Weón! Una vez me tocó quedarme en una casa que está cerca de una fábrica y en la noche uno sentía ciertos ruidos propios de una máquina trabajando. Pero en cierta oportunidad, comencé a oir un ruido distinto y cuando me tapé los oidos lo seguia escuchando en la misma intensidad. Fue una weá aterradora. El sonido no se iba y me urgí porque me imaginaba qué pasaría conmigo si al otro día seguía sintiendo ese mismo ruido. Me hubiera vuelto loco. Afortunadamente, me quedé dormido y desperté como si nada al otro día.