Si el 9-11 fue un autoatentado por el petroleo, porque se invadio Afganistan y no Irak?

El 9-11 fue un autoatentado?

  • SI

    Votos: 150 88,2%
  • NO

    Votos: 20 11,8%

  • Votantes totales
    170
Primero, respondiendo a tu pregunta, la respuesta es que no fue un auto-atentado por petroleo, nunca lo fue, eso es solo una teoría mal fundada. Las razones de esta farsa son muchas, pero las principales son la estratégica ubicación y caracteristicas de Afganistán, la enorme cantidad de terroristas en este país (USA es el salvador del mundo, debe destruir el terrorismo) y la necesidad de instaurar un régimen democrático liberal.
Segundo, fue un "atentado de falsa bandera", cuyo objetivo no era el petroleo, sino que los motivos y razones expuestos en el punto anterior.
Tercero, aunque la mayoría de las supuestas conspiraciones son mas falsas que los argumentos de los economistas pro-Bachellet, las conspiraciones si existen, y generalmente no tienen que ver con los temas populares, exceptuando casos muy particulares.
Gracias...
 
Si hubiera sido un auto-atentado, y todo una mentira, los atentados de londres, atocha, bombay, y muchos otros también debieran serlo ¿no? Pero ¿para qué? si a esas alturas ya habían conseguido invadir; ya no tenía sentido.

No sean tontis amiguis.
 
norteindependiente = un hibrido que posee la fuerza y la voluntad de un lider revolucionario de izquierda que defendinde ideas consevadoras

un posdata norteindependiente

que te hizo perder el rumbo...
en cierta parte nos parecemos aunque en un momento yo me canse de hacer el ridiculo pero parece que tu no
yo no defiendo ideas conservadoras, yo soy libertario


Para que veas Norte, que EEUU y las grandes compañias petróleras junto al negocio de las drogas es lo que viene moviendo los pequeños y los grandes conflictos desde los 90.
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EE.UU. – Rusia: drogas, petróleo y guerra

