Mi tercer ejemplo tiene que ver con la sincronización en la cosmología. Empezando en los últimos años de la década de los sesentas y principios de la de los setentas, astrofísicos y otros notaron que varias de las constantes físicas básicas deben caer dentro de límites muy estrechos si se requiere que se desarrolle vida inteligente de cualquier manera como la forma en la que pensamos que ocurrió realmente. Así Car y Rees dicen:
Las características básicas de las galaxias, estrellas, planetas y el mundo de cada día están determinadas esencialmente por unas pocas constantes microfísicas y por los efectos de la gravitación. . . . Varios aspectos de nuestro universo, algunos de los cuales parecen ser pre-requisitos de la evolución de cualquier forma de vida, dependen más bien en forma delicada, de 'coincidencias' aparentes entre las constantes físicas. {20}
"Por ejemplo, incluso si la fuerza de gravedad fuera levemente mayor, todas las estrellas serían gigantes azules; si fuera un poquito menor, todas serían enanos rojos; en ninguno de esos casos la vida podría haberse desarrollado". {21}Lo mismo para las fuerzas nucleares débiles y fuertes; si alguna hubiera sido levemente diferente, la vida, al menos la vida de la clase que nosotros tenemos, podría no haberse desarrollado.
Aún más interesante en esta conexión es el llamado problema de abatimiento: la existencia de la vida parece también depender muy delicadamente de la razón a la cual el universo se está expandiendo. Así Stephen Hawking dice:
. . . una reducción de la razón de expansión por una parte en 1012 , en el momento en que la temperatura del universo era 1010K , habría dado como resultado que el universo empezara a recolapsar cuando su radio era sólo de 1/3000 parte del valor presente y la temperatura fuera aún de 10.000 K {22}
demasiado caliente para ser cómoda. Hawking concluye que la vida es posible sólo porque el universo se está expandiendo justo a la razón requerida para evitar que se recolapse. En algún tiempo anterior, la sincronización tuvo que ser aún más sorprendente:
. . . sabemos que tiene que haber habido un equilibrio muy estrecho entre el efecto competitivo de la expansión explosiva y la contracción gravitacional que, en la época más primitiva sobre la que podemos pretender hablar (llamado constante de tiempo de Plank, 10-43 segundos después del big bang), habría correspondido al increíble grado de exactitud representado por una desviación en su razón desde la unidad por sólo una parte en 1016. {23}
Estos son factores sorprendentes; uno simpatiza con Paul Davies: "el hecho de que estas relaciones sean necesarias para nuestra existencia es uno de los más fascinantes descubrimientos de la ciencia moderna. {24}
Ahora, una reacción a esas aparentes enormes coincidencias es verlas como verificando la afirmación teísta de que el universo ha sido creado por un Dios personal y como ofreciendo el material para un argumento teísta apropiadamente restringido. {25}Otra es afirmar que ninguna de ellas debería ser vista como si requiriera explicación, después de todo, no importa cómo hayan sido las cosas, habría sido extremadamente improbable que ellas fueran de esa forma.
Tomado de la forma apropiada, esto tal vez sea cierto; pero ¿en qué forma es relevante? Estamos jugando póker, cada vez que reparto me salen 4 ases y un comodín, usted sospecha; yo mitigo sus sospechas señalando que el que me toquen esas cartas cada vez que yo reparto no es menos probable que cualquier otra distribución igualmente específica sobre el número relevante de manos. {26}¿Serviría esa explicación en Dodge City o Tombstone?
Incluso otra reacción es invocar el Principio Antrópico, que es excesivamente difícil de entender y viene en muchas variedades {27} pero (en la versión en la que tiene más sentido) parece destacar que una condición necesaria para cualquiera que esté observando estos valores de las constantes es que esas constantes tengan casi los valores que tienen; estamos aquí para observar esas constantes sólo porque ellas tienen los valores que tienen. De nuevo, esto parece correcto, pero ¿qué explica? Todavía parece desconcertante que esos valores deban haber sido justo los que son. ¿Por qué no fueron otros bien diferentes? Uno no puede explicar esto diciendo que nosotros en realidad estamos aquí más de lo que yo puedo "explicar" el hecho de que Dios decidió crearme (en vez de dejarme a un lado a favor de alguien más) diciendo que si Dios no lo hubiera decidido así, yo no habría estado aquí para hacer le pregunta.
