porque no se dejan de discutir weas.
mejor preocupense de ser mejores personas.
aprendan estos y se daran cuenta solitos si DIOS existe o no
Etapa N° 1: Egoísmo.Desde que nacemos hasta aproximadamente los cinco años de edad, somos seres profundamente egoístas. Los niños sólo buscan su propia satisfacción, no les interesa si los demás se sienten bien o no, están centrados en si mismos. No les agrada prestar sus juguetes a otros niños ni compartir sus golosinas. El afecto entregado a sus padres lo realizan en función de lo bien que se siente recibir el cariño de ellos, no obstante frente al cariño demostrado muchas veces son incapaces de dar algo suyo a sus propios padres. Esencialmente en esta etapa, los niños sólo piensan en si mismos, en jugar y entretenerse, poco y nada les importa si su hermano está divirtiéndose también o no.
Etapa N°2: Compartir.A medida que el niño crece, sus padres, sus maestros y la convivencia con otros niños le va enseñando que debe compartir con los demás sus juguetes y sus golosinas; aprende también a respetar y esperar su propio turno haciendo fila por ejemplo para subir a un juego en un parque, o esperar un momento para hablar con un adulto que esté ocupado.
Etapa N°3: Convivir.En esta etapa que es propia del comienzo de la adolescencia hasta aproximadamente los 18 a 20 años, producto de las mayores exigencias de quienes le rodean, el joven aprende a vivir en sociedad y más o menos en armonía. En su casa comienza a entender que no puede hacer lo que quiera, que debe ayudar, debe ordenar su pieza, debe bañarse, no puede llegar tarde, en definitiva debe cuidar un montón de aspectos que pueden molestar o incomodar a otros. Si esta etapa no es superada, en su vida de adulto tendrá enormes problemas laborales, sociales y familiares.
Etapa N°4: Comprensión Empatía.Durante la adolescencia y debido a la interacción con las amistades, comenzamos a darnos cuentas que otras personas viven situaciones similares a las nuestras, tienen problemas con sus padres, maestros o amigos. En esta etapa entonces, somos capaces de comprender la situación y la problemática del otro y de ponernos en su lugar (empatía) para aconsejarle o ayudarle. Se desarrolla la capacidad de entristecerse con las penas de los demás y también de alegrase con las alegrías de otros. Todo eso motiva a prestar nuestra ayuda aunque en forma limitada.
Etapa N°5: Servicio Entrega. Esta es una etapa a la cual la mayoría de la gente no llega jamás, o bien lo hace de forma incompleta o imperfecta. Si la primera etapa era puro egoísmo, esta etapa es completamente lo contrario. Aquí prima la preocupación por el otro incluso por sobre los propios intereses. Para quien se ha desarrollado en esta etapa, es capaz de postergar su vida por el bien y por el auxilio de los demás. Estas personas actúan despojadas totalmente de intereses personales y se entregan por una causa. Por ejemplo, tenemos el caso conocido por todos de Sor Teresa de Calcuta y en cada país hay personas que son destacadas y reconocidas por su labor de servicio. Algunos piensan en los políticos debido a su vocación de servicio público pero no es así, ellos tienen fuertes intereses egoístas dentro de lo cual están las ansias de poder, estatus socio económico y reconocimiento público. Tampoco encontramos en esta etapa a todos los sacerdotes, la mayoría de ellos realizan sus funciones como un trabajo de cualquier persona normal. Quienes alcanzan realmente este nivel de desarrollo moral, no ocultan para sí intereses egoístas de ningún tipo, ni siquiera el ser reconocidos. Estas personas actúan bajo el anonimato si esperar jamás algo a cambio por el esfuerzo que realizan en ayudar a los demás. Puede tratarse de cualquier persona, que incluso trabaje a tu lado y no lo notarás porque su labor de ayuda la hace sin mostrarle al resto. Este tipo de personas sólo tienen tiempo para los demás y nada de tiempo para si mismos, no se procuran ganancias personales y ninguna clase de reconocimiento, si Sor Teresa fue tan reconocida, no fue porque ella lo quiso, sino por que los demás se dieron cuenta de su inmensa obra.Estas etapas no son excluyentes, es decir, una persona puede fluctuar entre ser a veces muy servicial y otras veces muy egoísta, depende de las circunstancias. Algunos tienen momentos en la vida en que alcanzan una etapa de servicio y después vuelven a etapas inferiores de desarrollo moral.