Peter Dale Scott
michelcollon.info

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[TR]
[TD="class: entradilla"]Traducido del francés para Rebelión por Susana Merino[/TD]
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Luego de la caída de la Unión Soviética, los EE.UU. han surgido como la mayor potencia mundial. Imponer su supremacía sobre la URSS se convirtió en una de sus prioridades. Golpes de estado, presiones, guerra: a nada han renunciado con tal de lograrlo. En oportunidad de una conferencia en Moscú, Peter Dale analizó esa estrategia de dominación y su financiación a través de las drogas y el petróleo.
Pronuncié esa conferencia a continuación de una conferencia anti OTAN organizada por Moscú el año anterior. En aquella oportunidad era el único orador estadounidense. Me habían invitado a causa de la aparición en ruso de mi libro Drogas, Petróleo y Guerra, una obra que nunca se tradujo al francés, contrariamente a lo que sucedió con mis otros dos libros: El camino hacia el nuevo desorden mundial y La máquina de guerra estadounidense (1). Como antiguo diplomático preocupado por la paz, me sentí muy feliz de poder participar. Creo que efectivamente el diálogo entre los intelectuales estadounidenses y los rusos es actualmente menos serio que durante el paroxismo de la guerra fría. Sin embargo los peligros de una guerra que implique a ambas potencias nucleares visiblemente no han desaparecido.
En respuesta al problema de las crisis interconectadas derivadas de la producción de drogas afganas y el yihadismo salafista narco financiado, mi discurso exhortaba a los rusos a cooperar con los EE.UU. en un marco multilateral compartiendo ese deseo, a pesar de las agresivas actividades de la CIA, de la OTAN y del SOCOM (Comando de Operaciones Especiales de los EE.UU.) en Asia Central, una posición divergente con las de los demás intervinientes.
Luego de esta conferencia continué reflexionando sobre la profunda degradación producida en las relaciones entre Rusia y los EE.UU. y sobre mi esperanza, ligeramente utópica, de restaurarlas. A pesar de la existencia de diferentes puntos de vista entre los conferenciantes existía cierta tendencia a compartir una gran inquietud sobre las intenciones estadounidenses hacia Rusia y los antiguos estados de la URSS. Dicha ansiedad común derivaba de lo que sabían de las antiguas actitudes de los EE.UU. y sobre la falta de mantenimiento de sus compromisos. En efecto, contrariamente a la mayor parte de los ciudadanos de ese país, estaban muy bien informados sobre estos temas.
La seguridad de que la OTAN no aprovecharía la distensión para extenderse hacia Europa del Este es un ejemplo de promesa incumplida. Ciertamente Polonia y otros antiguos países del Pacto de Varsovia se hallan integrados a la Alianza Atlántica. Como también las viejas repúblicas socialistas soviéticas del Báltico. Por otra parte persisten propuestas tendientes a incorporar a la OTAN a Ucrania, un país que verdaderamente forma parte del corazón de la antigua Unión Soviética. Este movimiento de expansión hacia el Este estuvo acompañado de actividades y operativos conjuntos, aliando las tropas de los EE.UU. a las fuerzas armadas y de seguridad de Usbekistán –algunas organizadas por la OTAN– (Estas dos iniciativas comenzaron en 1997, bajo la administración de Clinton).
Podemos citar otros incumplimientos de compromisos, como la transformación no autorizada de una fuerza de las Naciones Unidas en Afganistán (aprobada en 2001 por Rusia) en una coalición militar dirigida por la OTAN. Dos de los que intervinieron criticaron la decisión de los EE.UU. de instalar una defensa antimisiles contra Irán en Europa del Este, rechazando las sugestiones rusas de desplegarla en Asia. Según ellos esta intransigencia constituía “una amenaza a la paz mundial”.
Los conferencistas percibían estas medidas como extensiones agresivas del movimiento que desde Washington, bajo Reagan, intentaba destruir a la Unión Soviética. Algunos de los oradores con los que pude intercambiar algunas impresiones, consideraban que durante las dos décadas que siguieron a la Segunda Guerra mundial, Rusia había sido amenazada por planes operativos de los EE.UU. y de la OTAN sobre un golpe nuclear contra la URSS. Podrían haberse llevado a cabo antes de que se alcanzara la paridad nuclear, pero nunca se pusieron en marcha. A pesar de todo mis interlocutores estaban persuadidos que los halcones que deseaban llevar adelante estos planes no habían abandonado jamás sus deseos de humillar a Rusia y de reducirla al rango de tercera potencia. No puedo refutar esta inquietud. En efecto mi último libro titulado La máquina de guerra estadounidense, describe igualmente las continuas presiones tendientes a mantener la supremacía de los EE.UU. luego de la Segunda Guerra mundial.
Los discursos pronunciados en aquella conferencia no se limitaban en ningún caso a las políticas emprendidas por los EE.UU. y la Alianza Atlántica. En efecto los intervinientes se oponían con cierta amargura al apoyo de Vladimir Putin a la campaña militar de la OTAN en Afganistán, que había propuesto el 11 de abril de 2012. Estaban especialmente disgustados por el hecho de que Putin hubiera aprobado la instalación de una base de la Alianza Atlántica en Ulianovsk, situada a 900 km al este de Moscú. Aunque está base se ha “vendido” a la opinión pública rusa como una forma de facilitar la retirada de los estadounidenses de Afganistán, uno de los conferencistas nos aseguró que el puesto de avanzada de Ulianovsk se hallaba registrado en los documentos de la OTAN como una base militar. También, los intervinientes se mostraban hostiles a aceptar las sanciones de la ONU a Irán, inspiradas por los EE.UU. Por el contrario consideraban a dicho país como un aliado natural contra las tentativas estadounidenses de concretar el proyecto de Washington de dominación global.
Permanecí silencioso durante la mayor parte del resto de la conferencia, excepto durante el siguiente discurso. Mi espíritu y también mi conciencia se sienten perturbados cuando pienso en las recientes revelaciones de Donald Rumsfeld y de Dick Cheney. Efectivamente luego del 11 de septiembre, ambos se dedicaron a poner en marcha un proyecto de derrocar a muchos gobiernos amigos de Rusia, de Irak, Libia, Siria, Irán (2). Diez años antes el neoconservador Paul Wolfowitz había declarado al general Wesley Clark en el Pentágono que los EE.UU. disponían de una excelente oportunidad para desembarazarse de los amigos de Rusia, en el período de reestructuración de ese país luego de la caída de la URSS (3). Para terminar ese proyecto faltan Siria e Irán.
Lo que se ha visto con Obama se parece bastante a la prosecución de ese plan. Hay que admitir sin embargo que con relación a Libia y actualmente a Siria Obama ha mostrado más reticencias que su predecesor en cuanto a enviar infantería (Se ha informado sin embargo de que bajo su presidencia, una cierta cantidad de fuerzas especiales de USA han operado en ambos países para atizar la resistencia contra Gadafi y luego contra Assad).