Pero la reacción que más me interesa aquí aún es diferente, y muy impactante:
Los modelos espacialmente homogéneos pueden ser divididos en tres clases: aquellos que tienen menos de la velocidad de escape (es decir, aquellos cuya tasa de expansión es insuficiente para prevenir que recolapsen), aquellos que tiene justo la velocidad de escape, y aquellos que tienen una velocidad mayor que la de escape. Los modelos de la primera clase existen solamente por un tiempo finito, y por lo tanto no se aproximan arbitrariamente cerca a la isotropía. Hemos demostrado que los modelos de la tercera clase en general tienden a la isotropía en tiempos arbitrariamente largos. Los modelos de la segunda clase que están suficientemente cerca a los modelos Robertson-Walker, tienden en general a la isotropía, pero esta clase es de medida cero en el espacio de todos los modelos homogéneos. Por lo tanto parece que uno no puede explicar la isotropía del universo sin postular condiciones iniciales especiales. . .
La respuesta más atractiva parecería venir de la idea de Dickie-Carter, de que hay un gran número de universos, con todas las combinaciones posibles de datos iniciales y valores de las constantes fundamentales. En esos universos con menos de la velocidad de escape, perturbaciones de densidad pequeña no tendrán tiempo de desarrollarse en galaxias y estrellas antes de que el universo recolapse. En esos universos con más de la velocidad de escape, perturbaciones de pequeña densidad tendrán todavía más de la velocidad de escape, y de esa manera no formarían sistemas limitados. Es sólo en esos universos que tienen velocidad muy cercana a la velocidad de escape, que uno podría esperar que las galaxias se desarrollaran, y hemos encontrado que tales universos se aproximarán en general a la isotropía. Siendo que parecería que la existencia de galaxias es una condición necesaria para el desarrollo de vida inteligente, la respuesta a la pregunta "¿Por qué es isotrópico el universo?" es, "porque estamos aquí". {28}
La idea aquí es clara: esos valores para las constantes cosmológicas y la tasa de expansión en nuestro universo son verdaderamente desconcertantes y necesitan una explicación. La explicación es sólo que hay infinitamente muchos universos diferentes, mostrando todas las combinaciones posibles de condiciones iniciales y valores para las constantes fundamentales; y por supuesto no es sorprendente que nosotros debamos ocupar uno de los universos en el que esos valores permitan el desarrollo de vida inteligente. {29}¡Sombras de David Lewis y de los posibles mundos concretos aleph2! {30}Supongo que tendría que haber por lo menos innumerables cantidades de tales universos, en la hipótesis de Hawking, siendo que presumiblemente hay un intervalo real de cerca de 1, tal que por cualquier número real r en ese intervalo, la razón entre el efecto de la expansión explosiva y la contracción gravitacional podría haber sido r.
Para establecer mi punto podría parar aquí; pero con el interés de estar al corriente y al día, menciono un par de desarrollos futuros de esta fascinante historia. {31}Empezando en 1980, Alan Guth sugirió una solución a este supuesto problema, que está relacionada interesantemente con las sugerencias de Hawking-Collins de muchos universos. {32}De acuerdo con Guth, no necesitamos suponer que hay más de un universo; ese universo, sin embargo, es enormemente más grande que el universo observable de algunos 10 billones de años luz. El universo observable se encoge a una pequeña, casi minúscula esquina de todo el universo. El modelo de Guth, sin embargo, estaba sujeto a ciertos problemas; un sucesor ha sido propuesto por A. D. Linde. {33}Este principio de indiferencia no es fácil de formular en forma exacta; una parte esencial de él, sin embargo, es la idea de que la teoría física debe evitar cualquier cosa como las coincidencias cósmicas, esas aparentes sincronizaciones, con sus implícitas sugerencias de diseño. En este modelo, el universo consiste de un vasto número de mini-universos; esos mini-universos son enormemente más grandes que nuestro universo observable; y diferentes mini-universos muestran condiciones iniciales diferentes; verdaderamente, "las leyes de física de baja energía e incluso la dimensionalidad de espacio-tiempo, pueden ser diferentes en cada uno de esos mini-universos: dimensiones, valores para estas constantes, y para la tasa de expansión, y así sucesivamente." {34}
El punto que me gustaría exponer puede ser presentado como sigue. Considere la sugerencia de 1973 de Hawking-Collins, o la sugerencia más reciente de Linde. Suponga, aún más, que la motivación principal para traer a colación tales sugerencias es que ellas evitan las coincidencias cósmicas; acerca de esas teorías no hay nada digno de mención sobre esas constantes con los valores que muestran (en nuestro universo); todos los valores son alcanzados en un universo u otro, y por supuesto, nosotros los humanos, seríamos encontrados sólo donde esos valores fueran tales que permitieran la vida. En otras palabras, suponga que la motivación para postular estas teorías es lo que McMullin llama el "Principio de Indiferencia".
