“Váyase no más, señor cónsul, fue la respuesta. ¿Pero ustedes…? ¿Ustedes entonces son suicidas?, interrogó. Nosotros con chilenos vinimos y con chilenos morimos. Fue su última y contundente respuesta”.
La valiente frase es de los extraordinarios y fuertes obreros bolivianos asesinados en la Escuela Santa María de Iquique.
No fue una declamación cobarde liberaloide de un político en la tele sino ni más ni menos que su consecuencia de vida, y fue tan corajuda que se selló con la coherencia implacable de su muerte. Fueron inmigrantes bolivianos. Fueron valientes y dignos.
Los reivindico hoy, mañana, y siempre.
Fueron parte de los muchos inmigrantes que fueron asesinados por los militares chovinistas, parásitos y mercenarios, los que jamás conocieron ni de cerca ni de lejos el patriotismo y a su gente. Hasta el día de hoy, por cierto.
Que consideres un derecho sentarte a comer, descansar los domingos, que no te paguen con fichas del patrón, no fue gratis y jamás lo será, es una parte de tu vida que se las debes a los trabajadores chilenos que dieron la suya para que tú puedas asumirlas como normales y naturales. Y en esa lucha social de los albores de los años 20’s en Chile, enraizada en la acumulación de fuerza e identidad popular desde mediados del siglo anterior, hay nombres propios de compatriotas tuyos que forjaron nuestra patria; tales como Magno Espinosa, Luis Olea, Víctor Soto Román, Esteban Cavieres, Carmen Herrera, Alejandro Escobar y Carvallo, entre tantos otros, y sin dejar de recordar el aporte de los inmigrantes italianos y españoles que tanto entregaron a nuestro pueblo hasta fundirse con nuestra raíces.
Por su parte, la Sofofa, Bachelet, Piñera, nos llenaron de cientos de miles y miles de inmigrantes- sabemos a cuales nos referimos. Los favoritos del poder son fácilmente identificables- que su único objetivo en la vida es doblarse lo más posible al empleador y a todo aquel que tenga o parezca tener dinero o poder, jamás reclamar un solo derecho laboral de los conquistados por nuestro pueblo trabajador, y seguir adelante con su carrete perpetuo. Sin dejar de lado la compra de celulares de alta gama, por cierto.
Los hijos de primos y familiares varios siempre seleccionan a los inmigrantes que pretenden mezclar o con los que directamente reemplazar a los trabajadores chilenos que tanto odian desde siempre. Lo que no es difícil dado que tienen bajo su control las empresas mediáticas y cuentan con el alto auspicio de ‘líderes’ de la ‘oposición’ que básicamente desean lo mismo que los privilegiados de clase que gustan de autodenominarse meritócratas.-