Pero lo que más me preocupa es la falta de reacción de los ciudadanos de los EE.UU. frente al agresivo y hegemónico militarismo de su país. Este belicismo permanente que llamaría “dominacionismo” se prevé que será de largo plazo según los planes del Pentágono y de la CIA (4). Muchos estadounidenses pensarían sin duda alguna que una Pax Americana global aseguraría una era de paz como la de la Pax Romana hace más de dos milenios. Estoy persuadido de lo contrario. En efecto, a la manera de la Pax Británica del siglo XIX, esa dominación conducirá inexorablemente a un conflicto mayor, potencialmente a una guerra nuclear. En realidad la clave de la Paz Romana se debió a que Roma, en tiempos de Adriano se había retirado de la Mesopotamia. Además había aceptado estrictas limitaciones de sus poderes en las regiones en las que ejercía su hegemonía. Gran Bretaña mostró una sabiduría similar, aunque demasiado tarde. Hasta ahora los EE.UU. no se han mostrado tan razonables.
Por otra parte, en este país, muy pocas personas parecen interesarse por el proyecto de Washington de dominación global, por lo menos desde el fracaso de las masivas manifestaciones que intentaban impedir la guerra de Irak. Hemos comprobado que existen muchos estudios críticos sobre las razones que condujeron a los EE.UU. a involucrarse en Vietnam y también sobre la participación estadounidense en algunas atrocidades como la masacre indonesia de 1965. Algunos autores como Noam Chomsky y William Blum (5) han analizado los actos criminales de los EE.UU. finalizada la segunda guerra mundial. Sin embargo no han estudiado mucho la reciente aceleración del expansionismo militar estadounidense. Solo unos pocos autores como Chalmers Johnson y Andrew Bacevich han analizado el progresivo fortalecimiento de la máquina de guerra estadounidense que actualmente domina los procesos políticos de los EE.UU.
Resulta igualmente impactante constatar que el joven movimiento de los okupas se haya manifestado muy poco sobre las guerras de agresión que su país lleva a cabo. Dudo de que hayan denunciado la militarización de la vigilancia y del mantenimiento del orden, como tampoco los campos de detenidos. Pues bien estas medidas son el corazón del dispositivo de represión interior que amenaza su propia supervivencia (6). Me refiero al llamado programa de “continuidad gubernativa” (Continuity of Government, COG) mediante el cual los planificadores militares de los EE.UU. han desarrollado métodos para neutralizar definitivamente todo movimiento antibélico que no conviniera a los EE.UU. (7).
Como antiguo diplomático canadiense, si tuviera que volver a Rusia, llamaría al restablecimiento de la colaboración entre los EE.UU. y ese país con el objeto de enfrentar los más urgentes problemas mundiales. Nuestro desafío es superar esos rudimentarios compromisos sobre la base de la distensión, es decir sobre la “coexistencia pacífica” entre las superpotencias. En realidad este entendimiento que ya lleva medio siglo ha permitido –y aún estimulado– las violentas atrocidades de ciertos clientes como Suharto en Indonesia o Mahamed Siyaad Barre en Somalia. Es probable que la alternativa de la distensión fuera una ruptura completa, llevaría a más peligrosas confrontaciones en Asia cada vez, y con más seguridad en Irán.
No obstante, ¿se puede evitar esa ruptura? Me pregunto si no he minimizado la intransigencia hegemónica de los EE.UU. (8). En Londres discutí recientemente con un viejo amigo de mi carrera diplomática. Se trata de un diplomático británico de alto nivel, experto en Rusia. Esperaba que moderara mi negativa evaluación de las intenciones de los EE.UU. y de la OTAN contra ese país. Y no hizo más que fortalecerlas.
De modo que decidí publicar mi discurso precedido de este prefacio destinado tanto a los ciudadanos de los EE.UU. como al público internacional Creo que lo más urgente en la actualidad para preservar la paz mundial es limitar el movimiento de los EE.UU. hacia una hegemonía indiscutida. En nombre de la coexistencia en un mundo pacificado y multilateral es necesario reactivar la prohibición de la ONU de las guerras preventivas y unilaterales.
Con este objetivo, espero que los ciudadanos de los EE.UU. se movilicen contra el “dominacionismo” de su país y que reclamen una declaración política de la administración o del Congreso.
Declaración:
1) Renunciar explícitamente a las anteriores convocatorias del Pentágono destinadas a hacer de la “supremacía total” (full spectrum dominance) un objetivo militar central de la política exterior de los EE.UU. (9).
2) Rechazar como inaceptable la práctica de las guerras preventivas tan profundamente arraigadas en la actualidad.
3) Renunciar categóricamente a todo proyecto estadounidense de uso permanente de bases militares en Irak, Afganistán o Kirguistán.
4) Comprometer a los EE.UU. a que sus futuras operaciones militares estén de acuerdo con los procedimientos establecidos por la Carta de las Naciones Unidas.
Convoco a mis conciudadanos a acompañarme con el objeto de exhortar al Congreso a formular una declaración en tal sentido. Tal vez no se lograría en un primer momento. Sin embargo, es posible que contribuya a centrar el debate político estadounidense en un tema que creo urgente y que debe ser objeto de debate: el expansionismo de los EE.UU. y la amenaza que se percibe actualmente a la paz global.
Discurso sobre la OTAN en Invissin (Moscú, 15 de mayo de 2012)
Quiero agradecer en primer término a los organizadores de esta conferencia que se me permita hablar del grave problema del narcotráfico en Afganistán. Hoy ese problema constituye una amenaza tanto para Rusia como para las relaciones de este país con los EE.UU. Voy a hablar en consecuencia de política profunda como lo he planteado en mi libro Drugs, Oil and War pero también de mi último trabajo, La máquina de guerra estadounidense y del precedente, La ruta hacia el nuevo desorden mundial. Ambos libros analizan especialmente el sustrato del tráfico internacional de droga como también las intervenciones de EE.UU., dos fenómenos tan perjudiciales para el pueblo ruso como para el estadounidense. Hablaré también del papel de la OTAN tendiente a proporcionar estrategias con el objeto de establecer la supremacía de los EE.UU. sobre el continente asiático. Pero quisiera analizar en primer término el tráfico de drogas a la luz de un importante factor que, en mis libros, se muestra determinante. Se trata del papel del petróleo en las políticas asiáticas de los EE.UU. y también de la influencia de importantes compañías petroleras alineadas con los intereses del país, como la British Petroleum (BP).
Detrás de cada una de las ofensivas recientes de los EE.UU. y la OTAN, la industria petrolera ha sido un determinante. Para ilustrarlo recordemos simplemente las intervenciones en Afganistán (2001), en Irak (2003) y en Libia (2011) (10).
He estudiado el papel de las compañías petroleras y el de sus representantes en Washington –es decir, los lobbies– en cada una de las grandes intervenciones de los EE.UU. desde la de Vietnam en los años 60 (11). Sería necesario explicar el poder de las compañías petroleras estadounidenses al público que viene de Rusia, donde el estado controla la industria de los hidrocarburos. En EE.UU. sucede prácticamente lo contrario. En efecto, las compañías petroleras tienden a dominar tanto la política exterior del país como el Congreso (12). Esto explica por qué los sucesivos presidentes, desde Kennedy hasta Obama, pasando por Reagan, han sido incapaces de limitar las ventajas fiscales de las compañías petroleras garantizadas por la “oil depletion allowance” aún en las actuales circunstancias en que la mayor parte de los estadounidenses bordean la pobreza (13).
