o no, es algo secundario. Siempre dije que yo solo aporto la información, no vengo a hacer cambiar pensamientos ni sentimientos. Eso esta demás decirlo ocurre en los momentos menos esperados (si es que ocurre algún día).
En fin, al comienzo tuve algo de curiosidad en como seria abordado este tema, que se me "empapelaría" con las abundantes evidencias en contra que hay ante la Biblia. Nada de eso ha sucedido, y en cierto forma, los ateos y escépticos, solo han corroborado lo que antes pensaba: Creen ser personas intelectualmente superiores, pero están muy lejos de serlo.
Mi conclusión seria en ese sentido, ateos, cristianos, escépticos, agnósticos, todos somos personas mentalmente parecidas y con "inteligencias" similares. La diferencia no las hace el tamaño de nuestro cerebro, ni la cantidad de sinapsis, sino más bien nuestro corazón.