Este principio de interferencia no es fácil de formular en forma exacta; una parte esencial de él, sin embargo, es la idea de que la teoría física debe evitar cualquier cosa como las coincidencias cósmicas, esas aparentes sincronizaciones, con sus implícitas sugerencias de diseño.
Ahora, un teísta, así me lo parece a mí, no debe estar impresionado por este principio. Si Dios creó el mundo, ¿por qué no debería haber singularidades o coincidencias de esa clase? ¿Por qué pensar que no podremos tener un teoría física apropiada hasta que no nos deshagamos de tales cosas? Si hubiera dos teorías que fueran empíricamente equivalentes (o cercanas a ello), una de ellas involucrando violaciones al Principio de Indiferencia, y la otra involucrando los postulados de innumerables universos o un enorme número de mini universos, el teísta podría preferir la primera en aras de la economía. Por supuesto podrían haber ya, o muy pronto, evidencias independientes de esas otras hipótesis, evidencias que son independientes del Principio de Indiferencia. Inclusive si las hay, bien podría haber una diferencia entre la probabilidad epistemológica de una teoría de muchos universos como el de Hawking, sobre el teísmo, y la evidencia por un lado, y la probabilidad epistemológica de tal teoría sobre el naturalismo y la evidencia, por el otro.
Así que tenemos tres ejemplos: cada uno es un ejemplo para mostrar que las teorías científicas con frecuencia no son, en las formas especificadas, neutrales religiosa o metafísicamente. También hemos notado, hasta ahora, tres formas en las que una teoría científica puede ser relevante en relación con las afirmaciones teológicas o religiosas características de las religiones teístas. Primero, un teoría científica podría ser incompatible con esas afirmaciones; alternativamente, podría ser que su probabilidad con respecto a esas afirmaciones sea muy diferente de la que es con respecto al punto de vista del mundo naturalista; tercero, los puntos de vista religiosos o teológicos pueden ayudar a determinar lo que necesita explicación. Por supuesto habrá muchos más ejemplos de teorías científicas que estén relacionados de esta forma con las afirmaciones teológicas o religiosas en cuestión (y tales ejemplos serán mucho más obvios y abundantes en las ciencias humanas que en la física o química). Aquí debo enfatizar dos cosas. Estoy preocupado acerca de la ciencia y las hipótesis científicas tomadas como intentos de proveernos la verdad: explicaciones verdaderas, descripciones verdaderas, recuentos verdaderos, de varios fenómenos. Estoy inquieto con las explicaciones de Simon sobre el altruismo tomado como la propuesta de una hipótesis como verdadera (o cercana a la verdad); y de igual forma con la teoría evolutiva y las varias propuestas de muchos universos o las teorías sobre universos inflacionarios. Por supuesto esas teorías no deben ser tomadas de esa forma. Si en cambio pensamos sobre la ciencia y sus propósitos de la forma en la que, digamos, Bas van Fraassen piensa, {35}entonces el cuadro completo se ve muy diferente. Entonces podemos pensar, por ejemplo, que la historia evolutiva como un todo es improbable, no es probable que sea cierta, no obstante, guarda apropiadamente los fenómenos y efectúa apropiadamente los otros requerimientos que se esperan de una teoría de su tipo. Y aún desde un punto de vista realista, el Gran Mito Evolutivo tiene que ser probable para ser aceptado como una guía para futura investigación, una fuente de hipótesis, un medio de llegar a un mejor entendimiento del tema con el que trata. La mecánica newtoniana, pensamos, es, estrictamente hablando, falsa; sin embargo es útil en grado sumo.
Alternativamente, podríamos tal vez pensar sobre partes de la ciencia-sociobiología, por ejemplo, no como un intento de proveer una verdad o una explicación correcta del comportamiento humano, sino como un esfuerzo para ver qué tan lejos podemos llegar al explicar a los seres humanos y su comportamiento, mientras apelamos a nada más que lo que el naturalista está preparado a apelar. {36}En este caso nuestros esfuerzos serían hipotéticos en vez de categóricos: suponga que el naturalismo fuera verdad: ¿qué tipo de explicación podríamos dar para, digamos, el comportamiento humano altruista? (Así como el naturalista podría tratar de responder a esta pregunta: suponga que el teísmo cristiano fuera verdad, ¿cuáles serían las explicaciones correctas de, digamos, el comportamiento humano agresivo o belicoso?) No tengo ninguna razón para pensar que el teísmo sería relevante a este proyecto, excepto que un cristiano podría pensar que hay mejores formas de pasar el tiempo, por ejemplo, tratando de encontrar recuentos científicos verdaderos del comportamiento y la actividad humana.