Las actividades de los EE.UU. en Asia central, en zonas de tradicional influencia rusa como Kazakistán, tienen un fondo común. En efecto desde hace una treintena de años (tal vez más) las compañías petroleras y sus representantes en Washington han mostrado un gran interés por el desarrollo y sobre todo por el control de los recursos gasíferos y petroleros subexplotados de la cuenca del Caspio (14). Siguiendo ese objetivo Washington ha desarrollado políticas que han derivado en el establecimiento de bases avanzadas en Kirghistán y durante cuatro años (2001-2005) en Uzbekistán (15). El pretexto del establecimiento de estas bases era apoyar las operaciones militares de los EE.UU. en Afganistán. Al mismo tiempo la presencia estadounidense alienta a los gobiernos de los países vecinos a actuar con mayor independencia de la voluntad rusa. Podemos citar como ejemplos Kazakistán y Turkmenistán, dos países de inversiones gasíferas y petroleras para las compañías de los EE.UU. Washington está al servicio de los intereses de las compañías petroleras occidentales, no solo por su acción corruptora sobre la administración, sino porque la supervivencia de la “petroeconomía” estadounidense depende del dominio occidental del comercio mundial del petróleo. En uno de mis libros analizo esta política, explicando cómo ha contribuido a las recientes intervenciones de los EE.UU. y también, a partir de 1980, al empobrecimiento del Tercer Mundo. Concretamente los EE.UU. han gestionado que los precios del petróleo se hayan cuadruplicado en los años 70 organizando el reciclaje de los petrodólares en la economía estadounidense, a través de acuerdos secretos con los sauditas. El primero de esos acuerdos aseguraba una participación especial y continua de Arabia Saudita en el saneamiento del dólar estadounidense; el segundo aseguraba el apoyo permanente del país en la tarifación integral del petróleo de la OPEP en dólares (16). Estos dos acuerdos garantizaban que la economía de los EE.UU. no se vería debilitada por el alza de los precios del petróleo de la OPEP. El fardo más pesado por el contrario recaería en las economías de los países menos desarrollados (17).
El dólar estadounidense, aunque esté en vías de debilitamiento, depende aún en gran parte de la política de la OPEP al imponer esta moneda como oficial en comercio del petróleo de la organización. Podemos medir con cuanta fuerza pueden los EE.UU. imponer esta política tan solo observando el destino de los países que han decidido poner en tela de juicio. “En 2000 Saddam Hussein insistió en que el petróleo iraquí fuera vendido en euros. Fue una maniobra política pero que aumentó los ingresos de Irak, gracias a la suba del valor del euro con respecto al dólar” (18). Tres años después, en 2003, los EE.UU. invadieron el país. Dos meses después del 22 de mayo de 2003, Bush ordenó mediante un decreto ejecutivo que las ventas de petróleo iraquí se volvieran a hacer en dólares y no en euros.
Según un artículo ruso, poco tiempo antes de la intervención de la OTAN en Libia, a principios de 2011, Muammar Gadafi había intentado rechazar al dólar como moneda de venta del petróleo libio, como lo había hecho Saddam Hussein (20). En febrero de 2009, Irán anunció “que había dejado de realizar transacciones petroleras en dólares estadounidenses” (21). Las verdaderas consecuencias de esta audaz decisión iraní no se han visto aún (22).
Insisto en lo siguiente: cada reciente intervención de los EE.UU. y de la OTAN ha permitido sostener la supremacía declinante de las compañías petroleras occidentales dentro del sistema petrolero global y por lo tanto de los petrodólares. Sin embargo creo que las compañías petroleras son capaces de iniciar por sí mismas o por lo menos de contribuir a realizar intervenciones políticas. Como lo he mencionado en mi libro Drugs, oil and Wars (p.8).
“De manera recurrente las compañías petroleras estadounidenses son acusadas de realizar operaciones clandestinas ya sea de forma directa o mediante intermediarios. En Colombia, como veremos, una empresa de seguridad estadounidense que trabajaba para Occidental Petroleum participó en una operación militar del ejército colombiano en la que “mataron por error a 18 civiles”.
Para citar un ejemplo más cercano a Rusia, recordaré una operación clandestina llevada a cabo en Azerbaiján en 1991 que constituye un ejemplo clásico de política profunda. En dicho país, antiguos colaboradores de la CIA que habían sido empleados por una petrolera dudosa (MEGA Oil) “se dedicaron a entrenamientos militares, distribuyeron bolsas de dinero contante y sonante a los miembros del gobierno y establecieron una compañía aérea […] que bien pronto permitió a centenares de mercenarios muyahidines acceder a este país desde Afganistán” (23). Originalmente estos mercenarios, estimados en unos 2.000 fueron utilizados para combatir a las fuerzas armenias apoyadas por Rusia en la disputada región de Haut Karabag. Pero apoyaron también a los combatientes islámicos de Chechenia y de Daguistán. Contribuyeron también a transformar Baku en un punto de trasbordo de la heroína afgana hacia el mercado urbano de Rusia y hacia la mafia chechena (24).
En 1993 participaron en el derrocamiento de Abulfaz Elchibey, primer presidente de Azerbaiján y su reemplazo por Heydar Aliyev. Este último firmó inmediatamente un contrato petrolero con BP, incluyendo lo que fue luego el oleoducto Bakú-Tbilisi-Ceyhan uniendo a dicho país con Turquía. Es necesario destacar que los orígenes estadounidenses de los agentes de MEGA Oil son indiscutibles. Por el contrario no sabemos quién financió la empresa. Podrían haber sido las petroleras más grandes, dado que la mayor parte de ellas disponía (o había dispuesto) de sus propios servicios secretos (25). Ciertas empresas petroleras importantes, incluidas Exxon, Mobil y BP han sido acusadas de haber estado “detrás del golpe de Estado” que terminó en el reemplazo de Elchibey por Aliyev (26).
Evidentemente tanto Washington como las más importantes empresas petroleras piensan que su supervivencia depende de mantenerse en los mercados petroleros internacionales. En los años 90 cuando se estaban localizando las mayores reservas, no confirmadas, de la cuenca del Caspio, esa región se volvió central tanto para las inversiones petroleras de las empresas estadounidenses como para la expansión de la seguridad de los EE.UU. (27).
Un amigo muy cercano a Bill Clinton, en su calidad de secretario de Estado adjunto, Strobe Talbott, intento llevar adelante una razonable estrategia para asegurar esta expansión. En un importante discurso pronunciado el 21 de julio de 1997: “Talbott describió los cuatro aspectos de un (potencial) apoyo de los EE.UU. a los países del Cáucaso y de Asia Central: 1) promover la democracia; 2) crear economías de mercado; 3) apadrinar la paz y la cooperación entre los países de la región y 4) su integración en la más amplia comunidad internacional (…). Criticando con virulencia lo que consideraba una idea que superaba la de la competencia en el Cáucaso y en el Asia Central, Talbott puso en guardia a quien encarara el “Gran Juego” como enfoque de lectura de la región. Por el contrario proponía un entendimiento en el que todos saldrían ganando a partir de la cooperación” (28).
