La política, y más precisamente la práctica política nacional, está dominada por los actos del habla; ya no hay sustento popular, gente que adhiera coherentemente a ideologías determinadas, este el paraíso del derechista liberaloide. El eterno presente, donde no hay culpables, nadie robó las empresas públicas, nadie estableció un sistema económico que hace que el 60% o más del ingreso del país los tengan 10 familias-, no tiene mucho sentido intentar determinar "una verdadera naturaleza del derechista nacional", los elementos que lo configuran son bastante conocidos, y se subsumen en la reacción, son reaccionarios ante el avance popular, cuidan el statu quo a balazos si es necesario.
La hegemonía cultural que incide en la creación de la verdad liberaloide-únican y totalitaria por definición-se ha caídfo a pedazos en 6 años aproximadamente, la legitimidad social del sistema por parte del ignorante capa media promedio nacional se fue ala chucha, ahora es más apreciable el ethos del derechista nacional, hemos podido ver los llamamientos públicos al crimen.
No es factible lograr que los derechistas, salvo que les caiga un macetero en la cabeza, cambien su psicología de guerra respecto de los demás, si alguien se da el trabajo de leer los manuales de guerra psicológica de la C.I.A., entenderá el "alma del derechista nacional", la verdad en su cabeza está creada, está hecho, listo, no hay vuelta.