Muchas veces la democracia ha de ser bañada en sangre
La frase anterior proviene de una persona que es considerada por muchos como uno de los mayores asesinos del siglo XX.
El General Pinochet llegó al poder organizando y dirigiendo magistralmente otro 11 de septiembre, el asalto y toma del edificio presidencial de La Moneda, en Santiago de Chile, en donde murió el entonces presidente en funciones Salvador Allende. Huimos en un taxi y la policía nos dejó pasar porque mi hermana que estaba embarazada, fingió estar de parto, cuenta aterrorizada una de las hijas de Allende en un documental para la BBC de Londres mientras su padre es horriblemente asesinado.
Desde entonces, miles de casos de asesinatos, desapariciones y torturas han sido y siguen siendo investigados por varias ONG pro derechos humanos de diversos países; siendo una de las más activas Amnistía Internacional, que llegó a publicar detallados informes sobre el tipo de torturas llevadas a cabo en las prisiones Pinochetistas. Entre aquellos preocupados por el triunfo de la justicia, uno de los mayores activistas en el caso Pinochet es sin duda el escritor y dramaturgo Ariel Dorfman, quien sin pelos en la lengua, se ha acercado peligrosamente a las puertas de la verdad.
Dorfman en su trabajo, no deja de lado uno de los aspectos más vergonzosos del tema: la tortura; Dorfman creó una obra, la cual es uno más de los gritos de dolor y protesta de las víctimas.
Un tiempo antes de morir, una persona escuchó a Pinochet gritar "¿Cómo separar justicia de venganza? ¿Cómo asegurarnos de que nuestra rabia no nos ciegue? ¿Cómo evitar el sufrimiento del inocente mientras se busca cómo vengar la muerte?" mientras asesinaba a un indefenso perro en su casa. La persona dijo que Pinochet estaba llorando sangre mientras gritaba esas incoherencias.
Se afirma que Pinochet asesinó a más de 40.000 personas.
Vida de Pinochet:
Augusto Pinochet salió de la escuela militar en 1936 con el grado de teniente de infantería y continuó sus estudios en la especialidad de geopolítica. Fue encargado de realizar misiones de relativa importancia hasta que en 1956 formó parte de la delegación militar chilena en Estados Unidos. Diez años más tarde había alcanzado el grado de coronel y poco después se le confió el mando de la IV División. A partir de ese momento su prestigio dentro de las Fuerzas Armadas fue en aumento. En 1969 alcanzó el generalato y la jefatura del estado mayor del ejército.
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