Pero este enfoque multilateral fue rechazado de inmediato por los miembros de los dos partidos. Solo tres días después la Heritage Foundation, el círculo de reflexión del derechista partido Republicano, respondió que “la administración Clinton deseosa de estar en paz con Moscú perdía la oportunidad estratégica de asegurar los intereses de los EE.UU. en el Cáucaso” (29). En octubre de 1997 esta crítica encontró eco en Le Grand Echiquier, una importante obra escrita por el antiguo consejero de Seguridad Nacional Zbigniew Brzezinski. Este último era ciertamente el principal opositor a Rusia en el partido demócrata. Admitiendo que la “política exterior estadounidense debería… favorecer los vínculos necesarios para establecer una verdadera cooperación mundial” defendía siempre en su libro el Grand Jeu, rechazado por Talbott. Según Brzezinski era imperioso impedir “la aparición en Eurasia de un competidor capaz de dominar ese continente y de desafiar a los EE.UU.” (30).
Detrás de este debate la CIA y el Pentágono desarrollaban una “estrategia de proyección” a través de la Alianza Atlántica contraria a las propuestas de Talbott. En 1997, en el marco del programa “Asociación para la Paz” de la OTAN, el Pentágono arrancó con ejercicios militares en Uzbekistán, Kazakistán y Kirguistán. Dicho programa constituía el “embrión de una fuerza militar dirigida por la OTAN en la región” (31) bautizada CENTRAZBAT. Ejercicios que se orientaban al despliegue de fuerzas de combate estadounidenses. Catherine Kelleher, una asistente de la Secretaría adjunta de Defensa citó: “la presencia de enorme recursos energéticos” como justificación de la intervención de los EE.UU. en la región (32). Uzbekistán, que Brzezinski distinguía por su importancia geopolítica, se convirtió en el pivote de los ejercicios militares estadounidenses, aunque este país tiene el peor de los balances en lo referente al respeto de los derechos humanos en la zona (33).
Con absoluta evidencia la “revolución de los tulipanes” de marzo de 2005 en Kirghistan formaba parte de otra etapa de la doctrina de proyección estratégica del Pentágono y de la CIA. Se llevó a cabo en una época en la que George Bush hablaba frecuentemente de “estrategia de proyección de la libertad”. Después, cuando visitó Georgia, aprobó el cambio de régimen presentándolo como un ejemplo de “democracia y de libertad en plena expansión” (34), (en realidad se parecía más a un sangriento golpe de Estado que a una “revolución”). Sin embargo el régimen de Bakiyev “dirigió el país como si fuera un sindicato del crimen” para retomar la expresión de Alexander Cooley, un profesor de la Universidad de Columbia. Muchos observadores acusaron a Bakiyev de haberse apoderado del control del tráfico de drogas local y de administrarlo como una empresa familiar (35).
En cierta medida, la administración Obama se alejó de esta retórica hegemónica que el Pentágono llama la “supremacía total” (full spectrum dominance) (36) De todos modos no es sorprendente comprobar que durante su presidencia las presiones tendientes a reducir la influencia rusa se han mantenido, como por ejemplo actualmente en Siria. En realidad durante medio siglo Washington ha estado dividido en dos campos. Por un lado una minoría que se desempeña principalmente en el Departamento de Estado (como Strobe Talbott) que imaginaba un porvenir de cooperación con la Unión Soviética. Por el otro los halcones hegemonistas que trabajan principalmente para la CIA y el Pentágono (como William Casey, Dick Cheney o Ronald Rumsfeld) que han presionado continuamente para instalar en los EE.UU. una estrategia unipolar de dominación global (37). Para conseguir este inalcanzable objetivo no han dudado en aliarse con traficantes de drogas, especialmente en Indochina, Colombia y actualmente en Afganistán (38).
El verdadero objetivo de la mayor parte de estas campañas no ha sido nunca el ideal sin esperanza de la erradicación de la droga, sino que ha consistido en modificar el reparto del mercado, es decir, centrarse en enemigos específico para asegurarse de que el tráfico de drogas permanezca bajo control de los traficantes aliados al aparato de seguridad del Estado en Colombia o de la CIA” (40).
Esta tendencia se ha manifestado de manera flagrante en Afganistán, donde los EE.UU. reclutaron a viejos traficantes de drogas para que los apoyaran en la invasión de 2001 (41). Posteriormente Washington anunció una estrategia de lucha contra la droga que se limitaba explícitamente a atacar a los traficantes de drogas que apoyaban a los insurgentes (42).
Así que quienes, como yo, nos preocupamos por la reducción del flujo de drogas procedentes de Afganistán, estamos ante un dilema. Para ser eficaces, las estrategias de lucha contra el tráfico internacional de drogas deben ser multilaterales. En Asia Central haría falta una cooperación mucho mayor entre los EE.UU. y Rusia. Pero por el contrario las principales fuerzas pro EE.UU. en la región –especialmente la CIA , el ejército estadounidense, la OTAN y la DEA– se han concentrado hasta ahora no en la cooperación sino en la afirmación de la hegemonía estadounidense.
Según creo, la respuesta a este problema se encontrará en el uso conjunto de la experiencia y los recursos de los dos países en el marco de organismos bilaterales o multilaterales en los que no predomine ninguna de las partes. Una estrategia antidrogas para tener éxito debe ser pluridimensional, como la campaña que triunfó en Tailandia. Además probablemente necesitará que los dos países encaren la puesta en marcha de estrategias que beneficien a la población, algo que ninguno de los dos han concretado (43)
Rusia y los EE.UU. tienen muchas características en común y comparten numerosos problemas. Ambos son dos super-Estados aunque su preeminencia se está debilitando ante la emergencia de China. En tanto que superpotencias, las dos naciones cedieron a la tentación de la aventura afgana, que muchos espíritus más lúcidos lamentan hoy. Al mismo tiempo este país devastado en que se ha convertido Afganistán debe enfrentar problemas urgentes, que son los mismos que los de las tres superpotencias. Se trata de la amenaza que constituye la droga y del peligro concomitante el terrorismo.
Interesa al mundo entero ver que Rusia y los EE.UU. encaren estos peligros de manera constructiva y desinteresada. Y esperemos que cada uno de estos progresos en cuanto a la reducción de estas amenazas comunes sea una nueva etapa en el difícil proceso de fortalecimiento de la paz.
El siglo pasado fue el escenario de una guerra fría entre los EE.UU. y Rusia, dos superpotencias que se han pertrechado de armas en nombre de la defensa de sus respectivos pueblos. Perdió la Unión Soviética lo que derivó en una Pax Americana inestable, parecida a la Pax Británica del siglo XIX; una peligrosa mezcla de globalización comercial, aumento de las disparidades de ingresos y de la riqueza y un militarismo brutalmente expansivo y excesivo. Esto último es lo que provoca cada vez más conflictos armados (Somalia, Irak, Yemen, Libia), siempre con la amenaza de una posible guerra mundial (Irán).
Actualmente, con el objetivo de preservar esa peligrosa supremacía, los EE.UU. se están armando contra su propia población y ya no solo para defenderla (44). Todas las poblaciones del mundo, incluida la de EE.UU. tiene interés en el debilitamiento de esta supremacía en favor de un mundo más multipolar y menos militarista.

