Creo que es un problema que se viene acarreando ya hace años en chile y en sur América (mejor sería decir en todo el mundo). Pero creo que mucho más en los países subdesarrollados, ya que estos tienen un ansia tremenda hacia todo lo productivo, todo lo técnico, desdeñando de este modo el desarrollo del pensamiento ilustrado. ¿De qué es productivo comprender el Don Quijote o haber leído filosofía, si esto no va a ser productivo en el futuro laboral? A todo se lo mira ahora desde el punto de vista productivo: materialista. Creemos estar en una etapa relativa de progreso cuando, en verdad, lo más importante de nosotros, nuestro espíritu, se va cayendo vertiginosamente hacia un vacio tremendo. En los países desarrollados hay más posibilidad de leer; la ociosidad es la madre del vicio pero también del conocimiento. ¿O es acaso azar el responsable de que los mayores filósofos y escritores sean helénicos o de un estado social-económico relativamente bueno? No, el contexto es propicio para el conocimiento. Pero creo que retrocedí demasiado, estamos en chile.
El asunto del impuesto es muy grave, gasto mis ahorros en comprarlos y admito que no son nada de baratos. Bueno, también, la televisión; enemiga del conocimiento, basura a la mano de todos, como también pensaba nuestro irónico amigo Oscar Wilde, que decía algo así: Le debo gran parte de mi cultura a la televisión, cuando la encienden me voy a mi habitación a leer un buen libro. Tan solo tengo 17 años y estudio en un liceo con esa fabulosa invención del ministerio de educación; Jornada Escolar Completa, mi tiempo de lectura se ve reducida colosalmente, y en el liceo tan solo encuentro una amalgama de ignorancia y una religiosidad estúpida. La lectura se está convirtiendo en un lujo bastante caro para nosotros y en una buena pérdida de tiempo para los otros.
Au Revoir.