Yo compro la teoria internacional que considera a los estados como entes racionales que, al actuar, balancean los costos y beneficios de su accionar. La comunidad internacional es sensible a los gestos de cualquier estado. Si un pais ha ratificado un tratado de derechos humanos X es visto como un credencial para otorgarle acceso a un banco en particular, y es la imposicion de esta condicion la que permite al banco hacer negocios en ese continente, apoyado por tal o cual entidad internacional. Como ves, un batiburrillo de intereses y una tela de araña gigantesca. A lo que voy con esto es que el ambito internacional es muy complicado como para que un par de banqueros o representantes de un pais lo gobiernen a voluntad. Hacer caso omiso de las reglas que el orden internacional propopone y controlar a paises con hilos son 2 cosas diametralmente opuestas. Y en la base de su diferencia esta el tema de la soberania. No la soberania adversarial de "mi territorio llega hasta donde la bala de mi cañon alcance". El concepto contemporaneo de soberania, perfilado por la creciente expectancia de los demas actores internacionales en el actuar de los paises en materias globales como la ambiental, se compromete (mal que le pese) con la autonomia de decision, pero ya no se come eso de que "como es mio, puedo hacer con ello lo que quiera".
Yo puedo elegir no firmar un tratado de derechos civiles X porque si, y nadie me va obligar a hacerlo. Y esa es una prerrogativa que utilizan tanto los gringos como cada estado arribista de medio oriente. Pero es algo distinto sugerir que de alguna manera se puede presionar a Brasil al punto de que tengan que entregar el Amazonas -sugerir eso es casi utopico, no hay fuerza que pueda hacer eso. Mas aun con Brasil que tiene una economia casi domestica.
Pero eso no excluye que con bases legitimas se les ponga un pare restrictivo de su explotacion de alguna clase. Quizas no global como lo sugeririra la internacionalizacion, pero algo en esa linea menos comprensivo. La legitimidad la otorgaria la unica buena y concreta razon en este debate: la de si Brasil no cuida bien su propio patrimonio, osea es negligente, la comunidad internacional tiene la legitimidad y la fuerza para actuar. Decir esto es ser coherente con un principio de soberania sensato y contemporaneo. Y cuando hablo de coyuntura a la vez advierto de las pocas situaciones en las que la comunidad internacional cobra fuerza para actuar. Todo libro de derecho internacional te cuenta la historia de esta nueva jurisdiccion internacional que ha cobrado fuerza mediante hitos historicos que van desde el tribunal de nuremberg, por el arresto de Pinochet, las cortes criminales de ruanda, de yugoslavia, etc, etc. Teniendo en cuenta de que nadie ha condenado a nadie por vietnam, el golfo persico o la invasion de afghanistan, uno se pregunta que clase de miopia afecta a la comunidad internacional para que en unos casos actue y en otros no. La mitad de la razon la encuentras en lo obvio: el juego de poder. Pero la otra mitad de la razon la comparte la coyuntura en la que suceden. Esta coyuntura juega mucho para determinar si es que una causa sera llevada a corte o no. O, en general, si la comunidad internacional reaccionara con energia y fuerza frente a ella. En materia criminal, el juego de poder es quizas mas imporante que la coyuntura. Pero en materia ambiental, la coyuntura es importantisima. Y en esta decada ambientaloide, es muy peligroso que Brasil, por su propio bien, no atiende el resguardo ambiental como se debe. Sugerir una intervencion en caso de que sea negligente en este sentido y en estas circunstancias no es, por tanto, entregarle al amazonas a nadie en particular. Sugerirla tampoco es una violacion. La etica de la accion publica es condicion para la no-intromision. Y eso es algo en lo que si se ha avanzado en cuestiones internacionales y en lo que hay que estar contentos de que se haya avanzado. Aunque sea solo en circunstancias coyunturales, pero que va.
cheers
No obstante que eres nuestro mejor exponente en la zona de debates, desde que ya no están el maestro Misguidance ni Diego15, pifias brother.
Te pones detrás de la tesis, no teoría, del ente racional asimilado, así como así, a estado. Pero no te refieres a los efectos concretos; a qué están sujetos los distintos estados, en los niveles distintos de coerción, según su peso específico, en la comunidad internacional.
Brasil es un buen ejemplo para tu argumentación, estoy cierto. Su mercado interno los provee de casi todo lo necesario para ser, casi, autárquicos económicamente. De lo que deviene su poderío como potencia.
Compro hasta lo coloreado tu argumentación.
Dentro de un contexto de derecho internacional. Que usas de soslayo. Entiendo lo difícil que es mencionar estos aparatos directamente. A saber:
El propio derecho internacional prohíbe el uso de la fuerza en las relaciones internacionales, Vgr., artículo 2(4) de la Carta de las Naciones Unidas.
La normativa complementaria es el artículo 34 de la Convención de Viena sobre Derecho de los Tratados.
La opinio juris sive necessitatis -elemento objetivo-, constituyente de la norma de derecho consuetudinario, contendida en el artículo 38 de la Corte Internacional de Justicia, refuerza lo anteriormente expuesto. Se contradice, en los hechos, con la inveterata consuetudo; en el Perú y en Chile con respecto a la disposición para sus nacionales de sus propios recursos naturales; y aquí podemos meter sus patrimonios de la humanidad, además.
La práctica real nos dice que los países dueños de estas organizaciones, no son tan burdos en la utilización de la normativa; esto es, violar abiertamente la integridad territorial y la independencia de los países más juleros.
Son más finoli para adueñarse de los recursos naturales de los países en los que se encuentran.
La política de los halcones yankees es para un debate distinto.
En la actual dinámica internacional, sólo un país bien al norte y sus empleados europeos, tienen derecho a ser nacionalistas; disciplinados socialmente desde el estado, y a ejercer su poderío soberano. Ellos sí que pueden hacerlo. Los demás no chupamos el dedo.
Estamos condenados, hasta ahora, a ser una especie de aspiracionales y recién llegados a la estafa del estado liberal.
No te veo, a priori, como seguidor de las tesis de Webber. Y su consecuente falacia de que estamos unidos, únicamente, por el funcionalismo de las normas.
Si Toledo o Alan García ponen 20 divisiones del ejército yankee en el Callao. Y hacen sus barbacoas en el casco antiguo de esa bella ciudad; es propio de la política real de alianzas del Perú en el contexto internacional. Mal que me pese.
Lo que tú planteas, en el fondo, es la doctrina imperial francesa de intervención en un país tercero -pobre o como la verga socialmente- y negligente.
Saludos.-