Fuente:http://www.rebelion.org/noticia.php?id=169855

Peter Dale Scott (11 de enero de 19291 ) es un poeta canadiense y profesor de lengua inglesa en la University of California, Berkeley. Hijo de connotado poeta y abogado constitucionalista F. R. Scott y de la pintora Marian Dale Scott, es un famoso crítico de la política belicista de Estados Unidos y de l a política externa de Estados Unidos desde la Guerra de Vietnam. Pasó 4 años (1957-1961) con el servicio diplomático de Canadá. Se retiró desde Berkeley en 1994.

Que credibilidad tiene este tipo?

Y responde la pregunta del tema, o confiesa q no puedes

Primero, respondiendo a tu pregunta, la respuesta es que no fue un auto-atentado por petroleo, nunca lo fue, eso es solo una teoría mal fundada. Las razones de esta farsa son muchas, pero las principales son la estratégica ubicación y caracteristicas de Afganistán, la enorme cantidad de terroristas en este país (USA es el salvador del mundo, debe destruir el terrorismo) y la necesidad de instaurar un régimen democrático liberal.
Segundo, fue un "atentado de falsa bandera", cuyo objetivo no era el petroleo, sino que los motivos y razones expuestos en el punto anterior.
Tercero, aunque la mayoría de las supuestas conspiraciones son mas falsas que los argumentos de los economistas pro-Bachellet, las conspiraciones si existen, y generalmente no tienen que ver con los temas populares, exceptuando casos muy particulares.
Gracias...
los musulmanes si pudieran matarian a todos los q no son musulmanes porq asi lo dice el coran, y no tiene nada d malo q USA quiera instalar la democracia alla
 
Última edición:
Peter Dale Scott (11 de enero de 19291 ) es un poeta canadiense y profesor de lengua inglesa en la University of California, Berkeley. Hijo de connotado poeta y abogado constitucionalista F. R. Scott y de la pintora Marian Dale Scott, es un famoso crítico de la política belicista de Estados Unidos y de l a política externa de Estados Unidos desde la Guerra de Vietnam. Pasó 4 años (1957-1961) con el servicio diplomático de Canadá. Se retiró desde Berkeley en 1994.

Que credibilidad tiene este tipo?

Y responde la pregunta del tema, o confiesa q no puedes

No comprendo porque le restas credibilidad...

La credibilidad no tiene nada que ver con una ideología en particular o con ser critico hacia algo. La credibilidad va por el lado de que si un investigador muestra datos falsos o que no corresponden a la realidad. Primero desmiente al investigador o postea otros escritos de otras personas que demuestren la no credibilidad de Peter.

Así leyendo solo cosas acordes a tu ideología de derecha jamás lograrás obtener la verdad.
 
a ti te consta que hussein le prohibio la entrada a los inspectores de la ONU?
respues: NO, solo te crees saberlo, independiente de donde lo leiste.
si ataci un ejercito q es mejor? ir de frente o ir estrategicamente?
estados unidos gana yendo por el petroleo como por la venta de armas


asi que las guerras sea por lo que sea no le vienen nada de mal
 
Última edición:
yo sinceramente creo que no fue un auto-atentado ya que estos gringos no necesitan una escusa para atacar a otro país menos matando tanta gente suya
eso esta mas q claro, pero 2 dedos de frente para saber que ningun pais por mas poderio que tenga atacaria en estos tiempos un pais porque si, porque un dia se lep aro la raja atacarlo
 
los musulmanes si pudieran matarian a todos los q no son musulmanes porq asi lo dice el coran, y no tiene nada d malo q USA quiera instalar la democracia alla
Estimado, nunca dije que fuera malo que los gringos hayan querido democratizar Afganistán, y no niego lo de los musulmanes.
 
los musulmanes si pudieran matarian a todos los q no son musulmanes porq asi lo dice el coran, y no tiene nada d malo q USA quiera instalar la democracia alla

Podrías citar y poner el texto del corán de cual haces referencia.
 
