De hecho, según consignó The New Zeland Herald, la firma incluso estaría barajando “dejar América del Sur” en el marco de la reducción de su deuda en 800 millones de dólares, ya que los resultados en Brasil tampoco fueron los que esperaban.
En concreto, en Chile, la empresa registró una baja en sus ventas al 31 de enero de 2019, según confirmó a través de una conferencia telefónica el director de finanzas, Marc Rivers, consignó Pulso.
Pese a que los volúmenes crecieron, “los porcentajes de margen bruto se redujeron”, algo que se explicaría con la campaña a “preferir local”.
En conversación con el mismo medio, en agosto de 2018, el presidente de Colún, Augusto Grob, señaló que tales iniciativas no correspondían “porque hay maneras y maneras de conquistar su público y nosotros apostamos a la calidad y a nada más que a eso. En eso hemos estado concentrados”.
A nivel latinoamericano, el último semestre fue catalogado como “muy decepcionante” por el mismo Rivers, con 2 millones de dólares en pérdidas.
No obstante lo anterior, existen “signos recientes” de mejoras en la economía brasileña, por lo que proyectan para este nuevo semestre un mejor desempeño, incluyendo a otros países de la región, junto con Chile.
Campaña contra Soprole
En agosto de 2018, el Movimiento Social Patriota inició una campaña que tenía por objetivo boicotear las ventas de Soprole y comprar productos chilenos.
Dentro de sus argumentos, acusaron que ésta vendía leche con insumos extranjeros, que su operación perjudicaba a los productores nacionales y que también promovía la inmigración masiva descontrolada.
El último punto se basó en una publicidad que la empresa lanzó aludiendo a la “gente buena leche”: en ella se veía a una niña inmigrante a la que un compañero invitó a bailar cueca.
A los pocos días, su llamado efectivamente surtió efecto, por lo que agradecieron a los consumidores a través de su cuenta de Twitter.
