A simple vista es una buena iniciativa, restringir el fumar en ciertas calles. O en todas mejor. Y también que la gente no coma cosas raras como sopaipillas, anticuchos y esas cosas por que puta que queda hedionda la calle. Uno de repente anda todo terneado, con la mejor pinta y plafff¡¡¡ pasado a sandwich de potito, sopaipilla con pebre y anticucho de gato.
Además la gente bota los empaques de las cosas en todos lados, deberían prohibir eso también. Que no boten los empaques...o mejor, prohibir comer en la calle cualquier cosa.
Además los autos andan con las radios a todo chancho tocando reggeton, deberían prohibir eso, y los bocinazos. Además, para terminar de joderla, la gente que anda gritando en las calles...deberían prohibirlo también. Todos hablando normal...o mejor, prohibir hablar en la calle para que no molesten a los que andan tranquilitos.
Puta, y si seguimos prohibiendo cosas que a uno le molestan, deberíamos prohibir a esos weones que andan con pantalón corto cuando hace frío, o con polera cuando hace calor. Todo eso prohibido en un lugar público. Y las viejas watonas de pelo corto deberían tener un toque de queda en las ciudades de más de 50 mil habitantes. O de frentón, prohibir el tránsito de las viejas watonas que andan con paquetes. Y de los weones lisiados que piden plata, prohibir que pidan plata. O mejor prohibir a los lisiados en la calle. Ocupan mucho espacio con sus sillas de ruedas, y los ciegos hay que darle la pasada.
Ya me aburrí, el punto es que una ley que impida la libertad individual en espacio público, en asuntos que no estén reñidos con la moral y las buenas costumbres, es una ley como las weas. A un paso del facismo. La calle es un lugar de encuentro, público, sin restricciones. Aunque los canutos me caigan como las weas con sus cantitos por ejemplo, debo mamármelos.