NUEVAS REVELACIONES SOBRE ALÍ MOHAMED
El FBI protegió al instructor de Al Qaeda para el 11-S

por Peter Dale Scott
El siguiente texto es una versión expandida de la conferencia de Peter Dale Scott en Berkeley, el 24 de septiembre de 2006, intitulada "El 11-S y los intelectuales Usamericanos se pronuncian".


SOCIOS | 5 DE NOVIEMBRE DE 2006
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Foto arriba: Patrick Fitzgerald, fiscal de Estados Unidos. Este fiscal declaró: «Ali Mohamed vivió como ciudadano Usamericano en California, y solicitó puestos como traductor del FBI». Patrick Fitzgerald llamado «Eliot Ness» por su carácter incorruptible, inculpó en el pasado al padrino de la droga John Gambino. En 2005 realizó una investigación sobreLewis Libby, brazo derecho de Dick Cheney, el actual vicepresidente de George Bush.
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Esta noche quiero hablar de la utilización del Informe del 11-S como evidencia – evidencia de lo que se está ocultando. Podemos utilizarlo de esta manera porque algunas partes del Informe son exactas y fiables. Esta base de fiabilidad ayuda a definir otras partes del Informe que son engañosas y, creo que totalmente erróneas en unos pocos sitios. Estas omisiones y engaños relevantes deberían ser considerados como pistas en cuanto a lo que se oculta, y de dónde se oculta la verdad.Hablaré de la ocasional resistencia a la verdad del Informe. Permitan que presente una analogía fácil e incontrovertible con el Informe Warren. El Informe Warren tuvo razón en muchas cosas; pero también minimizó los vínculos entre Jack Ruby y el crimen organizado. [1]. Esta resistencia fue un indicio de que Ruby tenía realmente relación con criminales y esto era importante. El Comité Selecto de la Cámara sobre Asesinatos, aunque cometió muchos errores, confirmó ampliamente la importancia de los lazos de Ruby con el crimen organizado.Encontramos una resistencia sintomática similar en el Informe del 11-S.1) Un ejemplo fácil es: la identidad de los secuestradores. El FBI distribuyó una lista en la que nombra a 18 de los 19 secuestradores a las 10 de la mañana del 11-S. [2] Dentro de dos semanas las identidades de por lo menos seis de los secuestradores no estaban claras; al protestar hombres en países árabes con los mismos nombres e historias, y a veces las mismas fotografías, de que estaban vivos y eran inocentes. [3] Como reacción ante estas protestas, el director del FBI, Robert Mueller, reconoció rápidamente que existían dudas sobre la identidad de varios de los secuestradores suicidas. [4] Pero no se discute este problema en los detalles sobre los presuntos secuestradores en el Informe de la Comisión del 11-S. [5]2) World Trade Center -7. Es obviamente un área de grandes dudas, como se acaba de saber. La solución adoptada en el Informe fue no mencionar para nada el WTC-7. Y, a pesar de todo, Kean y Hamilton, los co-presidentes de la Comisión del 11-S, tienen el descaro de afirmar en su nuevo libro que después del Informe: “los que creían en teorías conspirativas tuvieron que basarse únicamente en la imaginación, ya que sus teorías fueron desmentidas por los hechos.” [6] En otras palabras, siguen encubriendo que haya habido un encubrimiento.3) La íntima y continua conexión del gobierno de USA con al-Qaeda y uno de los principales complotadores del 11-SEn nuestro libro, “9/11 and Empire: Intellectuals Speak Out,” [11-S y el imperio: los intelectuales se pronuncian] escribí sobre Ali Mohamed, el estrecho aliado de Osama bin Laden y su mentor Ayman al-Zawahiri. [7] Ahora se admite generalmente que Ali Mohamed (conocido en los campos de al Qaeda como Abu Mohamed al Amriki — "Padre Mohamed el USamericano") [8] trabajó para el FBI, la CIA, y las Fuerzas Especiales de USA. Como confesó posteriormente ante el tribunal, también ayudó al terrorista Ayman al-Zawahiri, cofundador de la Yihád Islámica egipcia, y entonces ayudante de bin Laden, cuando visitó USA para reunir dinero. [9]
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Peter Dale Scott , autor de esta nota, (nació en 1929) es un poeta canadiense y profesor de literatura inglesa en la Universidad de Californai, Berkeley.
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El informe del 11-S lo menciona, y dice que los complotadores contra la embajada de USA en Kenia fueron “dirigids” (su expresión) por Ali Mohamed. [10] Es la única referencia que el Informe hace a su persona, aunque no es todo lo que averiguaron.Patrick Fitzgerald, fiscal de USA que negoció un trato a cambio de aligerar su pena y de una confesión de Ali Mohamed, dijo lo siguiente en su testimonio ante la Comisión:Ali Mohamed. …. entrenó a la mayor parte de la dirigencia de al Qaeda – incluyendo a Bin Laden y Zawahiri – y a la mayoría de los principales instructores de al Qaeda. Entrenó en parte a personas que más adelante realizaron el atentado de 1993 contra el World Trade Center…. Desde 1994 hasta su arresto en 1998, vivió como ciudadano Usamericano en California, y solicitó puestos como traductor del FBI. [11]Patrick Fitzgerald conocía bien a Ali Mohamed. En 1994 lo mencionó como co-conspirador no-acusado en el caso de los símbolos de Nueva York, pero le permitió seguir en libertad. Fue porque, como sabía Fitzgerald, Ali Mohamed era un informante del FBI, desde por lo menos 1993 y tal vez desde 1989. [12] Por lo tanto, desde 1994 “hasta su arresto en 1998 [cuando el complot del 11-S ya estaba bien encaminado], Mohamed iba y venía entre California, Afganistán, Kenia, Somalia y por lo menos una docena de otros países.” [13] Poco después del 11-S, Larry C. Johnson, un ex funcionario del Departamento de Estado y de la CIA, culpó públicamente al FBI por utilizar a Mohamed como informante, en circunstancias que debería haber reconocido que el individuo era un importante terrorista que conspiraba contra USA. [14]Como digo en nuestro libro, en 1993 Ali Mohamed había sido detenido por la Real Policía Montada canadiense en Canadá, donde se informó en un aeropuerto sobre la llegada de un terrorista de al Qaeda con dos pasaportes saudíes falsos. Mohamed inmediatamente dijo a la RPMC que hiciera un llamado telefónico a USA, y el llamado aseguró su liberación. [15] Desde entonces se nos ha dicho que fue el manejador de Mohamed por parte del FBI de la costa oeste, John Zent, “quien respondió por Ali y logró que lo liberaran.” [16]Esa liberación permitió que Ali fuera a Kenia, tomara fotos de la embajada de USA, y las entregara a bin Laden para el complot para atentar contra la embajada.En agosto de 2006 hubo un especial de National Geographic sobre Ali Mohamed.Podemos considerar esto como la nueva posición defensiva de emergencia sobre Ali Mohamed, porque John Cloonan, el agente del FBI que trabajó con Fitzgerald respecto a Mohamed, ayudó a narrarla. No vi el show, pero los críticos de televisión dijeron lo siguiente sobre su contenido:Ali Mohamed manipuló al FBI, a la CIA y el Ejército de USA por cuenta de Osama bin Laden. Mohamed entrenó a terroristas en el pirateo de aviones, en atentados contra edificios y el asesinato de rivales. Durante gran parte del tiempo Mohamed fue… agente de la CIA y el FBI, y miembro del Ejército de USA. [17]… Mohamed ya apareció en fotos de vigilancia del FBI en 1989, entrenando a musulmanes radicales que asesinarían al militante judío Meir Kahane y detonarían un camión bomba en el World Trade Center. No sólo evitó el arresto, sino logró convertirse en informante del FBI mientras escribía la mayor parte del manual terrorista de al Qaeda y ayudaba a planificar ataques contra tropas USamericanas en Somalia y embajadas de USA en África. [18]Un nuevo libro de Lawrence Wright, que consultó archivos del gobierno de USA. [19] confirma que Mohamed entrenó a al Qaeda en el pirateo de aviones y que escribió la mayor parte del manual terrorista de al Qaeda. Repito que: uno de los principales instructores de al Qaeda en terrorismo y cómo secuestrar aviones fue un agente del FBI, la CIA, y el Ejército.Sin embargo, ese programa de televisión, justo antes del aniversario del 11-S, constituyó también otro acto de encubrimiento. Ocultó, por ejemplo, la información que recibió sobre la detención de Mohamed y la liberación ordenada por el FBI en Canadá. Según Peter Lance, el principal autor de la presentación, ésta ocultó numerosos otros hechos sensacionales. La afirmación principal de Lance es: que Fitzgerald y su homólogo en el FBI en la fuerza de tareas sobre Bin Laden, John Cloonan, supo poco después del 11-S que Mohamed “conocía hasta el más mínimo detalle” del complot del 11-S. [20]Días después del 11-S, Cloonan se apresuró a volver de Yemen y entrevistó a Ali, a quien los federales habían permitido que se ocultara en el sistema de protección de testigos, y exigió que le diera información sobre los detalles del complot. Entonces, Ali lo describió todo – incluyendo detalles de cómo había asesorado a los potenciales secuestradores, sobre cómo llevar cuchillas cortadoras de cartón a bordo de los aviones y dónde debían sentarse, para realizar los secuestros de aviones. [21]Si todas estas últimas revelaciones sobre Ali Mohamed son verídicas, entonces:1) un planificador crucial del complot del 11-S, y entrenador en secuestros, era al mismo tiempo un informante del FBI.2) Este agente entrenó a los miembros de todos los principales ataques islamistas dentro de USA – el primer atentado contra el World Trade Center, el complot contra los símbolos de Nueva York, y finalmente el 11-S, así como los ataques contra USamericanos en Somalia y Kenia.3) A pesar de ello, se permitió durante cuatro años que Mohamed entrara y saliera del país como un conspirador no-acusado. Luego, a diferencia de los que había entrenado, se permitió que llegara a un trato. Hasta la