Voy a contar una anécdota que no tiene nada que ver con el video, pero la recordé y seguramente cuando se la imaginen les va a doler a ustedes. Resulta que una vez con los cauros de la pobla cuando eramos brocacochis, no podíamos entrar a la cancha de la pobla porque había que arrendarla y estaba cerrada con llave, en forma de protesta juvenil llena de testosterona y adrenalina, nos pasamos por la reja, que era bien alta por lo cual en la bajada nos afirmábamos de un fierro de esos que se utilizan para colgar las mallas de volley (y que por ende tienen como unos fierros entresalidos como puntas para afirmar la malla) , resulta que el acceso fue expedito , jugamos un par de minutos a la pelota y llegaron las viejas culiás watonas y chepas a hecharnos de la cancha a punta de palos y weás porque se hacían el sueldo con el arriendo de la weá, eran dictadoras las chuchesumares y ya po en eso como cabros chicos aweonaos que eramos empezamos a correr pa todos lados y yo, un genio con un CI demasiado alto para mi época, decidí escapar por el peor lugar posible, escalando por el fierrito del otro lado de la cancha... a lo que me subo a la weá, llego arriba, me doy impulso para saltar a la reja y un mal cálculo de la ecuación polinómica racional correspondiente , deriva en que me respaldo y me caigo con los coquitos justo en el fierrito que sobresale del fierro principal para colgar las mallas, me hice cagar y mas encima me caí de hocico por que la weá era alta, ahí me fui a negro, las viejas culias como vieron que me saqué la recontrachucha y que estaba sangrando brígidamente por el entrepiernas me querían llevar a la posta y yo no quise porque me verían mis coquitos y mi pichula quizás en que condiciones, primero quería ser yo testigo del desastre. En eso llego a la casa sangrando pa la caga, pero, aunque parezca ilógico sin tanto dolor ahí, me dolía más el hocico porque caí remal, llego, me meto al baño me empiezo a tocar y el fierrito había penetrado justo a un costado de mi coquito a solo unos centímetros en el muslo, y fue ahí cuando renací y ahora soy un hombre nuevo, feliz con mis testículos.
PD: Ahora en la cancha culiá nadie juega a la pelota y tiene libre acceso por lo mismo, así que casi pierdo un coco gratuitamente.
Saludos.

Voy a contar una anécdota que no tiene nada que ver con el video, pero la recordé y seguramente cuando se la imaginen les va a doler a ustedes. Resulta que una vez con los cauros de la pobla cuando eramos brocacochis, no podíamos entrar a la cancha de la pobla porque había que arrendarla y estaba cerrada con llave, en forma de protesta juvenil llena de testosterona y adrenalina, nos pasamos por la reja, que era bien alta por lo cual en la bajada nos afirmábamos de un fierro de esos que se utilizan para colgar las mallas de volley (y que por ende tienen como unos fierros entresalidos como puntas para afirmar la malla) , resulta que el acceso fue expedito , jugamos un par de minutos a la pelota y llegaron las viejas culiás watonas y chepas a hecharnos de la cancha a punta de palos y weás porque se hacían el sueldo con el arriendo de la weá, eran dictadoras las chuchesumares y ya po en eso como cabros chicos aweonaos que eramos empezamos a correr pa todos lados y yo, un genio con un CI demasiado alto para mi época, decidí escapar por el peor lugar posible, escalando por el fierrito del otro lado de la cancha... a lo que me subo a la weá, llego arriba, me doy impulso para saltar a la reja y un mal cálculo de la ecuación polinómica racional correspondiente , deriva en que me respaldo y me caigo con los coquitos justo en el fierrito que sobresale del fierro principal para colgar las mallas, me hice cagar y mas encima me caí de hocico por que la weá era alta, ahí me fui a negro, las viejas culias como vieron que me saqué la recontrachucha y que estaba sangrando brígidamente por el entrepiernas me querían llevar a la posta y yo no quise porque me verían mis coquitos y mi pichula quizás en que condiciones, primero quería ser yo testigo del desastre. En eso llego a la casa sangrando pa la caga, pero, aunque parezca ilógico sin tanto dolor ahí, me dolía más el hocico porque caí remal, llego, me meto al baño me empiezo a tocar y el fierrito había penetrado justo a un costado de mi coquito a solo unos centímetros en el muslo, y fue ahí cuando renací y ahora soy un hombre nuevo, feliz con mis testículos.
PD: Ahora en la cancha culiá nadie juega a la pelota y tiene libre acceso por lo mismo, así que casi pierdo un coco gratuitamente.
Saludos.
No me atrevo a vet el video![]()