Es un tema de toda la vida....
El hombre debe siempre generar confianza en la dama. Sino para la casa.
En los tiempos de marea roja, la limpieza en fundamental. Yo además de una ducha cerquita, pongo una buena toalla bajo mi princesa. Ellas no se sienten a gusto así mestruando, les da vergüenza, y a muchos boludos de mi genero, se les ocurre decir que es un asco. Un desastre para iniciar un acto sexual con esos antecedentes ¿cierto, mujeres y damas?
Es un período fundamental para ser bien caballeros y como nunca, estimularlas mucho. Mucho mimo, caricia, besos largos y apasionados, lamber y pasar la lengua por todos lados. Con la excitación verán que el flujo aumenta considerablemente. Allí los cautos contamos con una toalla puesta bajo la dama, y otra mas a mano para ir limpiando el exceso de flujo sanguinolento.
Al penetrar, el canal estará mucho más húmedo. Pero a ellas les molesta mucho el flujo cuando corre entre sus nalgas hacia la cama.
Por eso la toalla !! Si bien sienten como les corre el flujo, ya no se preocupan por manchar (
origen de su vergüenza).
Ahora, si son de carrera cortita, si duran poco, no pasa mucho. Pero si son de carreras de enserio, más duraderos... arriba de 20 minutitos por polvo notarán que la sangre se empieza a secar en los vellos pubicos de los dos, y eso tira y, a veces, duele un poco.
Se pierde, al toque, el placer ganado.
Antes de que esto suceda, yo recomiendo ir por el camino viejo.
Recordemos que en estas fechas las damas son mucho más
Hot, están más predispuestas. Si el varón sabe generar un ambiente de confianza, y tiene conocimiento de que existen otras cosas además del pene; habrá estimulado antes del coito a la mujer, y también durante el coito. Incluso en las pausas, entre polvo y polvo, al bañarse juntos, o cuando ella está poniéndose otra lencería, etc...
Por lo tanto la mujer estará abierta a este tipo de penetración. Sea primeriza o habitual.
Si el hombre es bien hombre y extremadamente gentil con el placer de la dama, está la mayoría de las veces no solo estará
dispuesta, sino que deseará que su hombre la recorra y la haga suya, por todos lados.