fecha es posible que no haya sido sentenciado por ningún crimen. [22]Peter Lance acusa que Fitzgerald tenía evidencia antes de 1998 para implicar a Mohamed en el atentado contra la embajada en Kenia [23], pero no hizo nada y dejó que sucediera el atentado. En realidad, el FBI ya sabía en 1990 que Mohamed había estado involucrado en el entrenamiento de terroristas en Long Island, pero actuó para proteger a Mohamed contra el arresto, incluso después de que uno de los que había entrenado había pasado más allá del entrenamiento a un asesinato real. [24]Los entrenados por Mohamed eran todos miembros del Centro Al-Kifah en Brooklyn, que sirvió como el principal centro de reclutamiento USamericano para Makhtab-al-Khidimat, la red de “Centros de Servicio” que fue conocida después de la guerra afgana como al Qaeda [25]. El Centro Al-Kifah fue dirigido en 1990 por el jeque egipcio Omar Abdel Rahman, quien como Ali Mohamed había sido admitido a USA, a pesar de encontrarse sobre una Lista de Vigilancia del Departamento de Estado. [26] Como lo había hecho anteriormente en Egipto, el jeque “expidió una fatua en USA que permitía que sus seguidores robaran bancos y mataran judíos.” [27]En noviembre de 1990, tres discípulos de Mohamed conspiraron para matar a Meir Kahane, el racista fundador de la Liga de Defensa Judía. El verdadero asesino, El Sayyid Nosair, fue capturado casi de inmediato por casualidad y, la policía descubrió pronto por azar a sus dos co-conspiradores, Mahmoud Abouhalima y Mohammed Salameh, que esperaban en la casa de Nosair. Descubrieron mucho más:Había fórmulas para la producción de bombas, 1440 balas, y manuales [suministrados por Ali Mohamed] del Centro Especial de Guerra John F. Kennedy en Fort Bragg marcados “Altamente Secreto para Entrenamiento, junto con documentos confidenciales de los Jefes de Estado Mayor Conjunto de USA. La policía encontró mapas y dibujos de hitos de la Ciudad de Nueva York, como la Estatua de la Libertad, Times Square – y el World Trade Center. Las cuarenta y siete cajas de evidencia que recogieron también incluían la colección de sermones del jeque Omar, en los que instaba a sus seguidores a “destruir los edificios del capitalismo.” [28]Los tres habían sido entrenados por Ali Mohamed a fines de los años ochenta en un polígono de tiro, donde fueron fotografiados por el FBI antes de terminar su vigilancia en el otoño de 1989. [29]Por lo tanto, el gobierno de USA estaba en una posición excelente para arrestar, acusar y condenar a todos los terroristas involucrados, incluyendo a Mohamed.Sin embargo, sólo horas después del asesinato, Joseph Borelli, jefe de detectives del Departamento de Policía de Nueva York, dio en una nota USamericana típica y declaró que Nosair era un “pistolero solitario irracional.” [30] Un poco después, declaró realmente a la prensa que “n o había nada [en la casa de Nosair] que excitara la imaginación… Nada ha ocurrido que cambie nuestra opinión de que actuó solo.” [31]Borelli no estaba solo en este asunto. Su posición también era aquella del FBI, que dijo que también creía “que el señor Nosair había actuado solo al disparar al rabino Kahane.” “Al fin de cuentas no podemos conectar a ninguna otra persona con el tiroteo a Kahane,” dijo un agente del FBI.” [32]Al limitar de esta manera el caso, la policía y el FBI estaban en efecto protegiendo a dos co-conspiradores árabes de Nosair en el asesinato de un ciudadano USamericano. Los dos terminaron por ser condenados en conexión con el primer atentado contra el WTC, junto con otro aprendiz de Mohamed, Nidal Ayyad. El Informe del 11-S, al resumir las condenas de Salameh, Ayyad, Abouhalima, y del jeque ciego por el atentado del WTC y los complots de los símbolos de Nueva York,” las califica de excelente esfuerzo de investigación y prosecución.” [33] No dice nada sobre la evidencia ocultada encontrada en la casa de Nosair, incluyendo “mapas y dibujos de símbolos de la Ciudad de Nueva York,” que si hubieran sido consideradas hubieran impedido el desarrollo de ambos complots.¿Qué explica el elogio gratuito e inmerecido en el Informe del 11-S sobre el excelente esfuerzo de Patrick Fitzgerald y del FBI en el caso de los símbolos de Nueva York? ¿Cómo puede ser “excelente” saber que terroristas se proponen hacer volar edificios, mentir para protegerlos del arresto, permitir que atenten contra el WTC, y sólo entonces proceder a arrestarlos y condenarlos? Lance afirma ahora que también se permitió que ocurriera Kenia, antes de que unos pocos de los que cometieron los atentados en ese país fueran condenados con la ayuda del archiconspirador. Este modelo de tolerancia puede producir buenos antecedentes en lo que a arrestos y condenas se refiere, pero a un coste terrible para la seguridad pública.¿Reconocieron los autores del Informe del 11-S que existía un área especialmente delicada, que si era adecuadamente investigada podría conducir a una protección pasada de terroristas por USA? Esta pregunta nos hace volver a la acusación de Peter Lance de que Fitzgerald tuvo evidencia antes de 1998 para implicar a Mohamed en el atentado contra la embajada en Kenia, pero que no hizo nada y permitió que ocurriera el atentado. ¿Tuvo Fitzgerald evidencia anticipada similar antes del ataque del 11-S y, de nuevo, no hizo nada? Los escépticos necesitarán una investigación exhaustiva antes de que puedan sentirse seguros de que no fue el caso.Como primer paso, todas las agencias de USA deberían publicar todos los antecedentes documentales de sus tratos con Ali Mohamed, el informante del FBI y la CIA que supuestamente planificó los detalles de los secuestros de los aviones. Entonces, y sólo entonces, podrá satisfacer un interrogatorio de cerca de Fitzgerald a los que acusan a miembros del gobierno de USA de ayudar al complot del 11-S o, alternativamente, de no haber impedido que el 11-S ocurriera. [34]Ahora bien, ¿qué sabía la Comisión del 11-S sobre esta situación escandalosa? Sospecho que sabían más de lo que dicen. ¿Eligieron sólo por coincidencia a un hombre que tuvo un interés personal en impedir que se conociera la verdad sobre Mohamed para que escribiera los informes sobre al Qaeda y el complot del 11-S, y para que condujera las entrevistas relevantes? El hombre en cuestión fue Dietrich Snell, ex colega de Fitzgerald en la oficina del Fiscal de USA en el Distrito Sur de Nueva York. (Por lo tanto Snell presumiblemente redactó el elogio del excelente esfuerzo de su antiguo colega Patrick Fitzgerald y el FBI). De las nueve personas en el equipo de Snell, todos menos uno habían trabajado para el gobierno de USA, y todos menos dos para el Departamento de Justicia o el FBI. [35]Hay que considerar que lo que he dicho hasta ahora trata de una conexión entre el gobierno y Mohamed y de una cobertura que viene desde por lo menos 1990, mucho antes de los gobiernos Bush-Cheney. Pero los informes de la Comisión 11-S hicieron lo posible por encubrir este hecho. El Informe del 11-S, basado en los informes de Snell, menciona a Mahmoud Abouhalima y a Mohammed Salameh, dos co-conspiradores de Ramzi Yousef en el primer atentado del WTC de 1993 (72). No menciona que esos dos hombres habían sido entrenados por Ali Mohamed, a pesar de que Fitzgerald se refirió oblicuamente a este hecho en su testimonio. Tampoco menciona que, si no hubiera sido por un encubrimiento de la policía y del FBI que protegió a Ali Mohamed en 1990, Abouhalima y Salameh habrían probablemente estado en la cárcel cuando ocurrió el atentado del WTC – por su participación en el asesinato de Meir Kahane por discípulos de Ali Mohamed tres años antes. [36]Si hubiese tenido tiempo hoy, habría escrito sobre otras áreas cruciales en las que el Informe del 11-S muestra resistencia a hechos y afirmaciones relevantes. Un aspecto central de éstas y de mi próximo libro sobre el 11-S, habría sido que el Informe no trata el importante testimonio que cuestiona la descripción del vicepresidente Cheney sobre su conducta el 11-S, y en particular, su importante relación (ocultada por el Informe) con las órdenes de seguridad y de derribo de ese día. Hubo importantes testimonios que el Informe no consideró, flagrante y sintomáticamente, de dos testigos presenciales dentro de la Casa Blanca: Norman Mineta y Richard Clarke, que contradijeron tanto a Cheney como al propio Informe.Pero considero que el escándalo del terrorismo tolerado de Ali Mohamed es un problema aún más fundamental, un problema existente para el que necesitamos un remedio más serio que el simple establecimiento de un demócrata en la Casa Blanca. Como ha ocurrido después de fiascos de inteligencia del pasado, nuestras agencias de inteligencia fueron fortalecidas como resultado de la Comisión del 11-S, y se aumentaron sus presupuestos.Es hora de enfrentar la realidad de que estas agencias en sí, y sus propio patrocinio y protección de actividades terroristas, agravaron las mayores amenazas a nuestra seguridad nacional.


FUENTE

 
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yo sinceramente creo que no fue un auto-atentado ya que estos gringos no necesitan una escusa para atacar a otro país menos matando tanta gente suya

Recuerda que en la historia gringa tienen varios hechos para lograr entrar en guerras, como en la primera y segunda guerra mundial.
 
Compadre, tus fundamentos son tan especulativos como las teorias del nuevo orden mundial... existe evidencia más concreta qu envuelve el atentado del 11 en algo tan turbio que da miedo investigar mas... con decirte que no se encontraron las cajas negras de navegación de los aviones, por favor! si el area de busqueda era minima y las cajas negras estan hechas para resistir hasta explosiones nucleares! no quieran insultar la inteligencia po ...
 
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