Hola Chicos:
A mi me han pasado varias wevadas extrañas, pero una en especial me hizo sentir mucho, pero mucho miedo...
Hace un montón de años, cuando recién empezaba en la pega, conocí a mucha gente como es lo esperable, algunos me cayeron mal, otros simpáticos y otros ni frío ni calor.
Entre los simpáticos, había uno que era una excelente persona, empático y humano, comprendía que ser nuevo era un defecto que curaba el tiempo y siempre tenía un consejo o una palabra amable, llegando a considerarle, con el tiempo, un verdadero amigo, le decíamos, con cariño, el "Cachito" Vera, ya que el tenía el hábito de saludar a todo el mundo con un jovial "Hola poh cacho...", les puedo asegurar que era muy querido y que cada vez que podía, hablaba de su familia y de lo mucho que amaba a sus mujeres.
Pero no todo en su vida era felicidad, su esposa y madre de sus hijas, se había enamorado de otro y le había comunicado se decisión de dejarlo, por lo que, en un intento por salvar su relación, pidió sus vacaciones y emprendió un viaje al sur junto a su familia.
El último día de su vacación y ya en su casa, luego de acostar a sus hijas, bajó al primer piso para consultar a su esposa respecto a su decisión y por ende, de la continuidad de la relación, recibiendo la fría respuesta de que nada había cambiado, que para ella, el viaje solo había significado la despedida de su vida como pareja y esposos.
Agobiado por la pena, le dijo a su esposa que se retiraba a su dormitorio porque estaba cansado y que al día siguiente arreglaría sus cosas para irse de la casa, como ella deseaba, se despidió, subió la escalera, entró a su habitación cerrando la puerta, tomó su pistola y con un cojín en el lado opuesto, se descerrajó un tiro en la cien derecha que puso fin a su vida y a la pena que lo asfixiaba.
Recibí la noticia con incredulidad, asumiendo que era una broma de baja calaña, negándome a creer y asumir tan dolorosa pérdida, me sentía aturdido, molesto con el Cacho ¿como iba esa a ser la única salida posible?, ¡Por Dios!, era una buena persona, una buena persona...
Sus funerales ocurrieron como es habitual, silencios incómodos, dolor, lagrimas que duelen en la garganta, la prédica, los sollozos reprimidos, incredulidad aún ante la evidencia de su cadáver, el cajón a la fosa, se acabó, vámonos a casa.
Pasados algunos días, no lograba sacarme la pena de su partida y una noche, muy fría, me encontraba en mi cama, acostado sobre mi lado derecho, dando la espalda a la puerta de mi pieza, pensando en la decisión tan drástica de mi amigo,y en mi amargura mascullé entre dientes: "...Puta que la Cagaste Cacho...", aprestándome a dormir, de pronto siento el típico sonido de mi puerta cuando la intentaban abrir sigilosamente, la temperatura cayó aún mas enfriándome por completo, al tiempo que un profundo temor me inundaba ¡¡Alguien se acercaba a mi cama por mi espalda!! ¡¡y yo estaba seguro de que no era mi vieja!! No podía o no me atrevía a volverme para ver quien era, aunque estaba seguro de que era el Cacho, pasados unos segundos, sentí un peso en la cama y un contacto nada agradable en mi cadera, como si se cargaran sobre mi para ver mi cara, estaba cagado de miedo...
De pronto se me ocurrió hablarle, y en un susurro aun con los ojos cerrados dije: "...No weví poh Cacho, no me asustí poh weon, acuerdate que somos amigos..." cesando de inmediato las sensaciones de frio y carga que segundos antes me agobiaron.
Eso fue, disculpen lo extenso, pero creí necesario que se hicieran la idea de la persona del Cachito Vera (Q.E.P.D.)